Ainhoa Vila, psicóloga: “Estas son tres frases que me indican que una amistad no es sana”

La comunicación en estas relaciones puede ser indicador claro de que no existe responsabilidad afectiva, ni nos quieren tanto como dicen 

Anabel Palomares

Editor

La ciencia ya ha demostrado el poder que las relaciones tienen en nuestro bienestar. Después de más de 80 años investigando la Universidad de Harvard asegura que son el germen de nuestra felicidad según el Estudio del Desarrollo Adulto de Harvard, uno de los más longevos de la historia. La amistad es una de las relaciones más importantes y hay investigaciones que aseguran que sin ellas no podemos conseguir bienestar. Decía José Antonio Marina, catedrático de filosofía, que “un amigo de verdad es el que te hace mejor”. Pero, ¿cómo distinguimos una mala amistad? 

Una amistad que no es saludable puede pasarnos desapercibida, pero la psicóloga Ainhoa Vila nos daba la clave para detectarlas. Solo tenemos que estar atentos a lo que nos dicen nuestros amigos, porque hay “tres frases que me indican que una amistad no es sana”, como explicaba la experta en sus redes sociales. Es más, asegura que escucharlas en consulta “me indican que la amistad que tienes es tóxica” porque “no me hablan ni de confianza, ni de cercanía ni de tener una gran vinculación como amigos”, asegura. Lo que tienen en común las tres, es que “no están cuidando el vínculo, sino protegiendo la comodidad del otro”.

Es una broma, no te lo tomes así

El experto en oratoria John Bowe nos aseguraba que esta frase es grosera y además, demuestra poca inteligencia emocional, y según la psicóloga Iria Reguera, tiene que ver con nuestra incapacidad de disculparnos. “Nos da vergüenza de reconocer que nos hemos equivocado o hecho algo malo, porque entra en conflicto con tu autoconcepto”, asegura. Por eso cuando alguien reacciona a lo que hemos dicho y contestamos con un “es una broma, no te lo tomes así”, lo que estamos haciendo es echar balones fuera y no responsabilizarnos de nuestras palabras. Estamos mostrando muy poca responsabilidad afectiva.

Para Vila, “cuando alguien te dice esto de una forma repetida, no está quitando hierro al asunto: está invalidando cómo te ha hecho sentir”. Cuando ocurre, “tu emoción se convierte en un problema”. Has reaccionado a sus palabras y la culpa es tuya, no suya. Con ella, tu amigo evita poner el foco en lo que ha sucedido y mueve la atención de él a ti.

Antes no eras así

Vila asegura que esta frase la escucha mucho, “especialmente cuando se ven cambios”. Se refiere a que cuando aprendemos a poner límites, cuando nos queremos, cuando nos damos cuenta de lo que estábamos haciendo mal y trabajamos en nosotras mismas para cambiar la situación, quien se aprovechaba se da cuenta de que ahora no puede hacerlo. “Esta frase no habla de nostalgia, sino de la resistencia al verdadero cambio de la otra persona”, explica la experta. Lo que ocurre con esta frase es que parece que la amistad solo es cómoda cuando se queda igual, sin tener en cuenta que las personas implicadas pueden experimentar cambios y crecer como personas. 

Siempre estás demasiado sensible

Demasiado y sensible no deberían ir juntas en ninguna frase. Más allá de que, de nuevo, se invaliden nuestras emociones con ese “siempre estás demasiado sensible”, como si las emociones fueran algo que pudiéramos elegir no sentir, lo que nos indica esta frase es que no hay una verdadera preocupación. Según Vila lo que hay es “una etiqueta que reduce tu mundo emocional para no revisarse a sí mismo”. De nuevo esa comodidad que lejos de hacer crecer la amistad, la devalúa.


Fotos | Ainhoa Vila, Felix Rostig en Unsplash

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