Solo una mujer ha competido en el Giro de Italia masculino en toda su historia: era costurera y la llamaban "el diablo con faldas"

Proyecto Nuevo 10

Alfonsina Strada corrió en 1924 con el manillar roto y llegó a Milán entre aplausos, pero al año siguiente rechazaron su inscripción

María Yuste

Editor Senior

En la etapa entre L'Aquila y Perugia, a Alfonsina Strada se le rompió el manillar de la bicicleta después de una caída. Corría el año 1924 y llevaba días disputando el Giro de Italia. La avería podía haber puesto fin a su participación, pero improvisó una reparación con un palo de escoba y siguió pedaleando. Llegó a Perugia herida, de noche y fuera del tiempo máximo permitido. Quedó excluida de la clasificación, pero decidió continuar de todos modos hasta Milán.

Alfonsina es, hasta la fecha, la única mujer que ha conseguido participar en el Giro de Italia masculino, la carrera por etapas que, junto con el Tour de Francia y la Vuelta a España, constituye una de las tres grandes vueltas del ciclismo. Para mas inri, en su época ni siquiera existía una edición femenina a la que pudiera inscribirse. En la actualidad tenemos un Giro femenino pero su primera edición no se celebró hasta 1988, más de seis décadas después del paso de Alfonsina por la prueba.

Nacida en 1891 en una familia de trabajadores del campo, Alfonsina Morini descubrió su afición gracias a una vieja bicicleta que su padre llevó a casa. No obstante, su empeño en competir encontró la oposición familiar y le valió entre sus conocidos el apodo de "el diablo con faldas". Al menos, hasta que se casó porque su marido sí la apoyó a seguir con su pasión. Luigi Strada le regaló una bicicleta de carreras por su boda. En 1917 y 1918, Alfonsina ya disputaba el Giro de Lombardía entre hombres.

Tener la oportunidad de correr el Giro de Italia parecía más improbable, pero le llegó contra todo pronóstico en una edición marcada por las ausencias. En 1924, las marcas de bicicletas que financiaban los equipos reclamaron a los organizadores un pago por participar. El desacuerdo dejó la carrera sin varios de sus grandes campeones y aquella edición quedó reservada a corredores independientes, sin equipo. En esas circunstancias, los responsables aceptaron la inscripción de Alfonsina, cuya presencia ofrecía un atractivo para el público.

Para ella, no obstante, también había un aspecto económico en juego. Trabajaba como costurera y necesitaba mantener a su familia después de que su marido enfermara gravemente. En vez de ser abucheada, a lo largo del recorrido encontró aficionados que esperaban su llegada y le daban dinero para ayudarla a seguir. Aunque parte de la prensa se dedicó a escribir sobre su popularidad con condescendencia.

Un artículo en La Gazzetta dello Sport plasmó el malestar de los puristas: "Tira más un cabello de mujer que cien pedaladas de Brunero y Girardengo". Una comparación que reducía a una cuestión de atractivo femenino el interés que despertaba una corredora que afrontaba las mismas etapas que sus compañeros hombres.

No obstante, tras aquella llegada a Perugia fuera de tiempo, Emilio Colombo, director de La Gazzetta dello Sport, pagó personalmente el alojamiento de Strada para que pudiera continuar. Alfonsina siguió el recorrido hasta Milán, donde fue recibida entre vítores a pesar de haber completado el Giro fuera de clasificación.

Sin embargo, aquella hazaña no hizo que cambiaran las cosas. Al año siguiente, su inscripción fue rechazada. Ni el entusiasmo del público ni el respaldo de compañeros como Costante Girardengo le sirvieron para que la dejaran volver a tomar la salida. Siguió compitiendo en otras pruebas, pero nunca más volvió a disputar el Giro. Después de las multitudes que la habían esperado en las metas y de las páginas que había ocupado en los periódicos, Alfonsina seguía necesitando lo mismo que antes de llegar a Milán: que aceptaran mujeres entre los participantes.

A pesar de ello, Alfonsina siguió buscando dónde pedalear el resto de su vida. Además de competir en otras pruebas, aprovechó su fama para participar en espectáculos de variedades en Italia y en el extranjero. También se subió a los escenarios de teatros y circos, donde hacía exhibiciones sobre rodillos.

Después de enviudar, se casó con el exciclista Carlo Messori en 1950. Juntos abrieron una tienda de bicicletas con un pequeño taller de reparaciones en la vía Varesina de Milán. Con el tiempo, Alfonsina también se aficionó a las motos, pero murió el 13 de septiembre de 1959, a los 68 años. Hasta entonces, las dos ruedas siempre estuvieron presentes en su vida de una forma u otra.

Fotos | Domino público

En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin

En Xataka | Sam Altman, CEO de ChatGPT: "Es bastante terrible que la gente tenga memoria RAM en su PC utilizándose sólo el 5 % del tiempo"

En DAP | María Galiana: "Los andaluces freímos como nadie. La mayoría de dulces como los pestiños, las flores o las torrijas se fríen, así que hay que conseguir un buen dominio de la sartén para ser buena cocinera en Andalucía"

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario
↑