La película es la tercera con más nominaciones a los Premios de la Academia de Cine este año y el "dark horse" oficial
Estamos acostumbrados a ver en el cine historias de salida del armario contadas casi como si fueran un rito exclusivo de la juventud. Desde revelaciones en la época universitaria a los dramas adolescentes y pasando por confesiones que, con un poco de suerte, llegan antes de los treinta. Como si la identidad, una vez superada cierta edad, ya no planteara más retos ni problemas. Ojalá...
Es por esto mismo que 'Maspalomas', la tercera película que más nominaciones a los premios Goya acumula este año, puede resultar tan incómoda como necesaria de ver es. Aquí el conflicto central es una realidad sistemáticamente invisibilizada tanto en la vida real como en la ficción: la de las personas LGBTI mayores y sus desafíos particulares.
Vicente y la amenaza latente de tener que volver al armario
Vicente, el protagonista de esta historia, es un hombre de 76 años que vive abiertamente su homosexualidad en Maspalomas, una localidad al sur de Gran Canaria que durante décadas ha sido refugio tardío para muchos hombres que no pudieron ser ellos mismos antes. Sin embargo, cuando un ictus lo obliga a regresar a San Sebastián y a ingresar en una residencia de ancianos, la tolerancia hacia su identidad sexual vuelve a no estar garantizada.
De este modo, Vicente toma una decisión que creía superada: volver a esconder quién es. Este es el momento exacto en el guion nos presenta a los espectadores una verdad como una bofetada: salir del armario no siempre es un acto definitivo de catarsis y liberación. A veces es reversible, dependiendo del contexto o, como en este caso, de la falcilidad con la que los derechos conquistados pueden diluirse cuando el cuerpo se vuelve dependiente y la autonomía desaparece.
Por lo tanto, la película ahonda en un miedo muy concreto, pero poco explorado, como es el de envejecer en lugares donde la diversidad todavía no está contemplada, la heterosexualidad se sigue dando por sentada y donde una desviación de "la norma" se percibe como un problema. Sin embargo, hay un matiz que difiere con respecto a otras historias ya contadas sobre el tema. En esta etapa de la vida de Vicente, volver al armario no tiene tanto que ver con la vergüenza como con poder vivir tranquilo: evitar conflictos, miradas incómodas, comentarios fuera de lugar o, directamente, el aislamiento.
El "dark horse" de los Goya
Aunque su título haya pasado mucho más desapercibido entre el público que otras producciones del cine español con las que compite en los Goya, 'Maspalomas' cuenta con el beneplácito de la crítica desde mucho antes de que se estrenara en cines.
El film se presentó por primera vez en la 73ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en septiembre de 2025, donde la historia de Vicente no pasó desapercibida. Sobre todo, conmovió la interpretación del actor guipuzcoano José Ramón Soroiz, con una mezcla de sobriedad, corazón, crudeza y ternura muy partiular. Tanto es así que recibió la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista.
Después vino el Forqué, el Feroz (se lo dedicó "a todos los Vicentes del mundo" y les deseó "encontrar vuestro sitio") y la nominación al Goya, para el que parte como claro favorito. Y eso que ha contado que no aceptó el papel inmediatamente cuando se lo propusieron. De hecho, la primera vez que leyó el guion se asustó con la cantidad de escenas de sexo iniciales.
Además, 'Maspalomas' está nominada por la Academia de cine a Mejor dirección de fotografía, Mejor dirección de arte, Mejor maquillaje y peluquería, Mejor música original, Mejor actor de reparto (Kandido Uranga), Mejor guion original, Mejor dirección y el galardón más importante de la noche: Mejor película.
Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi (responsables de otros títulos que han marcado el cine español contemporáneo como 'Loreak', 'Handia' o 'La trinchera infinita') son los responsables detrás de esta obra que ya se ha convertido en el "dark horse" de los Goya y que podría hacer historia. Goenaga, además, es el autor del guion. Su mirada nació de leer artículos sobre personas mayores de la comunidad que vuelven al armario al ingresar en residencias. Además de su propio viaje a Maspalomas, esa localidad emblemática que tanto en la película como en la vida real se erige como epicentro del turismo gay y santuario de segundas oportunidades de personas LGBTI mayores.
Aitor Arregi, por su lado, ha hablado en entrevistas de cómo el personaje de Vicente encarna un aprendizaje que va mucho más allá de la sexualidad: es una historia de fragilidad, de miedo a no ser aceptado, de cómo la autonomía se puede desmoronar cuando menos lo esperas. En un aspecto más general, es una película sobre cómo la libertad conquistada puede ser efímera si no hay un entorno (y una sociedad) que la sostenga.
Maspalomas como personaje real
Aunque el protagonista humano es Vicente, Maspalomas es el otro personaje principal de la película. Un escenario real, pero con un peso simbólico, que no se puede separar del relato de Vicente. Lo que la película muestra no es enteramente ficción sino que bebe de décadas de vivencias entre sus dunas de muchos como él.
Situada en el sur de Gran Canaria, Maspalomas se convirtió, a partir de los años setenta y ochenta, en un destino clave para personas LGBTI (especialmente hombres gays) que habían crecido en contextos de represión en distintos puntos de Europa. Sin embargo, mientras otros enclaves turísticos apostaban por un turismo de juventud y fiesta, en Maspalomas se fue construyendo algo distinto: un lugar donde se podía envejecer sin tener que fingir.
Ese carácter de refugio se refleja también en un tejido social marcado por complejos de apartamentos, bares, espacios de encuentro y rutinas pensadas para agrupar a una parte de la comunidad que no siempre encaja en los relatos dominantes del colectivo. Es decir, Maspalomas fue epicentro de la economía de plata LGBTI mucho antes si quiera de que el término existiera.
No obstante, dentro del ecosistema de Maspalomas destacan especialmente dos lugares: las dark rooms del Yumbo Centrum y las dunas. El primero es de día un centro comercial anodino pero de noche se transforma en algo radicalmente opuesto: en un centro de ocio nocturno donde la expresión de género y la orientación sexual disidente son la norma dominante.
Para muchas personas mayores, este lugar (autodenominado el único centro comercial LGTBI del mundo) ha significado mucho más que ocio para convertirse en un escenario en el que poder vivir con naturalidad escenas que no pudieron permitirse en su juventud. Por otro lado, las dunas de Maspalomas es conocida como la mayor zona de 'cruising' de Europa.
Actualmente, la película de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi puede verse en Filmin y en Movistar Plus+.
Fotos | Maspaloma
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