La otra cara del teletrabajo en América Latina: casi la mitad de los trabajadores de esta modalidad carecen seguridad social

La tendencia de trabajo que creció en una alerta sanitaria mundial ahora deja desprotegidos a muchos trabajadores

Editor

El trabajo remoto, o "home office", ha sido promovido como una solución moderna y flexible en América Latina, especialmente tras la pandemia de COVID-19. Sin embargo, esta modalidad no ha resuelto los problemas estructurales del mercado laboral en la región en cuanto a prestaciones se refiere.

Si bien el teletrabajo ha permitido a muchas personas mantenerse activas en el mercado laboral durante la pandemia, pero no ha eliminado la informalidad. La Organización Internacional del Trabajo señala que el teletrabajo, aunque promueve cierta flexibilidad, no siempre garantiza la protección social ni la estabilidad económica de los trabajadores, esto debido a que, en muchas ocasiones, las empresas que ofrecen puestos de trabajo funcionan a través de intermediarias o métodos de subcontratación que las exime de obligaciones para con sus trabajadores.

En países como México, Argentina y Colombia, más del 50% de la fuerza laboral ha adoptado el teletrabajo de forma parcial o total. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que el 45% de los trabajadores remotos en Argentina no reciben compensación por los costos asociados al teletrabajo, lo que evidencia la importancia de proteger los derechos laborales en este ámbito en la región de Latinoamérica.

México, el más capacitado, pero el peor adaptado

De acuerdo a datos de la Universidad Panamericana, México destaca por tener un porcentaje del 54% de personas que han tomado cursos de capacitación para el teletrabajo, siendo el porcentaje más alto de América Latina, sin embargo, es uno de los menos adaptados en la lista de países que conforman el estudio, ya que el 15% indicó no contar con mobiliario y espacio adecuado.

En la cuestión de la seguridad social, en México, los trabajadores que realizan sus labores desde casa bajo una relación laboral formal tienen derecho a las mismas prestaciones que aquellos que trabajan de manera presencial. La Ley Federal del Trabajo establece que los empleadores deben proporcionar, instalar y mantener los equipos necesarios para el teletrabajo, así como asumir los costos de servicios como internet y electricidad, sin embargo, la realidad es otra.

Al respecto, el IMSS ha aclarado que estas prestaciones no forman parte del salario base de cotización, siempre que se especifiquen en el contrato laboral y se documenten adecuadamente. Esto garantiza que los trabajadores en home office estén protegidos por la seguridad social sin que se afecte su salario base para efectos de cotización.​

En el caso de los freelancers, al no tener una relación laboral subordinada, deben gestionar por sí mismos su afiliación a sistemas de seguridad social. En México, pueden inscribirse voluntariamente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mediante el Régimen Voluntario, lo que les permite acceder a servicios médicos, incapacidades, pensiones y otros beneficios, entre los que figuran la protección ante imprevistos de salud, acceso a servicios médicos y la posibilidad de una pensión en la vejez.

Foto de Yasmina H en Unsplash

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