
Vinculó los derechos de las trabajadoras con la lucha obrera y denunció la autoridad que la ley y el dinero concedían a los maridos
Mientras que el obrero estaba obligado a obedecer al patrón durante su jornada laboral, su esposa debía obedecerle a él al llegar a casa. En 1843, Flora Tristán examinó la paradoja de esa jerarquía en su ensayo 'La unión obrera . El marido tenía a su favor la ley, una mayor instrucción y un salario superior. Sin embargo, la mujer, que también trabajaba, quedaba en una posición de servicio. Aunque compartieran la pobreza, no tenían el mismo poder. Así que Tristán reclamó a los trabajadores de su época que mirasen también hacia esa desigualdad que les concedía autoridad sobre sus propias compañeras.
"La mujer es la proletaria del proletario" es la frase que condensa su tesis. Incluso el hombre más oprimido podía oprimir a su esposa. En el pensamiento de Tristán, la emancipación obrera y la de las mujeres estaban estrechamente relacionadas. La situación de ellas formaba parte del mismo problema social que había que resolver.
Flora Tristán, que tenía ascendencia peruana por parte de padre, nació en París en 1803. Fue escritora, periodista, filósofa y militante feminista. Aunque su nombre también ha quedado unido de forma anecdótica al de su nieto, el pintor Paul Gauguin. A pesar de dejar un legado político propio, la autoridad del marido también tuvo consecuencias en su vida.
Debido a las dificultades económicas que atravesaba su familia tras la muerte del padre, a los 17 años se casó con el grabador André Chazal, su patrón en del taller de litografía en el que trabajaba como colorista. La convivencia estuvo marcada por los malos tratos físicos y psicológicos de un marido que la siguió persiguiendo incluso después de separarse. En marzo de 1838, Tirstán obtuvo la separación de cuerpos, en una Francia donde el divorcio estaba prohibido. Ese mismo años Chazal intentó asesinarla y le disparó en plena calle. Sobrevivió y defencidó, entre otros derechos, que las mujeres pudieran divorciarse. Él fue condenado.
En sus obras examinó la sociedad peruana y sus desigualdades, así como las condiciones de vida en Inglaterra. Sus viajes fueron también una forma de observar cómo se organizaban el trabajo, la riqueza y la exclusión. El tercer capítulo de 'La unión obrera' se titutalaba de una forma que hacía explícita la necesidad de justificar la presencia femenina: "Por qué menciono a las mujeres".
En esas páginas, Tristán describía cómo, desde niñas, las tareas de la casa y el cuidado de los hermanos podían apartarlas del colegio. Después, su salario inferior reforzaba la autoridad del marido. Por lo tanto, la subordinación se construía desde la infancia y continuaba en el matrimonio. Frente a ella, reclamaba educación e igualdad legal.
Eso sí, su argumentación conservaba una concepción de las mujeres muy ligada a la maternidad. Una parte de su defensa de la educación femenina se basaba en la responsabilidad de criar y formar a los hijos. Pero Tristán también llamaba a las mujeres a organizarse y difundir sus reivindicaciones. Su propuesta de unión obrera incluía la creación de centros donde educar a los hijos de los trabajadores y atender a los obreros que, por una lesión o por su edad, necesitaban cuidados.
Tristán murió de tifus en 1844, a los 41 años, mientras recorría Francia para dar a conocer sus ideas. Esas con las que sigue obligando a quienes reconocen perfectamente la injusticia por sufrirla en carne propia a examinar también la autoridad de la que disfruta por otro lado. Un examen que, en su caso, empieza en casa.
Foto de portada | Dominio público
En Trendencias | Los 100 mejores libros de la historia que te engancharán de principio a fin
En 3D Juegos | Mañana se estrena en cines la película de aliens del año, una locura considerada un "clásico instantáneo" de la ciencia ficción
Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com
VER 0 Comentario