La tajante respuesta de Mary Wollstonecraft a Rousseau: "No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas"

Mary Wollstonecraft After A Painting By John Opie

Uno de los libros fundadores del feminismo moderno ya tenía la respuesta hace 200 años a los machistas de hoy

María Yuste

Editor Senior

En los últimos años, con el auge de la machosfera y de quienes siguen presentando el feminismo como una especie de machismo al revés ("ni machismi ni feminismi"), hay una cita de Mary Wollstonecraft que nos parece muy pertinente recuperar. Porque, aunque fue escrita hace más de 230 años, responde con sorprendente precisión a uno de los argumentos rancios que todavía hoy se repiten con frecuencia: que la igualdad consiste en invertir la balanza del poder.

Wollstonecraft, considerada una de las madres del feminismo, defendió en su libro 'Vindicación de los Derechos de las Mujeres' exactamente lo contrario:

"No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas"

Una filósofa que escribió una de las obras fundacionales del feminismo

Mary Wollstonecraft (además de pasar a la historia como la madre de Mary Shelley) fue una escritora, filósofa y pensadora británica del siglo XVIII considerada una de las grandes precursoras del feminismo moderno. En una época en la que las mujeres apenas tenían acceso a la educación, a la independencia económica o a la participación política, publicó en 1792 'Vindicación de los derechos de la mujer', un ensayo que cuestionó muchas de las ideas que se daban por incuestionables sobre el papel femenino en la sociedad.

Su propuesta fue revolucionaria por una razón muy sencilla: no pedía privilegios para las mujeres, sino que reclamaba que fueran reconocidas como seres racionales capaces de decidir sobre su propia vida. Es precisamente en ese libro donde dejó plasmada la célebre frase, como respuesta a Jean-Jacques Rousseau, a uno de los filósofos más influyentes del siglo XVIII.

La respuesta de Mary Wollstonecraft a Rousseau

En sus escritos, Rousseau sostenía que las mujeres debían recibir una educación distinta a la de los hombres. En su opinión, si se educaba a las mujeres igual que a los hombres (desarrollando la razón, la fortaleza o la independencia), estas acabarían pareciéndose más a ellos y, como consecuencia, tendrían "menos poder sobre nosotros". Para él y otros pensadores de la época, el poder de la mujer residía en su debilidad, sus miedos, su docilidad y su capacidad de seducción, virtudes con las que manipular al hombre

Wollstonecraft le dio la vuelta al argumento con la frase que ha pasado a la historia. Con esa declaración, la autora condensó uno de los pilares fundamentales de su pensamiento feminista y rechazó por completo que las mujeres deban usar la sumisión, la mentira o el encanto para ejercer una tiranía encubierta sobre sus maridos o amantes

En su lugar, exigía que se las educara para alcanzar la verdadera dignidad humana, adquiriendo fortaleza tanto física como mental, para que dependieran de su propia razón, fueran independientes y se conviertan en dueñas de su propio destino.

Rousseau (Dominio público)

Tener poder sobre una misma era mucho más que votar

Aunque hoy pueda parecer una idea evidente, en 1792 significaba cuestionar prácticamente todo el sistema social. Para Wollstonecraft, una mujer solo podía ser verdaderamente libre si recibía la misma educación intelectual que un hombre. Criticó que desde niñas se las preparara únicamente para ser esposas agradables, relegando el estudio, la ciencia o la filosofía a un segundo plano.

También defendió algo muy poco habitual en su época: la importancia del ejercicio físico. Consideraba que la supuesta "delicadeza femenina" no era una cualidad natural, sino el resultado de una educación que mantenía a las niñas sedentarias y frágiles. Un cuerpo fuerte, sostenía, favorecía también una mente independiente.

De este modo, argumentaba que si "se permitiese a las jóvenes ejercitarse suficientemente y no se las confinase en habitaciones cerradas hasta que se atrofien sus músculos y se destruya su digestión", dejarían de mostrar miedos infantiles y dependientes.

Dominio público

Una frase que también responde a quienes confunden feminismo y supremacía

Mientras que algunos discursos actuales insisten en presentar el feminismo como una lucha por dominar a los hombres, Mary Wollstonecraft ya dejó claro desde sus orígenes que esa nunca fue la aspiración. Por lo tanto, esta frase escrita en 1792 sigue teniendo la capacidad de desmontar, en apenas dieciséis palabras, uno de los malentendidos más persistentes sobre el feminismo.

Además, últimamente también han proliferado los discursos de la llamada machosfera que hablan de "mujeres de alto valor" y defienden que hombres y mujeres tienen cualidades y roles naturalmente diferentes. Aunque el contexto histórico sea completamente distinto, hay una idea de fondo que recuerda a la que Mary Wollstonecraft trataba de desmontar hace más de dos siglos.

Mientras que Rousseau sostenía que las mujeres debían ser educadas para agradar a los hombres y ejercer influencia sobre ellos desde la delicadeza, la dependencia y la obediencia, muchos discursos actuales de la machosfera recuperan una lógica parecida. Sobre todo cuando presentan a las mujeres como seres definidos por su capacidad de atraer, cuidar o apoyar a un hombre, mientras reservan para ellos el liderazgo, la ambición o el poder económico.

Lo bueno es que si Mary Wollstonecraft pudo desmontar a Rousseau en 1792 con aquella cita, nosotras podemos volver a hacerlo en 2026.

Foto de portada | Pintura de John Opie

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