Sus habitantes figuran entre los más longevos del planeta y sus aguas protagonizan leyendas de milagros
Entre la majestuosidad de Sierra Nevada y la calma de la Alpujarra granadina se esconde Lanjarón, un pequeño municipio famoso por sus aguas. Estas proceden, ni más ni menos, que de seis manantiales con propiedades mineromedicinales. Lo más curioso es que no solo han conseguido darle fama internacional a este rincón, también han contribuido a que sus habitantes figuren entre los más longevos del planeta, según la Organización Mundial de la Salud.
Agua que cura y que atrae turistas
La historia de Lanjarón está íntimamente ligada a sus fuentes. Desde que en el siglo XVIII se documentaron los beneficios terapéuticos de sus manantiales, viajeros de toda Europa comenzaron a llegar a este rincón de andalucía en busca de salud y descanso. La leyenda cuenta que un enfermo terminal bebió de sus aguas en 1774 y recuperó la salud, dando inicio a una fama que acabaría consagrando al pueblo como destino termal por excelencia.
De hecho, nombres ilustres como Virginia Woolf, Bertrand Russell, Manuel de Falla o Federico García Lorca se hospedaron en su histórico balneario de estilo neomudéjar, inaugurado en 1928 y restaurado en 2012. Aunque mucho haya llovido desde entonces, sigue siendo el epicentro del turismo de salud en la región.
Con apenas 3.800 habitantes, Lanjarón depende en gran medida del turismo porque este enclave ofrece mucho más que aguas medicinales. A la pureza del aire y su microclima privilegiado se suma un estilo de vida pausado y la dieta mediterránea, factores que explican por qué uno de cada cuatro vecinos supera los 75 años y muchos llegan a vivir un siglo. Su Ayuntamiento, consciente de lo que supone este reclamo, lleva años apostando por la marca Lanjarón como sinónimo de bienestar.
Más allá del balneario
Aunque el agua es el alma del pueblo, llegándose a contar hasta 23 fuentes repartidas por sus calles, Lanjarón guarda otros encantos que invitan a visitar este pueblo sin prisa y a hacer paradas en:
- El barrio del Hondillo: con sus casas encaladas, balcones adornados con flores y los tradicionales tinaos. Uno se siente en otro tiempo
- El Castillo de los Moros: fortaleza de origen nazarí que domina el valle y recuerda el pasado estratégico de la zona.
- El Museo del Agua: instalado en un antiguo molino, hace un repaso por la relación entre el pueblo y este recurso esencial.
- Rutas naturales: senderos como el de Acequia Aceituno - Cecarta llevan al viajero de paseo por huertas en terrazas, bosques centenarios y arroyos cristalinos.
Además, la oferta cultural incluye la arquitectura sacra de la iglesia mudéjar de la Encarnación, las ermitas repartidas por la localidad, el Museo de la Miel y miradores como el de la Cañona, con unas vistas inmejorables del entorno.
Una escapada con sabor andaluz
Situado a apenas 45 kilómetros de Granada capital, Lanjarón es también puerta de entrada a la Alpujarra. Tras recorrer sus calles empedradas y revitalizarte en su balneario, nada mejor que reponer fuerzas con un plato alpujarreño acompañado de jamón, queso o miel de la zona. Además, si el viaje coincide con las fiestas de San Juan, los viajeros pueden vivir una de las celebraciones más singulares de toda Andalucía, donde el agua vuelve a ser protagonista.
Se trata de la Fiesta del agua y el jamón, una celebración en honor a San Juan que tiene lugar en junio y es conocida por su "Carrera del Agua", un recorrido lúdico con cubos, mangueras y globos. Además de por un pasacalles con carrozas y música. También hay concursos, exhibiciones, bailes y una degustación gratuita de jamón.
Lanjarón es, en definitiva, un lugar donde naturaleza, historia, salud y gastronomía se dan la mano. Un pueblo que no solo puede presume de sus aguas "milagrosas", sino también de una forma de vida que invita a detenerse, respirar y querer vivir más años.
Foto de portada | Felipe Schenone
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