Todos los tips para que tu balcón sea el más bonito del efificio
Los geranios son una de las plantas predilectas a la hora de decantarnos por llenar de color los balcones y terrazas. Más allá del tono vibrante de sus flores, la mayor parte recurren a ellas porque no requieren de cuidados especialmente meticulosos. Es decir, no hace falta que seas una experta en jardinería para cuidar de ellas, solo basta con tener en cuenta un par de trucos clave de lo más sencillos. Nosotras hemos tomado nota de la experta Natalia Sáez, más conocida en redes como @enabrilhojasmil, donde ha explicado los tips que ella lleva cabo y marcan la diferencia.
La luz es importante
Puede parecen algo básico, pero la zona en la que colocas la meceta es esencial para el crecimiento de la planta. Tal y como explica Natalia Sáez: “necesitan como mínimo seis horas de sol directo al día”. En ese sentido, aclara que pueden desarrollarse tanto en interiores como en exteriores, siempre que reciban la cantidad de luz natural necesaria.
En climas especialmente cálidos, sin embargo, recomienda evitar la exposición más intensa del mediodía durante el verano. En esos casos, lo ideal es apostar por el sol suave de primera hora de la mañana o el de última hora de la tarde para proteger la planta del exceso de calor.
Son plantas resistentes
Los geranios también destacan por ser plantas especialmente resistentes y fáciles de mantener. Según explica la experta, pueden estar en exteriores durante gran parte del año sin demasiadas complicaciones. El principal problema aparece con las heladas y las bajadas bruscas de temperatura.
En esos momentos, lo más aconsejable es mover las macetas a un espacio interior o colocarlas en zonas protegidas para evitar que el frío dañe las raíces y las hojas. Con este gesto tan simple, la planta puede pasar el invierno en mejores condiciones y recuperar toda su fuerza cuando vuelva la temporada de floración.
El riego depende de la temperatura
En los meses de más calor y durante la floración, los geranios necesitan una mayor cantidad de agua para mantenerse en buen estado. Natalia Sáez recuerda que, en esta etapa, es importante evitar que el sustrato llegue a secarse por completo, ya que la planta se encuentra en pleno desarrollo.
Con la llegada del frío, sin embargo, conviene reducir la frecuencia de riego para prevenir el exceso de humedad y posibles daños en las raíces. La clave, según explica, está en observar la tierra y ajustar los cuidados en función de la temperatura y la época del año.
La poda es esencial
Natalia Sáez aconseja podar los geranios dos veces al año para mantenerlos fuertes y favorecer una mejor floración. La poda de primavera ayuda a estimular el crecimiento y a conseguir una planta más frondosa, mientras que la de otoño sirve para retirar las partes secas o envejecidas antes de la llegada del frío.
Además, la experta recuerda un cuidado básico que muchas veces pasa desapercibido: eliminar las flores marchitas a medida que se secan. Este gesto tan simple permite que la planta dirija su energía hacia nuevos brotes y consiga mantenerse florida durante más tiempo.
Fotos | @enabrilhojasmil, George en Pexels
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