Nominación al Oscar, la ovación más larga del Festival de Venecia y Javier Bardem como productor
Hoy arranca oficialmente Eurovisión en Viena con su primera semifinal. Sin embargo, aunque siempre ha pretendido ser un festival en el que la política no tiene cabida, este año cuesta más que nunca separarlo de lo que está pasando en el mundo. Y no solo por las protestas, los países que se han retirado (entre ellos el nuestro) o el interminable debate sobre la participación de Israel. También porque la sensación de que el concurso está roto ya no parece una paranoia sino una realidad tangible.
La polémica se acaba de hacer todavía más grande después de que 'The New York Times' publicara ayer una investigación donde demostró hasta qué punto el sistema de televoto había sido manipulado por Israel con campañas organizadas y votos masivos coordinados. Según el análisis, el año pasado bastaron apenas unos cientos de personas votando repetidamente para alterar de forma clave los resultados del televoto.
La investigación también señala campañas institucionales y estrategias digitales destinadas a movilizar dichos votos de manera intensiva, algo que ha terminado de convertir esta edición en una de las más tensas y politizadas de la historia reciente del certamen. Así que este año somos muchos los que nos sumamos al boicot de RTVE y miraremos hacia otro lado mientras se celebra el certamen. Concretamente, viendo en su lugar cine palestino.
Para ello, recomendamos dos películas recientes, muy distintas entre sí, que nos acercan a una realidad que normalmente solo llega a nosotros reducida a titulares, cifras o guerras polarizadas en internet.
'La voz de Hind': nominada al Oscar y ovación más larga de la historia del Festival de Venecia
- Disponible en Filmin y Movistar Plus
Desgarradora y basada en una historia real, ejemplifica en su máxima expresión el absurdo de la guerra. La película tiene un caracter documental a pesar de recrear desde la ficción los intentos desesperados de la Media Luna Roja por rescatar a una niña palestina de seis años que quedó atrapada en el fuego israelí dentro de un coche en Gaza, rodeada de los cadáveres de toda su familia.
La cinta utiliza las grabaciones reales de sus llamadas de auxilio, sin entender por qué nadie iba a por ella. Incluso cuando una ambulancia estaba lista para ir a socorrerla a tan solo ocho minutos de distancia. La película se estreno en el Festival de Venecia en 2025, recibiendo una histórica ovación en pie de más de 20 minutos. También estuvo nominada el Oscar a mejor película extranjera.
Resulta imposible no pensar, mientras la ves, en la enorme distancia entre la Palestina real y la Palestina convertida en tema de debate europeo. Mientras Eurovisión discute reglamentos, votos y campañas digitales, películas como esta recuerdan que detrás de todo eso hay vidas truncadas para siempre.
Todo lo que fuimos: memoria, duelo y lo que queda después
Más reciente (tanto que está ahora mismo en cartelera en cines), 'Todo lo que fuimos' juega en un registro distinto. Si 'La voz de Hind' tiene algo de retrato documental, esta película trabaja más desde la memoria y las heridas emocionales que deja el conflicto, incluso cuando la violencia no aparece explícitamente en pantalla.
La trama sigue a tres generaciones de una familia palestina, con personajes marcados por la pérdida y el desplazamiento, construyendo una historia coral donde el duelo atraviesa absolutamente todo: las relaciones familiares, los recuerdos compartidos e incluso la manera de imaginar el futuro.
Lo interesante es que la película no intenta explicar Palestina al espectador occidental como si fuese un documental pedagógico. No subraya constantemente el contexto ni simplifica a sus personajes. Confía en que el espectador sepa entender sus vidas sin necesidad de convertir cada escena en una lección geopolítica.
Y eso le da mucha fuerza. Porque, al final, habla de algo tan universal como qué ocurre cuando una generación crece sintiendo que su vida entera puede desaparecer de un momento a otro. Qué significa construir recuerdos en lugares donde incluso la idea de hogar parece provisional. Está producida por Javier Bardem y Mark Ruffalo.
En cierto modo, ambas cintas funcionan como el reverso absoluto de Eurovisión. Frente a una competición donde todo es show que se olvida en tres minutos, personajes que cargan con décadas de dolor. Ahora es un buen momento para verlas, no porque el cine tenga que convertirse en una obligación moral, sino porque mirar otras realidades a través de la ficción es también una forma de conocer el mundo.
Foto de portada | 'Todo lo que fuimos'
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