¿Bebes una clara fría cada tarde de verano? Esto es lo que debes saber

Además de la cerveza como tal y el tinto de verano, una de las bebidas más consumidas en la playa durante esta temporada es la clara. Si tú bebes una clara fría cada tarde de verano, debes saber lo que mostramos a continuación.

Cómo se elabora una clara de cerveza

La clara debe su nombre a la tonalidad de la bebida, que se elabora mezclando cerveza con un refresco de limón habitualmente aunque puede ser cualquier otro refresco azucarado o zumo que vuelva más dulce el sabor amargo propio del lúpulo de la cerveza.

También recibe el nombre de Shandy, Radler, pica u otros dependiendo del bar o el lugar donde nos situemos y hasta el momento, la proporción de cerveza y de refresco dependía en gran medida de estos factores así como del responsable de su preparación.

Sin embargo, una nueva normativa señala que una clara es una mezcla de cualquier tipo de cerveza con gaseosa, con bebida refrescante aromatizada, o con bebidas refrescantes de zumos de frutas con carácter organoléptico exclusivo de cítricos, pero el porcentaje de cerveza deberá superior al 50%, y su graduación alcohólica superior al 0.5% en volumen.

Así, la clara es una mezcla derivada de la cerveza con sabor más dulce y con menos alcohol que la cerveza tradicional.

Los nutrientes y calorías de una clara

Por tratarse de una cerveza mezclada con refresco, el contenido de alcohol que aporta 7 Kcal por gramos se reduce, de ahí que muchos consideran a la clara una opción más ligera y sana que la cerveza propiamente dicha. Sin embargo, no debemos olvidar los azúcares que añadimos al vaso cuando mezclamos cerveza con zumo o refresco.

Una ración de 300 ml de clara de cerveza aporta alrededor de 54 Kcal, mientras que la misma cantidad de cerveza tradicional aporta en promedio unos 120 Kcal.

Sin embargo, siempre debemos mirar más allá de las calorías, pues la cerveza es una de las bebidas alcohólicas con mejores nutrientes, sin azúcares en su composición, pero la clara sí posee azúcar añadido además de alcohol.

Para que quede claro, la cerveza tradicional tiene alrededor de un 4% de hidratos, pero 0% azúcar, mientras que la clara tiene en promedio un 4% de azúcares añadidos propios del refresco que se incluye en su preparación.

Por otro lado, la cerveza es fuente de polifenoles antioxidantes derivados del lúpulo, de potasio, magnesio y vitaminas del complejo B que en el caso de la clara se reducen por emplear esta bebida en menores proporciones para su elaboración.

En conclusión, una clara puede ser mucho menos calórica que una cerveza tradicional, pero en cuanto a calidad deja mucho que desear aportando azúcar y alcohol principalmente sin casi minerales, vitaminas y antioxidantes.

Una opción más saludable

Aunque tenemos la posibilidad de beber una clara tal como se elabora en el bar o como se comercializa en el supermercado, siempre es mejor opción elaborar una clara más saludable en casa.

Si quitamos el alcohol de manera de no sumar este componente que puede perjudicar la salud y la estética y además, intentamos reducir al máximo la cantidad de azúcares añadidos usando refresco sin azúcar o zumo de limón natural y agua carbonatada endulzada con stevia, podemos lograr una clara de cerveza mucho más saludable.

Empleando cerveza sin alcohol que conserva los buenos nutrientes de la cerveza tradicional pero con menos calorías podemos endulzarla con alternativas más ligeras o sin azúcares añadidos como las antes dichas para proteger la salud y degustar esta bebida tan popular del verano sin culpa alguna ni mayores límites, pues no habrá alcohol o azúcar que moderar.

No debemos olvidar que el alcohol aun en mínimas proporciones es nocivo para la salud y que el azúcar, cuanto menos mejor, por lo tanto, la clara de cerveza no es una gran amiga del cuidado de nuestro cuerpo, sino que por el contrario puede entorpecer el logro de un cuerpo en forma.

Imagen | iStock y Pixabay

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