La “cara Ozempic” ya es un negocio: cómo las inyecciones para adelgazar están cambiando la industria de la belleza e impulsando sus ventas

Industria Cosmetica Para Combatir Cara De Ozempic

Falta de colágeno, más arrugas, menos volumen y densidad, piel más apagada... Este medicamento adelgaza pero el coste es mucho mayor del imaginado

Anabel Palomares

Editor

En los últimos años hemos oído hablar mucho de Ozempic. Este medicamento inyectable, originalmente ideado para tratar la diabetes tipo 2, pertenece a la familia de los fármacos del tipo GLP-1 que imitan una hormona que regula el apetito y el azúcar en sangre, y a la que también pertenecen Wegovy y Mounjaro. Todos ellos se han convertido en una herramienta para combatir la obesidad y el sobrepeso, pero también en una especie de fórmula mágica para adelgazar. 

Los famosos lo usan aunque no tengan enfermedades que justifiquen su uso, y funciona. Y lo hace tan bien que su fama ha crecido como la espuma en los últimos años, provocando la caída del body-positive que la moda ha celebrado, y generando consecuencias como la “cara Ozempic”, ese aspecto envejecido y flácido del rostro cuando se pierde mucha grasa facial en poco tiempo, que ahora las marcas de belleza están dispuestas a solucionar.  

Cómo el Ozempic reinventa el mercado de la belleza

Según recoge Reuters, Pfizer estima que el mercado de medicamentos contra la obesidad podría alcanzar los 150.000 millones de dólares en ventas anuales para 2030. J.P. Morgan estima que los usuarios de GLP-1 en EE. UU. podrían llegar a 30 millones en 2030, alrededor del 9% de la población. En España, hasta donde hemos podido comprobar, no existe una cifra pública clara de cuántas personas usan este medicamento a día de hoy, pero en 2024, la semaglutida fue el principio activo con mayor facturación de toda la prestación farmacéutica del SNS: 403,9 millones de euros, un 36,2% más que en 2023. 

Todos estos números nos hacen pensar en que el GLP-1 está obligando al mundo de la belleza a cambiar de nuevo. La velocidad y magnitud de la pérdida de grasa y peso provoca cambios en la cara, y la industria, como no, quiere sacar tajada. De hecho ya lo hace porque L'Oreal, anunció que sus ventas aumentaron un 7,7% en el tercer trimestre del año, superando las expectativas de los analistas.

El CEO de L'Oréal, Nicolas Hieronimus, afirmó que el auge de los GLP-1 estaba "teniendo un impacto en el consumo de productos de belleza y, en particular, en el consumo de productos para el cuidado de la piel". No es de extrañar si hacemos caso a la Dra. Paula Rosso y el Dr. Lajo Plaza, que nos explican que “cuando existe una pérdida importante de peso, también se pierde tejido adiposo facial. Podemos observar pérdida de volumen en determinadas zonas, cambios en el óvalo, mayor visibilidad de algunos surcos y una piel que puede parecer más laxa”. El 48% de los pacientes que tomaban GLP-1, según un estudio, reportaron cambios faciales significativos entre tres y seis meses después de comenzar el tratamiento, incluyendo más arrugas, piel más opaca, y una apariencia general de cansancio y flacidez. 

Ese cambio ha dejado de ser anecdótico y ha provocado que el mercado haya pasado de vender hidratación y sérums para iluminar la piel, a vender una reconstrucción de volumen, firmeza y densidad para mitigar los efectos del uso de GPL-1. El auge de medicamentos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, se ha convertido en una oportunidad de mercado para las marcas de cosmética. 

Aunque el envejecimiento acelerado de la piel es un efecto secundario de los medicamentos GLP-1, uno más que se suma a una lista que parece interminable, los expertos dicen que hay productos que pueden ayudar con esos efectos. Es más, ahora existe una “GLP-1 beauty” con cremas reafirmantes, soluciones para caída de cabello (otro de los efectos de esta medicación), rutinas post pérdida de peso y productos que prometen colágeno, elastina, hidratación y protección de la barrera cutánea. 

El mercado beauty tiene, incluso, productos etiquetados para usuarios de GLP-1 como Vol.U.Lift de Image Skincare o Dr. Few Skincare DermaReverse, ambos dirigidos a la flacidez, la pérdida de volumen facial y la deshidratación con un producto que afirma imitar el volumen proporcionado por el tejido adiposo que se ha perdido. El segundo explican que “se ha probado en personas que utilizan terapias con GLP-1 para conseguir una piel visiblemente más firme, suave y resistente”. Es decir, son productos de belleza creados ex profeso para un problema que hace cinco años no existía, la cara Ozempic. También hay productos que ya existían pero se han reposicionado para encajar en este nuevo cambio de paradigma.

