Así lavo los trapos y bayetas sin usar lejía ni poner la lavadora para que queden como nuevos y duren más

Un baño caliente para desinfectar sin esfuerzo lo que siempre nos olvidamos limpiar

María Yuste

Editor Senior

Hay tareas domésticas  que dan tanta pereza que parecen diseñadas para poner a prueba la fuerza de voluntad de una persona normal. En esa lista, limpiar los trapos y bayetas tiene un puesto de honor. Se usan a diario para limpiar, pero nadie se acuerda de limpiarlos hasta que huelen raro o están babosos.

La solución rápida sería tirarlos a la lavadora, pero no siempre compensa poner una carga de temperatura alta solo por unas bayetas. Y si encima quieres evitar la lejía o los productos agresivos, la cosa se complica. Por suerte, existe un método tan fácil y barato que parece un truco de abuela: el baño caliente de bicarbonato y lavavajillas. Tan simple como eficaz para dejarlas limpias, desinfectadas y suaves, sin esfuerzo y con ingredientes que ya tienes en casa.

Ingredientes para limpiar trapos y bayetas sin lavadora ni lejía

  • Un cazo u olla grande entre mediano y grande
  • Tres cucharadas de bicarbonato
  • Una cucharadita de lavavajillas
  • Agua
  • (Opcional) Vinagre blanco o de limpieza para el toque final

Cómo limpiar trapos y bayetas sin lavadora ni lejía

Llenamos un cazo con agua y esperamos a que rompa a hervir. Entoces añadimos tres cucharadas de bicarbonato y una cucharadita de lavavajillas. A continuación, metemos en el cazo los trapos y bayetas que queramos limpiar y los dejamos dentro cinco minutos. 

En ese tiempo, el calor y el bicarbonato harán su magia sin necesidad de frotar: eliminarán la grasa, las bacterias y los olores sin necesidad de frotar. Pasados los cinco minutos, sacamos las bayetas y trapos y los enjuagamos bien bajo el grifo.

No obstante, para un extra de suavidad, podemos dejarlas en remojo unos 30 minutos con agua limpia y un buen chorro de vinagre blanco o de limpieza. Esto ayuda a eliminar cualquier resto de jabón y deja las fibras suaves, casi como nuevas. Cuando hayas terminado, podrás comprobar que las bayetas huelen bien, están suaves y parecen recién compradas. 

Este método, no solo deja las bayetas impecables, sino que también alarga su vida útil y evita usar productos que puedan dañar las manos o el medioambiente. Todo sin frotar, sin químicos agresivos y sin esfuerzo. Mientras el agua hierve y las burbujas hacen su trabajo, tú puedes tomarte un café, mirar el móvil o simplemente disfrutar de la sensación de estar limpiando sin limpiar.

Foto de portada | Volodymyr Hryshchenko 

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