Muchos hombres buscan el amor fuera de su país: los "passport bros" esperan encontrar pareja llevando la ideología de la manosfera en la maleta

Para ellos, la convicción del amor verdadero es aquel en el que el hombre manda, y la mujer no tiene a dónde más ir

Editor

Un fenómeno cultural ha ido ganando terreno en las redes sociales con una velocidad que incomoda y fascina a partes iguales: el término "passport bro" ha emergido en internet para describir una tendencia creciente de hombres occidentales que viajan con frecuencia a países en desarrollo, en busca de relaciones románticas con mujeres. 

Lo que en apariencia podría leerse como una búsqueda de amor transcultural es, en realidad, la exportación de una ideología que combina nostalgia patriarcal, resentimiento antifeminista y una calculada explotación de las desigualdades económicas globales, porque estos viajes van de encontrar una pareja a la que ellos puedan percibir como más tradicionales y sumisas.

El fenómeno tiene raíces claras en la "manosfera", ese ecosistema digital de comunidades masculinas que se perciben a sí mismas como víctimas de un mundo demasiado feminizado

Muchos de los autodenominados passport bros de países como Estados Unidos y el Reino Unido sienten que las mujeres de sus propios países han sido demasiado influenciadas por el feminismo, lo que en su visión las hace inadecuadas para ser esposas en el sentido tradicional, por lo que, desde esa convicción, la solución que propone el movimiento no es el diálogo ni la adaptación, sino literalmente abandonar el país para salir a encontrar (y conquistar) lo que ya no pueden controlar en casa.

Las plataformas digitales han sido el caldo de cultivo perfecto para que esta corriente se masifique. El hashtag #passportbros acumula más de 470 millones de visualizaciones en TikTok, donde cientos de creadores de contenido comparten rutinas de viaje, consejos sobre ciudades, y relatos de sus relaciones con mujeres locales en Colombia, Tailandia, Filipinas o Brasil

Estos hombres, en su mayoría provenientes de Estados Unidos, se han convertido en influencers que comparten consejos e historias personales sobre cómo buscar parejas en lo que ellos mismos llaman países "subdesarrollados" en contenido que combina turismo, romanticismo y una pedagogía de conquista que normaliza la asimetría de poder.

El factor económico como detonante

El componente económico es central para entender la dinámica que estos hombres buscan replicar: muchos justifican su traslado como el aprovechamiento de las diferencias en el costo de vida: ganar 40,000 dólares anuales en Colombia, Brasil o el Sudeste Asiático permite un estilo de vida imposible de sostener en Estados Unidos.

Esa ventaja financiera es precisamente el mecanismo que les permite posicionarse como proveedores únicos, restaurando así el rol de autoridad doméstica que han perdido en contextos modernos donde el feminismo está presente. Los críticos señalan que aprovechar las diferencias cambiarias crea desequilibrios de poder, donde las mujeres pueden ver la relación como una "salida" o una forma de mejorar su nivel de vida, lo que los analistas denominan "dinámicas extremadamente explotadoras".

Lo que el movimiento llama "valores tradicionales" es, visto de cerca, una demanda de subordinación femenina envuelta en un lenguaje romántico, argumentando que los valores tradicionales son más prevalentes en mujeres extranjeras, en contraste con lo que creen es una filosofía feminista agresiva y hostil adoptada por las mujeres occidentales.

En otras palabras, la mujer ideal para un "passport bro" no es aquella con quien comparte valores genuinos, sino aquella cuyas circunstancias materiales la hacen menos propensa a exigir igualdad.

Los analistas señalan que el desplazamiento geográfico no borra la disfunción: los hombres que son emocionalmente inmaduros, controladores o misóginos en Londres o Miami no se transforman en parejas ideales en Bangkok o Manila. Lo que cambia es la dinámica de poder, la barrera del idioma y las circunstancias financieras; un cambio de escenario llamado "romanticismo intercultural" que termina siendo, en demasiados casos, la reproducción de estructuras de dominación con palabras más bonitas, aunque al final lo que une a estos hombres de distintas razas y orígenes es el privilegio de portar pasaportes poderosos y dinero que les permiten cruzar fronteras con libertad.

Del romance al turismo sexual

Investigaciones académicas han documentado que el estereotipo de la mujer latinoamericana asociado al turismo sexual es históricamente profundo, y que movimientos como el de los passport bros lo refuerzan y amplifican, sobre todo en países como Brasil y Colombia, donde el auge del turismo masculino proveniente de Norteamérica y Europa, y que en ciudades como Medellín ha encendido alertas sobre la explotación de mujeres y menores, según reportes de la BBC

Frente a ese panorama, la pregunta relevante no es si algunos passport bros encuentran parejas genuinas (algunos, sin duda, lo hacen). La pregunta es qué dice sobre las condiciones estructurales del mundo el hecho de que un movimiento entero se haya organizado para exportar el deseo de control hacia donde las mujeres tienen menos herramientas para resistirlo. 

La industria del matchmaking internacional ha vendido siempre la misma promesa: roles de género tradicionales como respuesta a la inestabilidad económica y a la transformación de las normas sociales, así, se demuestra que lo que cambia con cada generación es el nombre, la plataforma y el destino

Lo que permanece es la misma lógica de fondo: la convicción de que el amor verdadero es aquel en el que el hombre manda, y la mujer no tiene a dónde más ir.

Foto de Elias Kipfer en Unsplash

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