A veces las franquicias se olvidan de lo que las hizo grandes
¿Puede una frase explicar una saga entera mejor que cien documentales con extras? Definitivamente, sí porque pocas resumen tanto el espíritu de 'Star Wars' como la que el mismísimo George Lucas le dio a Ron Howard cuando este aceptó una de las misiones más delicadas de la franquicia, tal y como fue ponerse al frente, en medio del caos, de 'Solo: Una historia de Star Wars'.
"No lo olvides: esto es para niños de 12 años".
La frase, recuperada años después por el propio Howard en una entrevista con 'Vulture', parece sencilla, incluso ingenua. Sin embargo, encierra una verdad incómoda para cualquier universo cinematográfico que lleve décadas creciendo, sofisticándose y discutiéndose a sí mismo. Y es que, a veces, las franquicias olvidan qué las hizo grandes.
Cuando Star Wars dejó de ser sencilla
En 2018, 'Solo' llegó a los cines con la complicada tarea de contar los orígenes del personaje más carismático de la galaxia. Lo hacía, además, tras una producción accidentada: los directores iniciales, Phil Lord y Chris Miller, habían sido apartados por diferencias creativas con Lucasfilm cuando el rodaje ya estaba en marcha. Entonces entró en escena Ron Howard, un nombre veterano de Hollywood al que se suele llamar cuando hay que apagar incendios con urgencia y discreción.
No era una tarea menor. Tenía que trabajar en una película ya empezada, responder a expectativas gigantescas y hacerlo en un momento especialmente tenso para los fans, todavía divididos tras 'Los últimos Jedi'.
El resultado fue una película correcta, entretenida para muchos espectadores, pero incapaz de convertirse en el fenómeno esperado. Recaudó alrededor de 393 millones de dólares frente a un presupuesto de unos 275 millones, una cifra insuficiente para los estándares de la saga. En resumen: fue, comercialmente, una gran tropiezo para 'Star Wars'.
La frase que lo explica todo
Eso sí, que Lucas le recordara a Howard que aquello "era para niños de 12 años" no tuvo nada que ver con ese fracaso. Tampoco significa que le ordenara que 'Star Wars' tuviera que ser infantil. Significa algo mucho más interesante, como que nació como una aventura emocionante y directa. Un relato de héroes, villanos, amistad, peligro y esperanza contado de forma clara.
Es cierto que, con los años, la saga fue ganando capas: política galáctica, genealogías de croquis, nostalgia convertida en negocio, debates feroces en redes y espectadores adultos exigiendo a una space opera lo mismo que a un drama de autor. Y quizá ahí está parte del conflicto permanente de la franquicia porque seguimos queriendo sentirnos como cuando teníamos 12 años, pero analizándolo todo como si estuviéramos en un comité de expertos cinéfilos.
El fracaso que quizá no lo era tanto
Cuando se estrenó, 'Solo' probablemente acabó pagando más cosas de las que podía controlar: el cansancio del público, el calendario de estrenos, la división entre fans y la pregunta que muchos nunca se atrevieron a hacer en voz alta: ¿necesitábamos realmente conocer el pasado de Han Solo?
Sin embargo, vista con distancia, lo cierto es que consigue lo que George Lucas le había pedido. Es una aventura ligera, simpática, sin pretensión de cambiar la historia del cine ni de redefinir la saga para siempre y, precisamente, esa es su gran virtud.
No obstante, la frase también sirve para mirar cualquier blockbuster actual. Tener presente y recordar al niño de 12 años no tiene por qué significar necesariamente retroceder. Es una forma de recuperar el norte. Al fin y al cabo, la capacidad de asombrarse no tiene edad.
Fotos | Star Wars
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