No podía permitirse el yate de sus sueños, así que este estadounidenses decidió constuirlo el mismo en el jardín de su casa

Dos Imagenes Diagonal Para Portada

Mientras otros se lo tienen que comprar hecho (ejem, Jezz Bezos y Marck Zuckerberg), otros lo diseñan y esamblan ellos mismos

María Yuste

Editor Senior

Tener un yate siempre se ha visto como uno de los máximos símbolos de estatus a los que alguien con dinero puede aspirar. Sin embargo, mucho más único y exclusivo aún es construirte uno con tus propias manos en el jardín de tu casa. Esa es exactamente la historia de Clyde Stires, que no tenía millones en el banco, pero sí una obsesión y la terquedad suficiente como para convertirla en algo tangible.

Mientras Jeff Bezos le encargó su mastodóntico Koru a uno de los astilleros más presrigiosos del mundo y Mark Zuckerberg se compró su superyate ya construido, Stires tomó la decisión de diseñarse desde cero el catamarán de sus sueños y levantarlo pieza a pieza él solo. Sin astillero, sin inversores y sin ingenieros detrás. Solo él con sus herramientas industriales y una casa en medio de California. La historia podría parecer el argumento de una película indie sobre hombres excéntricos y sueños imposibles, pero ocurrió de verdad.

@klydeoscopemv

Antes de dar el paso de construir un yate de casi 28 metros de eslora con capacidad para alojar a diez invitados, Clyde Stires ya llevaba años viviendo al margen de lo convencional. De niño aprendió con su padre a manejar herramientas de corte y maquinaria y lo que empezó como curiosidad acabó convirtiéndose en una forma de vida. Primero arreglaba juguetes, después diseñó mototriciclos inspirados por el universode Ed "Big Daddy" Roth, un icono underground de la cultura automovilística estadounidense de los setenta. Sus vehículos llegaron a llamar la atención de celebrities como Elvis Presley.

Pero Stires no se quedó ahí y, más adelante, llegaría a transfor un autobús de dos pisos en una caravana futurista y terminaría comprando si primer barco en Taiwán. Aquel fue el atencedente que acabó prendiendo la mecha de algo que llevaba un tiempo rondándole la cabeza: construir exactamente el barco que imaginaba para volver al mar y navegar.

@klydeoscopemv

El problema era que no podía permitirse hacerlo, había una desproporción absoluta entre el sueño y los recursos de los que disponía. Así que Vendió prácticamente todo lo que tenía y se mudó a Perris, una antigua ciudad ferroviaria del sur de California donde el clima seco ayudaría a conservar mejor la estructura durante los años de construcción. Allí, en 1987, comenzó a trabajar después de realizar los bocetos, maquetas y cálculos pertinentes. 

Lo que ocurrió a continuación debió de ser una imagen surrealista para cualquiera que pasara cerca: un gigantesco barco empezó a emerger lentamente en mitad de un terreno residencial, lejos del mar. Durante años, los vecinos vieron crecer el esqueleto del catamarán como si fuese una escultura. En comentarios publicados tiempo después en YouTube, algunas personas recuerdan parar con el coche y parar solo para preguntar qué estaba pasando allí.

@klydeoscopemv

Construir un yate de tal tamaño implicaba aprender prácticamente de todo: soldadura, laminación, instalación hidráulica, cableado eléctrico, motores, pintura... Stires tardó años en completar aquel proyecto descomunal, físico y agotador. Además, cuando por fin terminó el barco, bautizado como Kaleidoscope, tuvo que encontrar la forma de llevarlo hasta el mar. La única opción posible fue cortarlo en varias piezas, transportarlas y volver a ensamblarlas cerca del agua. El catamarán fue finalmente botado en 1994.

Y aún con todo, a esta increible historia, todavía le quedaba un capítulo más. Años después, Stires aseguró que el barco lo robó un cártel mientras estaba en Puerto Vallarta, México. Finalmente, logró recuperarlo pero las complicaciones para devolverlo a Estados Unidos acabaron provocando que lo vendiera.

@klydeoscopemv

En la actualidad, el Kaleidoscope sigue navegando como una embarcación de lujo para alquilar y eventos privados. Sus actuales propietarios lo describen como una "limusina del mar". Aunque, sobre todo, su verdadero valor está en lo que representa porque es la antítesis perfecta de una cultura obsesionada con lo instantáneo, los logos y el lujo aspiracional cuidadosamente filtrado en redes sociales.

Foto de portada | @klydeoscopemv y Clyde E S

En Trendencias | 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en 2026

En Xataka | En 2008 China instalaba estaciones de metro en medio de la nada. En 2026 hemos descubierto lo ingenuos que fuimos

En Espinof | Número 1 de Netflix en 44 países. La miniserie de 8 episodios que despide para siempre a un personaje irrepetible

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario