La cena con dos latas de sardinas que parece de chiringuito y se hace sin encender el fuego

Fácil, saciante, económica y llena de nutrientes

María Yuste

Editor Senior

Esta es una de esas recetas de las que no necesitan pasar por ningún fogón para ser un plato único completo. Se trata de un carpaccio o ensalada de pepino con sardinas marinadas. Un plato fresco, rápido de hacer (aunque requiere de reposo) y con un punto sofisticado que, más que hecho en casa con un par de latas de sardinas, parece servido en una terraza frente al mar. 

El contraste entre la acidez del limón, la grasa ligera de la sardina y el crujiente fresco del pepino caracterizan un bocado ligero pero lleno de matices. Remata el conjunto el parmesano, que aporta ese elegante que eleva el plato sin complicaciones. Ideal para días de calor, cenas improvisadas con familia o amigos o, simplemente, cuando quieres comer bien sin pasarte la mañana en la cocina.

Ingredientes

Para 1 persona
  • 2 uds. Pepino
  • 2 uds. Lata de sardinas en aceite
  • 75 g Queso parmesano rallado
  • 2 uds. Limones
  • Aceite de oliva virgen extra (6 cucharadas)
  • 30 mL Vinagre
  • Pimienta negra molida
  • Sal

Cómo hacer carpaccio de pepino con sardina

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 3 h  45 min
  • Elaboración 40 min
  • Cocción 5 min
  • Reposo 3 h

Empezamos abriendo dos latas de sardinas en aceite, las escurrimos y las colocamos sobre papel de cocina absorbente. Después, las pasamos a un cuenco o a un plato hondo y añadimos el zumo de dos limones. A continuación, tapamos con papel film y reservamos media hora en el frigorífico.

Mientras, podemos ir preparando la vinagreta. Para ello, solo tenemos que mezclar en un vaso medidor: seis cucharadas de aceite de oliva virgen extra, dos cucharas de vinagre, pimienta negra molida y sal. Después, mezclamos bien con la batidora de mano.

A continuación, lavamos y pelamos los pepinos y los cortamos en rodajas finas. Preferiblemente, ayudándonos con una mandolina. Ponemos las rodajas en una fuente o plato grande.

Transcurridos los 30 minutos, sacamos las sardinas del frigorífico, escurrimos el zumo de limón, las demenuzamos y las añadimos sobre las láminas de pepino. Espolvoreamos queso parmesano rallado y, por último, añadimos la vinagreta. Así de fácil ya tendríamos un plato saciante y lleno de nutrientes, listo para disfrutar. Aunque si quieres que esté en su punto ideal, dejalo tres horas en el frigorífico antes de consumir.

Foto de portada | @nutricioncone

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