Los expertos han tomado las redes para hablar de los mitos que rodean a los perfumes
Wessel‑Jan Kos, un prestigioso perfumista europeo, ha confirmado lo que muchos entusiastas del aroma ya sospechaban: se trata de un mito que ha trascendido con el tiempo y que, ahora, se confirma que puede hacer que duren notablemente más.
Durante una entrevista en su cuenta de Instagram, el experto afirma que el hecho de meter los perfumes a la nevera no es una mera cuestión de tradición o estética, sino que está respaldado por la química de sus ingredientes y la manera en que reaccionan ante las temperaturas.
Adentrándonos al universo de la química que rodea las composiciones de los perfumes, éstas son mezclas complejas de aceites aromáticos volátiles, alcohol y agua que tienden a evaporarse u oxidarse con relativa facilidad, especialmente si están expuestas al calor, luz y oxígeno.
El calor acelera las reacciones químicas (como la degradación oxidativa y la evaporación de notas altas), mientras que la luz UV rompe enlaces moleculares, alterando la fragancia original, por ello, Kos sostiene que al enfriar el perfume, se reduce la velocidad a la que ocurren estas reacciones químicas indeseables.
El frío estabiliza las moléculas volátiles, disminuye la oxidación y limita la evaporación prematura, por lo que, en su opinión, ciertos perfumes con ingredientes naturales o cítricos se benefician especialmente de este enfoque, ya que son más propensos a degradarse rápidamente.
Al refrigerar los perfumes (idealmente en una temperatura entre 7 °C y 13 °C), se crea un entorno oscuro y estable que disminuye los efectos nocivos del calor y la luz, dos de los principales catalizadores de deterioro. Además, un frío moderado y constante puede evitar la formación de radicales libres que oxidarían los compuestos aromáticos.
Sin embargo, Kos también advierte sobre ciertos riesgos: si la temperatura es muy baja, algunos componentes pueden separarse, cristalizar o precipitar, especialmente en perfumes con base oleosa. Las fluctuaciones térmicas al sacarlo y volver a meterlo en la nevera pueden causar condensación y entrada de humedad, lo que favorece la oxidación o incluso la absorción de olores del refrigerador. La recomendación: conservarlo siempre en su envase original y dentro de un recipiente hermético si lo colocas junto con alimentos.
La recomendación de Wessel‑Jan Kos revela una verdad respaldada por la ciencia: la composición química de los perfumes hace que sean susceptibles a degradarse por calor, luz y oxígeno. Al mantenerlos fríos, se ralentizan esas reacciones, preservando mejor su aroma y vida útil. Si tienes fragancias naturales o cítricas que usas esporádicamente, la nevera podría ser tu aliada para conservarlas frescas por más tiempo.
Foto de Thiago Alves en Unsplash | wesseljankos
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