
A Susanna Salter la presentaron candidata como una burla, pero ganó las elecciones con dos tercios de los votos
Susanna Salter estaba haciendo la colada cuando fueron a avisarla de que era candidata a alcaldesa. Lo raro es que ella no había presentado su nombre ni autorizado a nadie a hacerlo. Los responsables eran veinte hombres de Argonia, una pequeña localidad de Kansas, que habían decidido darle un escarmiento a la organización de mujeres a la que pertenecía. Esperaban que la derrota en la urnas fuera tan humillante que se les quitaran las ganas de seguir interviniendo en política.
Sin embargo, lejos de hacer el ridículo, Salter ganó con dos tercios de los votos y se convirtió así en la primera alcaldesa elegida de los Estados Unidos. El hito resulta todavía más épico porque tenía solo 27 años y las mujeres de Kansas acababan de conseguir el derecho a votar en las elecciones municipales apenas unas semanas antes.
La clave para entender la encerrona que la llevó a la alcaldía está en el alcohol. Kansas había prohibido la fabricación y venta de alcohol como bebida en 1881, tras años de presión de un movimiento en el que participaba la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza, la organización a la que pertenecía Salter. Sus reivindicaciones mezclaban convicciones religiosas con preocupaciones familiares porque, para muchas mujeres, combatir el alcoholismo significaba proteger el sustento y el bienestar de sus familias. Sin embargo, numerosos establecimientos seguían sirviendo copas y la ley se incumplía abiertamente.
Ahora que las mujeres podían votar en Kansas, la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza dedición apoyar a candidatos dispuestos a hacer cumplir la prohibición. Sin embargo, en el pueblo había hombres contrarios tanto a esta medida como a que las mujeres se metieran en lo que consideraban su terreno. Ellos fueron los que imprimieron papeletas con la lista de candidatos respaldada por la Unión, pero sustituyendo al aspirante a alcalde por el nombre de Salter. Creían que las mujeres mantendrían su apoyo al candidato original y que los hombres no votarían a una mujer.
A pesar de la forma en la que había sido propuesta para alcaldesa, Salter conocía el funcionamiento del ayuntamiento. Su padre había sido el primer alcalde de Argonia y su marido, Lewis, su primer secretario municipal. Además, ella misma le había ayudado con sus tareas en dicho puesto. Nacida en una familia de ascendencia cuáquera, tenía formación y para cuando llegó a la alcaldía tenía cuatro hijos y llevaba una vida repartida entre la familia y el activismo. Ahora, con el recién estrenado voto municipal femenino, también podía trasladar sus reivindicaciones a las urnas.
Cuando se destapó la maniobra de los veinte hombres, el Partido Republicano de Argonia quiso saber si Salter aceptaría el cargo en caso de ser elegida. Ella dijo que sí y, tras obtener su consentimiento, hicieron campaña para que ganara. También la respaldaron las mujeres de la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza, que abandonaron al candidato que habían elegido previamente.
Salter gobernó durante un año, bastante tranquilo en lo político. No se aprobaron nuevas ordenanzas y el ayuntamiento se ocupó de asuntos rutinarios, como las licencias de los transportistas. Aunque se cerró el salón de billar y se dejó de vender sidra alcohólica en Argonia. Un corresponsal del New York Sun acudió a documentar de primera mano cómo trabajaba la primera alcaldesa de los Estado Unidos. El periodista, además de describir su vestido y su sombrero, dejó constancia de cómo cortaba las discusiones que se desviaban del tema.
Su sueldo por todo el mandato fue de un dólar y no quiso presentarse a la reelección: deseaba volver a dedicarse por completo al cuidado de su familia. Aunque siguió interesándose por la política toda su vida y recibió el reconocimiento del movimiento sufragista, participando en charlas y ponencias.
Murió en 1961, a los 101 años, dándole tiempo a ver a otras mujeres de su país llegar mucho más lejos: Jeannette Rankin fue elegida para el Congreso en 1916 y, en 1920 se reconoció constitucionalmente el derecho al voto de las mujeres en Estado Unidos, 33 años después de que ella se convirtiera en la primera alcaldesa.
Foto de portada | Kansas Historical Society
En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin
Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com
VER 0 Comentario