Ni una Birkin, ni un Rolex. Los hombres han encontrado una nueva forma de invertir en su guardarropa y hacerlo una mina de oro a largo plazo gracias a Ralph Lauren

Al parecer, el preppy es el nuevo swag entre los hombres con estilo y el mercado de reventa

Editor

El término Old Money se puede entender de dos formas: en el ámbito económico, se puede referir a una fortuna heredada que muchas familias en el mundo pueden presumir de tener, sin embargo, cuando se habla del estilo es cuando el contexto cambia totalmente, porque ese término de 'viejo' es una clara referencia a lo clásico e intemporal que puede resultar ser el armario un hombre poderoso.

Al respecto, en los últimos años los chicos amantes de la moda y las tendencias han encontrado en las series de televisión grandes referencias a esta estética: desde el personaje de Cyllian Muprhy en 'Peaky blinders' hasta la adinerada familia de 'Succession', que se han convertido en referentes de la elegancia clásica de tintes sartoriales que ahora inunda las redes con GRWM, y que ahora han encontrado una forma distinta de invertir su dinero, porque la cosa ya no va de comprar zapatillas ultra-limitadas, sino también prendas clásicas. 

Este tipo de estética ha prendido fuerte entre la generación más joven, que se ha volcado a redes sociales con fotos de chaquetas marinas, polos de lana y anuncios vintage de Ralph Lauren en una búsqueda de autenticidad, navegando contracorriente con un gusto por lo clásico que ha surgido justo cuando el boom de las sneakers ha empezado a saturarse: durante años las zapatillas limitadas fueron el gran objeto de colección, llegando a su punto apoteósico cuando un par de Nike Air Yeezy usado por Kanye West llegó a venderse por 1.8 millones de dólares.

En aquel escenario, miles de aficionados y "sneakerheads" trataban cada par exclusivo como un activo financiero, comprando y vendiendo en webs tipo StockX casi como si fuera la bolsa de valores, pero poco a poco la atención ha virado hacia prendas de vestir atemporales.

La capitalización de la nostalgia

Lo viejo es nuevo, lo que se olvida tiende a repetirse y los recuerdos siempre venden. Bajo esta premisa, Ralph Lauren ha sabido capitalizar esa nostalgia retro por la esencia del preppy como ninguna otra. 

La firma norteamericana, emblema del estilo Ivy League, ha lanzado su propio programa Vintage para recuperar piezas antiguas, en su gran mayoría para hombres, ofreciendo chamarras, jerséis y camisas clásicas certificadas y vendiéndolas como colecciones cápsula limitadas de su línea Ralph Lauren Vintage.

Y el resultado ha sido espectacular: según fuentes del sector, esta jugada ya está generando millones de dólares en ingresos adicionales para la marca: cada lanzamiento de ropa de archivo se vende con una historia única, y los seguidores la compran enseguida logrando que algunas prendas llegan a triplicar su precio original, un movimiento maestro en el mercado que ha hecho que la marca ponga mucho más énfasis en su ropa para hombre, a tal grado de regresar a las pasarelas de Milán después de veinte años de no presentar un desfile masculino.

Sin embargo, el auge de la reventa de prendas de la marca no sólo se debe al hype de las redes y la televisión: hoy muchos hombres prefieren invertir en un buen saco o jersey de calidad antes que en la última edición de una zapatilla deportiva, ahora son los consumidores más jóvenes los que eligen destinar su dinero a "prendas de calidad y estética clásica" en lugar de moda rápida, porque, si un suéter o un abrigo se veía fenomenal en los años noventa, se seguirá viendo genial más de treinta años después.

Justamente, la filosofía Old Money se valora tanto por su aspecto sostenible como por su potencial de revalorización: cada pieza de Ralph Lauren bien cuidada es ahora un activo duradero que puede subir de valor con el tiempo. A fin de cuentas, quien ahora adquiere un auténtico polo vintage de Ralph Lauren sabe que está comprando algo que resistirá décadas, y que además puede ser revendible por mucho más adelante.

Los olímpicos y el auge por lo vintage

Los Juegos Olímpicos de invierno en Milán Cortina nos dieron un montón de momentos para recordar, sin embargo, la moda siempre estuvo en lo máximo del podio si de conversaciones se trata. El fervor por el archivo de la marca durante las competencias sobre la nieve y el hielo no se trató de una merca coincidencia: la subcultura de los "Lo Heads" o "Lo Lifes", nacida en el Brooklyn de principios de los noventa, adoptó la estética de Ralph Lauren como un símbolo de aspiración y triunfo urbano. 

Estos entusiastas convirtieron líneas cargadas de logotipos, como la colección Stadium de 1992 o la mítica Snow Beach de 1993, en uniformes de culto, tomando mucha mayor relevancia cultural cuando Raekwon, de Wu-Tang Clan, lució la prenda Snow Beach en el videoclip de "Can It Be All So Simple", elevando la ropa deportiva de alto rendimiento a la categoría de icono del streetwear.

Consciente del peso de su propio legado, la firma neoyorquina ha sabido aprovechar este fervor histórico con una estrategia de precisión quirúrgica: tras el éxito de las reediciones de los aniversarios de Stadium y Snow Beach, Ralph Lauren dio un paso definitivo este 2026 con la reedición de los uniformes de la selección de Estados Unidos, donde las referencias patrióticas y los guiños a los años noventa estuvieron a la orden del día para hacer de estas prendas (sobre todo la chaqueta y los abrigos de la ceremonia de apertura) una mira de oro para aquellos que pudieron hacerse de una pieza y que, seguramente, dentro de 30 años, se venderá como una auténtica reliquia.

Foto de Hayffield L en Unsplash | @PoloRalphLauren

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