
Estuvo viviendo en Málaga, concretamente en Marbella, en los años 80 y 90. Hasta que se dio de bruces con un gigante
La prolífica carrera de Sean Connery nos ha permitido verle vestido de James Bond, y nos ha dado joyas como ‘Los intocables de Eliot Ness’ o ‘La roca,’ como algunas de sus mejores películas. Siempre será una leyenda del cine. Pero su vida tuvo algunos momentos curiosos fuera de las pantallas, y uno de ellos fue en España, donde estuvo más de 20 años viviendo como lo hace ahora Richard Gere.
En enero de 1964, Connery visitó España para rodar 'La colina'. Cuatro años más tarde volvía para grabar el western 'Shalako' en Almería, pero no eligió esa provincia para asentarse sino la de Málaga. Concretamente se fijó en Marbella, donde terminaría comprando una finca de estilo andaluz a pie de mar, entre Puerto Banús y San Pedro Alcántara.
En los años 50, el autor y director Edgar Neville (también diplomático y conde de Berlanga de Duero) y Conchita Montes compraron esa casa. Fue él quien la llamó Malibú para recordar sus años en Hollywood. Después del fallecimiento de Neville, Montes vendió la casa al actor escocés que ya acudía, según Diario Sur, a las fiestas del Marbella Club o salía a cenar al restaurante Santiago, "sin embargo, lo más habitual era encontrarlo en los campos de golf Las Brisas, Aloha y Los Naranjos".
Gil Vs. Connery, el momento más Hollywood de Marbella
Aislada del resto, esa villa que compartía junto a su mujer Micheline Roquebrune, le permitía disfrutar del golf y de la tranquilidad y la paz, y era casi un paraje virgen. Pero entonces llegó Jesús Gil. Si no sabes lo que el político hizo en Marbella, te invito a disfrutar en HBO Max del espectacular documental ‘El pionero’. Cuando llegó Gil, y después de que Connery llevara allí ya más de 20 años, "empezaron a construir al lado de su pedazo de chalet. Ahí se cabreó", explicaba el experto en cultura pop Alberto Rey a La Sexta. Pero la gota que colmó el vaso llegó en 1995, cuando Jesús Gil preparó un vídeo para la campaña de reelección y en él aparecía la imagen de Sean Connery en el carrito de golf. Querían que fuera una muestra de cómo las celebrities adoraban Marbella, pero enfureció al actor, que consiguió que retiraran la imagen porque vulneraba sus derechos de imagen.
Según Juan Antonio Roca, exasesor de Urbanismo de Marbella y cerebro del caso Malaya, Connery dijo a Jesús Gil durante una cena “no voy a consentir que los vecinos me vean en calzoncillos”, como recogía El País. En 1999 Connery vendió Villa Malibú por unos 5,5 millones de libras y volvió a Bahamas. El abogado Héctor Díaz Bastién se encargó de todo y la jugada le salió cara a la pareja.
Díaz terminó en mitad de una investigación de fraude fiscal, blanqueo de capitales e irregularidades urbanísticas en Marbella que salió a la luz tras la demolición de la mansión de Connery y la posterior construcción de un bloque de apartamentos de lujo. En 2010, Sean Connery y su esposa Micheline Roquebrune fueron imputados por el Juzgado de Instrucción número 1 de Marbella por presunto blanqueo de capitales. Era el caso Goldfinger, como lo rebautizó el juez al conocer la “implicación” de Connery. La causa contra Sean Connery por la recalificación de su casa de Marbella fue archivada en 2014.
Si me hubieran dicho que Jesús Gil sería capaz de echar a James Bond de España sin ningún tipo de problema, no me lo hubiera creído pero, en este caso, la realidad superó a la ficción.
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