Los monstruos de 'La Odisea' no eran solo criaturas fantásticas: esto es lo que realmente simbolizan

Matt Damon

Detrás del cíclope, las sirenas o Escila y Caribdis no solo hay criaturas mitológicas, sino metáforas sobre el miedo, la tentación o el ego

Sara Hormigo

Editora

La expectación que rodea ‘La Odisea’ de Christopher Nolan, que se estrena el próximo 16 de julio en cines, no se debe únicamente a su espectacular reparto o a la ambición de una producción llamada a convertirse en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del año. También ha despertado el interés por volver a una historia que, casi tres milenios después de ser escrita, sigue fascinando por la profundidad de sus personajes y el significado de sus episodios. 

Detrás del poema original de Homero, los cíclopes, las sirenas o los monstruos marinos que Odiseo, o Ulises, que así fue llamado por los romanos, se va encontrando en su viaje, se esconde mucho más que una aventura mitológica. El relato también habla sobre los miedos, las decisiones y los desafíos que, de una forma u otra, siguen formando parte de la experiencia humana.

Quizá por eso la nueva adaptación de Christopher Nolan ha despertado tanta expectación, porque su cine siempre ha encontrado en los conflictos psicológicos un terreno muy interesante.

El cíclope: cuando el ego juega en tu contra

Polifemo es uno de los personajes más conocidos de ‘La Odisea’, pero no solo por ser un gigante con un único ojo. Su historia habla de la soberbia, de la fuerza sin inteligencia y de las consecuencias de dejarse llevar por el orgullo.

Curiosamente, Odiseo tampoco sale indemne. Después de escapar, no puede evitar presumir de su hazaña y revelar su identidad, un gesto impulsivo que desencadena buena parte de las desgracias que vivirá después.

 

Una lección que hoy podríamos traducir en que muchas veces no son los problemas los que nos complican la vida, sino la forma en que reaccionamos ante ellos.

Las sirenas: la eterna lucha contra las distracciones

Las sirenas no atraían a los marineros solo por su belleza, sino que estas criaturas poseen una voz y un canto tan hipnótico que los los que las escuchan quedaban hechizados olvidando su propósito y yendo a la deriva. Circe advierte a Odiseo del peligro que representan las sirenas y le explica cómo sobrevivir a su canto. 

Siguiendo sus instrucciones, ordena a sus hombres que se tapen los oídos con cera de abejas para no escuchar sus voces. Él, sin embargo, quiere enfrentarse a la tentación y conocer ese misterioso canto sin poner en riesgo la travesía, así que pide que lo aten con fuerza al mástil del barco y que, ocurra lo que ocurra, no lo liberen. Odiseo suplica a gritos que lo desaten cuando comienzan a aparecer todos esos seres por el camino, pero su tripulación, fiel a las órdenes recibidas, aprieta aún más las cuerdas y continúa remando hasta dejar atrás el peligro.

Este pasaje se ha convertido en una de las escenas más simbólicas de ‘La Odisea' y representa la lucha entre el deseo y la razón, la importancia del autocontrol y la necesidad de imponerse límites para no dejarse arrastrar por aquello que, aunque resulte irresistible, puede alejarnos de nuestro destino.

Si lo traemos a nuestro mundo actual, hoy en día vivimos rodeados de estímulos que compiten por nuestra atención: notificaciones, redes sociales, mensajes o la necesidad constante de estar conectados. Como hizo Ulises al pedir que lo ataran al mástil de su barco, a veces la mejor estrategia para alcanzar un objetivo consiste precisamente en ponernos límites.

Escila y Caribdis: cuando no existe la opción perfecta

Uno de los episodios más famosos del viaje obliga a Odiseo a elegir entre dos peligros igualmente terroríficos y es que la historia cuenta que si navegaba demasiado cerca de un lado, Escila, perdería parte de su tripulación; mientras que si se acercaba al otro, Caribdis, el barco entero podría desaparecer.

Es el origen de una expresión que hay quien sigue utilizando de estar "entre Escila y Caribdis", es decir, tener que escoger entre dos alternativas poco deseables; que también podríamos decir que la que escuchamos más comúnmente es la de “estar entre dos mares”. Se trata de una metáfora sobre las decisiones incómodas que forman parte de la vida adulta y para las que nunca existe una solución ideal.

En definitiva, más allá de monstruos y dioses, ‘La Odisea’ es el relato de una transformación, y es que Odisea encuentra en el viaje de Ítaca a Troya tantos frentes que le hacen tener que desarrollar su paciencia, su resiliencia, su inteligencia y así como la capacidad de adaptación a todo lo inesperado que le va surgiendo por el camino.

Probablemente esta sea de las claves de Christopher Nolan para esta historia. Si algo caracteriza al director es convertir los grandes viajes en experiencias profundamente emocionales y psicológicas, y todo apunta que su Odisea no solo mostrará criaturas mitológicas impresionantes, sino que las utilizará para hablar de algo mucho más cercano: las batallas internas que todos libramos alguna vez en la vida y con las que nos podemos sentir en algún momento identificados.

Fotos | Universal, Tik Tok @misterios e Historia, @historia_no_te_contaron, @cremachelo88 

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