
Una forma de tener que limpiar menos, ganar en amplitud y luminosidad y hacerlo más accesible para todos
Si tú también estás hasta el moño de tener al enemigo en el cuarto de baño de casa, o lo que es lo mismo: una mampara imposible de quedar impecable más de 24 horas, la moda en diseño de interiores está cambiado. Ahora el cuarto de baño se concibe como una estancia más de la casa y en esa transformación hay una protagonista absoluta: la ducha italiana.
Las duchas a ras de suelo llevan años conquistando Pinterest, hoteles boutique y revistas de decoración, pero la razón de su éxito no es solo estética. Frente a las clásicas mamparas llenas de marcas de cal y perfiles metálicos difíciles de limpiar, este tipo de ducha apuesta por un diseño abierto, continuo y mucho más práctico para el día a día. Además, también hace que el baño parezca bastante más grande.
La principal diferencia entre una ducha italiana y una convencional está en la integración con el suelo. Desaparecen los escalones, los bordes y los platos elevados. Por el contrario, la ducha queda completamente nivelada con el pavimento del baño, creando una continuidad visual que hace que todo el espacio se perciba más limpio y amplio.
Ese efecto sin cortes es precisamente lo que ha convertido a estas duchas en las favoritas de interioristas y arquitectos. Especialmente en baños pequeños, donde cada centímetro cuenta, eliminar barreras ayuda a que la estancia respire y parezca mucho más luminosa.
Pero además del factor estético, hay una cuestión práctica que explica por qué cada vez más personas cambian la bañera (e incluso la mampara tradicional) por este sistema y es que se limpian muchísimo mejor. Al no tener raíles inferiores, juntas o esquinas donde se puedan acumular humedad, jabón y cal, mantener la ducha impecable requiere bastante menos esfuerzo. Basta una limpieza rápida y superficial para que todo vuelva a verse impoluto.
De hecho, muchas duchas italianas prescinden directamente de la mampara completa. En su lugar se utiliza un panel fijo de cristal o incluso ningún cierre, directamente, para dejar la zona completamente abierta. Por este motivo también suelen incorporar desagües lineales discretos que permiten evacuar el agua rápidamente y mantener el suelo seco .
Otro de sus puntos fuertes es la accesibilidad. Al estar al mismo nivel que el resto del suelo, eliminan obstáculos y reducen el riesgo de tropiezos. Por eso son especialmente habituales en viviendas adaptadas, casas familiares o reformas pensadas para el largo plazo.
La popularidad de las duchas italianas también tiene mucho que ver con un cambio más amplio en nuestra forma de entender la casa. Cada vez buscamos espacios más despejados, más fáciles de mantener y menos recargados.
En cuanto a materiales, las posibilidades son casi infinitas. Microcemento, porcelánico efecto piedra, cerámica artesanal o incluso el mismo revestimiento continuo en todo el baño para potenciar todavía más la sensación de amplitud.
Eso sí, aunque visualmente parezcan sencillas, requieren una buena ejecución técnica. La pendiente del suelo y la impermeabilización son fundamentales para evitar filtraciones y asegurar que el agua fluya correctamente hacia el desagüe. Precisamente por eso, muchas reformas actuales recurren a sistemas prefabricados que ya incorporan pendiente e impermeabilización integrada, facilitando la instalación y reduciendo errores en obra.
Al final, la ducha italiana no solo cambia la estética del baño, cambia la manera de usarlo.
Foto de portada | Ahmet ÇÖTÜR
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