
Ser la única hija en común de sus padres no impidió que la líder de Frente Amplio creciera rodeada de hermanas: así contó cómo era su familia y qué aprendió de su madre
Tras unas negociaciones que terminaron sin acuerdo con Podemos en la mayoría de los territorios del país, Ada Colau ya es oficialmente la candidata de Frente Amplio para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Una nueva etapa en la trayectoria de la exalcaldesa de Barcelona sobre la que también ha hablado mucho desde lo personal, compartiendo recuerdos de su infancia y de la familia en la que creció. Si el otro día rescatábamos una entrevista en la que se abría sobre los orígenes de sus padres y abuelos, hoy recordamos cómo podía ser hija única y tener cinco hermanos.
En una conversación de 2014 con Sílvia Cóppulo en 'El divan', de Catalunya Ràdio, explicó esa contradicción: "Soy hija única de mi padre y de mi madre, pero tengo un montón de hermanos y hermanas". Sus padres habían formado nuevas familias después de separarse, cuando Ada tenía solo tres años, de modo que ser la única hija que tuvieron juntos no significó crecer sin hermanos con los que compartir la infancia.
Su madre se unió al que es su actual compañero y de aquella relación nacieron otras "tres maravillosas hijas más", según sus propias palabras: Luzi, Ali y Clara (gemelas estas dos últimas). Ellas fueron las hermanas con las que Colau creció en casa. Aunque por parte de padre tuvo otra hermana y otro hermano, que vivían en Madrid. También habló del cariño que les tenía, aunque reconocía que los veía con menos frecuencia por la distancia geográfica.
Por lo tanto, al recordar aquella infancia, se detuvo especialmente en la convivencia con su madre y sus hermanas. Describió una familia de mujeres que compartían ser de lágrima fácil: lloraban de alegría, de pena y por todo, según contaba con orgullo. A su madre le atribuía haberle enseñado la empatía y le agradecía lo mucho que había luchado por ellas.
Como ya vimos, su infancia incluyó dificultades económicas porque la familia había sufrido una fuerte crisis en los años ochenta. Al hablar de la escuela Àngels Garriga, a la que asitió de pequeña, recordaba que su madre la llevaba a las movilizaciones para reclamar que aquel centro, nacido como cooperativa de maestros de la transición, se incorporase a la enseñanza pública.
Aunque sus padres, precisaba, no militaban en partidos, sí participaban en manifestaciones. Aquel era el ambiente en el que situó sus primeros recuerdos de compromiso colectivo: la escuela y una reivindicación que también afectaba ya a su vida más cotidiana en su más tierna infancia.
Foto de portada | Gtres
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