
¿Como sabemos que algo es verdad? La respuestas es el corazón del pensamiento del filósofo francés
Aunque tengan casi cuatro siglos de antigüedad, algunas ideas parece que ganan vigencia con el paso del tiempo y, para bien o para mal, nunca dejan de parecer modernas. Esto es exactamente lo que sucede con la siguiente máxima atribuida a Descartes:
"La verdad no se encuentra en la multitud de opiniones, sino en la evidencia".
Eso sí, lo primero que conviene matizar es que René Descartes nunca escribió exactamente dicha frase. Sin embargo, cualquiera que haya leído su obra reconocerá en ella el corazón de su pensamiento. Es, en esencia, un resumen perfecto de la idea que vertebra su famoso 'Discurso del método', publicado en 1637, y que todavía hoy sigue lanzándonos una pregunta tan incómoda como necesaria: ¿cómo sabemos que algo es verdad?
Descartes vivió en una Europa convulsa, marcada por guerras religiosas, disputas intelectuales y certezas enfrentadas. Cada grupo defendía sus propias verdades, a menudo con la misma convicción. El filósofo francés observó aquel ruido y llegó a una conclusión simple pero revolucionaria: que mucha gente crea algo no significa que sea cierto.
Por eso desarrolló lo que llamó la duda metódica. Su propuesta consistía en poner en cuarentena cualquier creencia que pudiera ser falsa, aunque solo fuera remotamente. No se trataba de desconfiar por desconfiar, sino de eliminar las ideas que podían ser engañosas para quedarse únicamente con aquello que resistiera cualquier duda. Para Descartes, la verdad debía apoyarse en evidencias que no dejaran margen a la confusión y la duda, no en costumbres heredadas, rumores o consensos sociales. Lo más curioso es que resulta difícil encontrar una idea más actual.
Vivimos en una época en la que nunca habíamos tenido acceso a tanta información y, paradójicamente, nunca había sido tan complicado distinguir entre información contrastada y verificada y bulo. Cada día consumimos cientos de opiniones en redes sociales, podcasts, grupos de WhatsApp, vídeos de TikTok o titulares de artículos que apenas leemos antes de compartir. El problema es que nuestro cerebro suele confundir popularidad con veracidad. Si otras personas lo dicen, tendemos a pensar que algo de razón tendrán. Pero la historia demuestra que las mayorías también se equivocan.
Durante la pandemia ya vimos cómo teorías sin base científica conseguían calar en muchas personas. Hoy asistimos a un fenómeno completamente 'Black Mirror' con la proliferación de contenido generados por inteligencia artificial, imágenes manipuladas y vídeos capaces de generar voces y rostros con una precisión inquietante. A veces basta con que una afirmación encaje con nuestros prejuicios para que nos resulte más convincente que una evidencia.
Por todo ello, la enseñanza de Descartes es actualemnte tan valiosa. Nos recuerda que la verdad no es una competición. No depende de cuántas personas la crean, compartan una publicación, ni de cuántos "me gusta" acumule una teoría, ni de que una idea se haya repetido tantas veces que termine pareciendo un hecho.
La evidencia es algo mucho menos emocionante que cualquier teoría loca. Exige detenerse, comprobar, contrastar y aceptar que, en ocasiones, estábamos equivocados. Requiere paciencia en una cultura que premia la reacción instantánea. Sin embargo, sigue siendo la herramienta más fiable que tenemos para orientarnos en medio del ruido.
Aunque también hay otra enseñanza menos evidente en el pensamiento de Descartes. La duda, tan demonizada en algunos discursos actuales, no siempre es un problema. A veces es una forma de inteligencia. Dudar no significa caer en el relativismo donde todo vale. Significa reconocer que nuestras creencias pueden necesitar revisión. Es el paso previo a comprender mejor el mundo y uno que no podemos saltarnos a la hora de pensar por nosotros mismos.
En un tiempo en el que cualquiera puede opinar sobre cualquier cosa y ver su mensaje amplificado y en el que los hechos compiten constantemente con las emociones, la búsqueda de la verdad se parece menos a elegir un bando y más a cultivar una actitud. La de quien está dispuesto a preguntarse qué pruebas hay de algo.
Foto de portada | Dominio público
En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin
Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com
VER 0 Comentario