El truco sin el que no sé cómo he podido vivir tanto tiempo
Cada vez que ves esa montaña de ropa esperando a que por fin te decidas a plancharla, te dan ganas de fingir que no existe, irte de compras y no volver a usarla. No obstante, el primer paso a una ropa sin arrugas es reconocer que la mayoría de las veces no apetece planchar. El segundo, apuntarte este truco casero que puede salvarte muchos outfits.
Es un método alternativo al planchado que es tan básico que da risa. También es un poco chocante de primeras porque se trata de meter unos cubitos de hielo en la secadora. Además, también sirve para no tener que lavar la ropa sacada del altillo del armario que huele a cerrado. Un dos por uno que debería venir en el manual de instrucciones de cualquier piso de adulto funcional.
El truco del hielo: arrugas fuera y olor a fresco en 15 minutos
El procedimiento no puede ser más simple. Solo tenemos que meter la prenda arrugada en cuestión a la secadora y añadimos dos o tres cubitos de hielo. Incluso puedes agregar una toalla húmeda para generar más vapor. Después, ponemos un programa corto, de unos 10–15 minutos.
Funciona porque el hielo se convierte en vapor mientras gira el tambor, y ese vapor suaviza las fibras y refresca la tela. Funciona especialmente bien con algodón y tejidos ligeros. Eso sí, en cuanto termine el ciclo, hay que sacar la prenda al instante de la secadora. Si la dejas hecha una bola, las arrugas volverán y no habrá servido de nada.
Las arrugas se evitan desde el principio del proceso de lavado
No obstante, aunque ahora sepamos que el hielo está ahí para sacarnos de un apuro, la batalla contra las arrugas empieza mucho antes. Si introduces un par de hábitos durante el lavado y el secado, la ropa quedará mucho mejor de por sí sin tener que tocar una plancha.
Para empezar, no llenes la lavadora hasta arriba, deja un 20% del tambor libre. Si va todo aplastado, la ropa sale arrugada. Además, los centrifugados suaves son más apropiados para este propósito. Después, saca la ropa de la lavadora en cuanto acabe el ciclo.
Al momento de colgarla, estira cada prenda antes. Es un gesto simple que te ahorrará mucha pereza después. Sacude, estira las mangas, alisa zonas rebeldes… tu yo del futuro te dará las gracias. Además si usas pinzas de plástico, mejor que mejor porque son las que menos marcas dejan.
No obstante, si de verdad odias la plancha, puedes plantearte usar tejidos que se arruguen menos como el poliéster, la lycra y las mezclas sintéticas. No es que todo lo dicho funcione como si fuera ciencia de laboratorio, pero sí son trucos de los que te sacan del apuro y te ahorran tiempo.
Foto de portada | Towfiqu barbhuiya
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