L'Oreal también está desarrollando productos destinados a usarse junto con medicamentos GLP-1 y tratar los problemas de la piel relacionados con la pérdida rápida de peso. Según  Delphine Viguier-Hovasse, directora de innovación de la marca, "estamos probando productos en usuarios de GLP-1 en estudios separados, ya que este grupo de consumidores está adquiriendo cada vez más importancia y representa un número significativo de personas en todo el mundo".

¿Qué pueden prometer las marcas?

En la Unión Europea, las marcas de cosmética están limitadas y tienen que poder demostrar lo que promete. Una crema puede dejar la piel más hidratada, más suave o con mejor aspecto, pero no puede transformar el cuerpo, como devolver la grasa que has perdido en la cara al tomar Ozempic. Si una marca prometiera eso, estaría diciendo más de lo que un cosmético puede legalmente porque el Reglamento 655/2013 exige que las reivindicaciones sean veraces y estén respaldadas por pruebas, como un estudio, que las respalden. 

Esto no prohíbe que una marca diga ‘para usuarios de GLP-1’. La marca sí puede poner esa etiqueta en su producto y la ley no se lo impide, pero debería tener pruebas de que funciona en esas personas. Es justo lo que está en juego en afirmaciones como la de Dr. Few que asegura que su producto “se ha probado en personas que utilizan terapias con GLP-1”. Es algo que se debe poder respaldar con un estudio que pueda consultar cualquiera. Y una cosa es que una crema mejore la firmeza o la hidratación, y otra que reponga el volumen que daba la grasa facial. Cuanto más se acerca el mensaje a lo segundo, más pruebas debería haber detrás.

El verdadero problema: un nuevo yugo de belleza sobre nosotras

Manuel Krauss, director de innovación e I+D de Natura, afirmó que "el GLP-1 está creando nuevas necesidades de belleza a una velocidad sin precedentes, pero también nos está demostrando que el futuro de la belleza no puede definirse únicamente por las cremas". Por eso han aparecido nuevos tratamientos de estética médica como los inyectables Sculptra, un estimulador de colágeno, o Restylane, un relleno de ácido hialurónico, ambos de Galderma. Suena a que si antes nos cuidábamos con una rutina sencilla como el skin cycling, ahora tendremos que sumar hasta intervenciones estéticas.

En España, el apetito por las operaciones estéticas ya venía creciendo antes de los GLP-1. En 2021 el número total de intervenciones de cirugía estética  aumentó un 215% con respecto a datos de 2014 según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), y el 85% de ellas se realizaron a mujeres. El doctor Oriol Bermejo, miembro de SECPRE, aseguraba en Antena 3 que a día de hoy existe un aumento de entre el 30% y el 50% respecto a los últimos datos oficiales. "El ritmo de operaciones no ha parado de crecer. Es un negocio en auge", afirma.

Donde más se nota ese crecimiento es en los inyectables. Un informe de investigación de mercado confirma que el negocio de inyectables faciales como el bótox o el ácido hialurónico en España, prevée un aumento anual superior al 12% entre 2024 y 2029. Los tratamientos inyectables para la cara Ozempic se sumarán a esa cifra y, si el uso de GLP-1 sigue al alza, es probable que empujen la subida de esos datos todavía más.

Existen riesgos de los que no se está hablando. Medicalizar un cuerpo que simplemente ha cambiado. Alimentar, aún más, la ansiedad por el envejecimiento. Esto solo nos ata más a un ideal de belleza del que somos víctimas desde el momento en que nacemos. Como bien dice Leticia Salas en su ensayo ‘Dame veneno que quiero vivir’ “no hemos reemplazado una tiranía estética por otra, sino más bien que la hemos multiplicado”. Remediar la “cara Ozempic” es solo un ejemplo de una industria para la que nunca somos suficientes.

Nada de esto cuestiona a quienes toman estos fármacos por una necesidad médica como la diabetes tipo 2, o para quienes el tratamiento con GLP-1 es una herramienta de salud. La crítica va dirigida a una industria que convierte un efecto secundario en una nueva fuente de inseguridad.

Dice Salas, que “el sacrificio que implica seguir una rutina de la piel diaria no me hace mucho más libre. Cuando, cada mañana y cada noche, me aplico la crema con suma atención, lo que las manos buscan es detener el envejecimiento. [...] Nada en mis actos habla de libertad”. Con este nuevo mercado que se abre, la reflexión de la autora parece más vigente que nunca.

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Fotos | Pavel Danilyuk en Pexels

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