Los pedos y eructos son algo normal, pero hay momentos en que nos indican que algo está regular en nuestro intestino
Dice el refranero español que “la voz del culo no tiene remedio ni disimulo”, y aunque sobre los gases hay mucha lírica, lo cierto es que para muchas personas es un verdadero problema. Los gases son algo normal del funcionamiento digestivo. Lo realmente relevante es, según el Médico en Epigenética e Internista Alexandre Olmos, cuándo, cuánto y con qué síntomas aparecen. “Dime cuántos gases te tiras y te diré qué problema tienes”, afirmaba en su canal de YouTube.
Desde el punto de vista fisiológico, el gas que generamos como seres humanos tiene tres fuentes principales: el aire que tragamos o aerofagia, las reacciones químicas que producimos durante la digestión y la fermentación bacteriana que nuestra microbiota hace de los alimentos. Vamos a centrarnos en el último de ellos: los gases son un subproducto directo de la actividad de tu microbiota intestinal. Cuando las bacterias fermentan alimentos (especialmente fibra y carbohidratos no absorbidos), producen gas. Lo que explica Olmos es que “los gases no son solo algo molesto ni vergonzoso. Son una señal fisiológica de que tu sistema digestivo puede estar alterado y muchas veces el primer síntoma de que algo no va bien en tu intestino”.
Cómo saber si los gases son un síntoma de que algo va mal en tu intestino
Es decir, no es que los gases sean malos, sino que nos pueden indicar que algo está ocurriendo en nuestro intestino, como una disbiosis intestinal. La disbiosis es una alteración de nuestra microbiota, es decir, un desequilibrio bacteriano. “Si tienes gases frecuentes, dolor abdominal o mal olor, es posible que tu microbiota esté desequilibrada” asegura. A nivel científico, la cantidad de gas depende de la dieta y del tipo de microbiota y según Olmos si hay demasiados es porque “las bacterias buenas están en desventaja y las que fermentan ganando espacio”. Al producirse un cambio en la microbiota, cambian nuestros gases y eso puede dar lugar a hinchazón abdominal, mal olor o más cantidad de flatulencias.
Olmos advierte de que podría ser un problema “si aparecen después de comer alimentos sanos como frutas, verduras o legumbres, podrías tener un sobrecrecimiento bacteriano conocido como SIBO”, afirma. Esta enfermedad provoca diarrea, hinchazón, dolor de tripa, mala digestión y una distensión abdominal desmesurada provocada por un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. Pero es posible que también se deba, como explica el médico, a intolerancias alimentarias o incluso a una inflamación intestinal crónica, por lo que sería conveniente acudir a tu médico o médica a que te realicen un chequeo para averiguar el problema.
“Si además sientes hinchazón, fatiga o digestión lenta, no estás absorbiendo bien esos nutrientes y eso impacta directamente en tu metabolismo, tus hormonas y tu energía diaria”, según el doctor. Esa mala absorción de nutrientes provoca una mayor fermentación en el colón porque los alimentos llegan sin digerirse, y al aumentar la fermentación, aumentan también los gases.
Con todo esto queda algo claro: cuando tengas gases es mejor que estés atenta a otros síntomas más allá de que te de vergüenza que los oiga tu pareja. Tirarse pedos es normal, pero si van acompañados de otros síntomas, lo mejor es acudir al médico para averiguar qué pasa.
Fotos | Instagram @dr.alexandreolmos, Jonathan Borba en Unsplash
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