La insoportable dificultad de ponerse unos panties

Hace un frío que pela y salir a la calle con las piernas desnudas es sólo una opción para los partidarios de la criogenización o para las bloggers de moda. En esta época del año los panties son nuestros mejores amigos y un imprescindible en nuestro outfit, pero ¿por qué no hay una manera más fácil de ponérselos?

Estoy segura de que si los hombres llevaran panties ya habrían inventado un modelo que no exigiera ser contorsionista para lucirlo. Porque da igual que acabe de salir de la ducha o lleve media hora corriendo por el pasillo para secarme. Ponerme los panties exige siempre que ponga a prueba toda mi flexibilidad. Y mi capacidad para doblar la pierna en posturas imposibles a lo Lina Morgan´s way.

Luego está el asunto de cuándo es apropiado ponérselos, lo que ha generado un montón de debates y hasta un enfrentamiento entre bloggers y editoras de moda con el público de la calle, que aboga por usar la lógica y taparse las piernas en invierno, pegue el asunto o no.

Pero que me peguen con el outfit que llevo no es el único obstáculo que me encuentro a la hora de ponerme unos panties. A lo largo de los años me he encontrado con una serie de catastróficas dificultades que me amargan la vida. Y no soy la única. Hablando del tema con mis amigas resulta que para ellas también es un infierno ponerse unos, tan infierno que algunas han optado por hacerse followers del pantalón en los meses de más frío. Pero hay más desventajas. Venga.

Cuando los panties se te enrollan en la cintura

Da igual que sean de tu talla o una superior, que sean de un nuevo material con cinturilla extensible con doble lycra super plus, los panties siempre tienden a enrollarse alrededor de tu cintura, marcando bien el michelín o creando uno ficticio.

Cuando los panties te hacen bolsas.

Y para eso no necesitas comprarte un par de tallas más (lo que yo hago para evitar que se enrollen en la cintura, pero que no funciona). Basta con que una vez te equivoques y te los pongas de manera diferente para que se forme una anti-estética bolsa de la que nunca te librarás. Lo bueno es que podrás aprovechar para guardar lo que sea en alguna de ellas.

Las malditas pelotillas.

Si eres fan de las botas, que yo lo soy, mejor que te vayas comprando panties especiales sólo para ellas. En caso contrario, mejor que te vayas haciendo a la idea de que cada vez que te pongas “esos panties” con otros zapatos, lucirás unas feas pelotillas justo en la parte frontal.

La mala combinación faja+panties.

Cuidadín con este tema, que es mucho más peliagudo de lo que parece a simple vista. Si se te ocurre ponerte la faja antes de los panties acabarás en medio del bus con los mismos por las rodillas. Parece ser que el frotamiento por la superficie de lycra de las fajas no favorece el agarre. Si haces lo contrario acabarás con dos lorzas en vez de con una.

Las carreras.

Algunos panties deberían poner en el packaging “usar y tirar”. Como las lentillas desechables.

Las cinturillas bajas que están demasiado bajas.

Es más: alguien debería echarle valor y renombrarlas como cinturillas a medio muslo. O cinturillas "mátame, camión".

Cuando se quedan tan cortos que no puedes ni andar.

Y entonces vives con la impresión de que pareces el protagonista de un Western, de tan raro que vas caminando para que la cosa no siga escurriéndose hacia abajo.

O cuando se pegan al material de la falda.

Maldita química. O lo que sea esa incómoda combinación de dos materiales distintos que provoca bien una fricción o una fusión o vete-tú-a saber, pero que siempre termina contigo intentando recolocar los panties por encima de la ropa y quedando como una mujer de elegancia dudosa.

Foto principal: Em...ily

En Trendencias| The Big 'Bag' Theory y otras ciencias aplicadas a la moda

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 6 Comentarios

Portada de Trendencias