En España tenemos un antecedente similar que tampoco salió bien
Empezó como un gesto solidario, pero también era un experimento. El creador de contenido alemán Moe.Haa donó un par de zapatillas a través de un contenedor de la Cruz Roja. Sin embargo, antes había escondido un AirTag de Apple dentro de una de las deportivas porque quería comprobar si realmente las prendas donadas terminaban ayudando a los más necesitados. Huelga decir que si la noticia ha recorrido toda Europa como la pólvora es porque el resultado no fue el esperado...
De Alemania a Bosnia: historia de unas deportivas de viaje por Europa. Las zapatillas fueron depositadas en un contenedor de la Cruz Roja en la ciudad bávara de Starnberg, a unos 30 kilómetros al oeste de Múnich, ciudad por la que también pasó antes de seguir su camino fuera de Alemania... Atravesó Austria, Eslovenia y Croacia hasta, finalmente, aterrizar en un mercado de ropa de segunda mano en Bosnia. Moe, no obstante, no se conformó con seguir la trayectoria desde su móvil y voló hasta el lugar para comprobar en persona si las zapatillas eran realmente las suyas.
Una limosna para los más necesitados la Cruz Roja. Efectivamente, no solamente aquellas eran las mismas zapatillas que habían pertenecido a Moe y que el joven había donado en Alemania, sino que estaban a la venta en una tienda de segunda mano por unos 10 euros (exactamente, 20 BAM, que es la moneda que se usa en Bosnia y Herzegovina). Por lo tanto, no solo es que no se estuvieran usando para ayudar a alguien en situación de vulnerabilidad sino que solo habrían servido para que la Cruz Roja alemana obtuviera un beneficio económico directo.
De obra de caridad fallida a video viral de TikTok. Cuando el creador de contenido le preguntó a los empleados de la tienda sobre el origen de las prendas que vendían, estos le confirmaron que, efectivamente, se importaban desde Alemania, No obstante, negaron que proviniesen de donaciones. Moe, que fingía ser un cliente normal y corriente y no reveló el experimento que estaba llevando a cabo, compró sus propias zapatillas y lo grabó todo para mostrarlo públicamente en TikTok, donde el vídeo no tardó en viralizarse.
No tienen la suficiente calidad para los pobres, pero sí para venderlas. Ante el revuelo formado, la Cruz Roja alemana tuvo que emitir un comunicado explicando que, cuando la ropa donada no cumple con sus estándares de calidad, se vende a empresas de reciclaje. Según la organización, son esas empresas las que pueden trasladar la ropa a otros países con "mayores necesidades", aunque sea para ser vendida. En cualquier caso, aclaran que los beneficios obtenidos no se consideran lucro, sino que se destinan a financiar otros programas sociales de la ONG. Aunque eso no explica la paradoja de que una prenda pueda cumplir con unos determinados estándares de calidad para destinarse a la beneficencia pero sí para poder explotarla comercialmente.
El antecedente español. El caso ha reavivado el debate sobre la transparencia en la gestión de las donaciones. Esta no es la primera vez que un AirTag saca a la luz lo que ocurre después de habernos despedido de prendas usadas. Sin salir de nuestro país, en 2023, Greenpeace colocó geolocalizadores en prendas donadas en contenedores. Descubrieron que gran parte de ese vestuario no llegó ni a manos de personas necesitadas ni a ser reutilizado. Por el contrario, quedó en almacenes y polígonos industriales e incluso se sospecha que terminó en vertederos o siendo destruida. Greenpeace calificó el sistema de recogida de ropa usada como "una estrategia de la industria para que sigamos comprando ropa sin remordimientos"
Foto de portada | Hipkicks y Patryk2710
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