Vengo a decir verdades incómodas: Jeff Bezos se ha cargado nuestra gala MET
Como persona que ama la moda y se dedica a ella, estoy muy enfadada. Me parece importantísimo puntualizarlo, porque las siguientes líneas van a ser un compendio de quejas sobre la Gala MET 2026 que igual te hace reír, pero igual te pone de mal humor y no quiero estropear el día a nadie. Una vez aclarado esto (y si has decidido seguir leyendo) vengo a decir verdades incómodas: Jeff Bezos se ha cargado nuestra gala MET.
La sombra de Jeff Bezos es alargada (y muy poco chic)
Comencemos con un poco de contexto, para poder quejarnos desde el conocimiento. Este año, el oligarca tecnológico Jeff Bezos y su mujer Lauren Sanchez fueron los principales benefactores de la gala, aportando 10 millones de dólares que irán destinados a financiar el Costume Institute. Repito: 10 MILLONES. Eso es lo que ha costado convertir una gala de fantasía en un funeral mediático.
Jeff Bezos es Amazon, es escándalos financieros, evasión de impuestos, acoso sexual encubierto, discriminación de género, es apoyo millonario a Trump y a sus políticas migratorias y al infame ICE. Todo ello aderezado de esclavismo en el puesto de trabajo y de un papel estelar en el horror de los archivos de Epstein. Vamos, el checklist completo de un multimillonario americano de bien.
Por eso, la presencia de este señor moviendo los hilos de esta gala para blanquear su imagen es, cuanto menos, polémica. La gente no es tonta y llamó al boicot en las calles de Nueva York y en la mismísima entrada de la gala MET, con carteles y protestas que pusieron a los asistentes contra las cuerdas. Eso explica grandes ausencias, como la de Zendaya, la modelo palestina Bella Hadid o Lady Gaga, que prefirieron salvar su carrera evitando asociarse con billonarios racistas, sexistas y de ultraderecha. Ni siquiera el alcalde de la Gran Manzana acudió, rompiendo con una tradición de varios años.
La gala MET se convirtió en un funeral
Ir a la gala MET 2026 tenía un precio. Por eso, si yo fuera cualquiera de los asistentes, lo habría hecho por todo lo alto. Es decir, si te arriesgas a manchar tu carrera asociándote con esos señoros de extrema derecha, que menos que arriesgarte con el look, ¿no? Pues no. La tónica general fue vestir de negro y con maquillajes limpios y sobrios.
Esta decisión puede deberse a muchos motivos. Puede ser un signo claro de recesión, de incomodidad colectiva ante la situación política y económica que se vive en el mundo entero y, de forma más marcada, en Estados Unidos. Puede ser pesimismo, o puede ser la ropa que te pondrías para un funeral. Concretamente, el de esta alfombra roja de la moda, que ha dejado de ser lo que era y se ha vuelto aburrida y sosa. ¿La gala MET ha muerto y hemos presenciado su entierro? Desde luego, iban vestidos para la ocasión.
Muy pocos aciertos y muchas oportunidades perdidas
La temática era 'Fashion is Art' y muy pocas entendieron el concepto. Por la alfombra roja pasó la corrección, el quiet luxury, los corsets de rigor y la sobriedad más absoluta. Ni rastro de la fantasía, del riesgo que no busca embellecer, si no sorprender. Vamos, una gala donde el peso recayó en tres o cuatro mejor vestidas como Rihanna, Madonna o Beyoncé. Sin ellas, esto no habría sido ni un tema de conversación.
La oportunidad la pintan calva (valga la redundancia, señor Bezos), pero muy pocas supieron aprovecharla. ¿Qué mejor momento para desempolvar archivos de la moda que ya son arte por sí solos? Un Mugler noventero, un Dior de Galliano, un vestido langosta de Schiaparelli inspirado por Dalí, un Galaxy de McQueen, un Mondrian de YSL. El trabajo estaba ya hecho, guardado en un armario y esperado a ser usado. Y ahí se ha quedado, cogiendo polvo, porque las invitadas han preferido ir de negro.
De cientos de invitadas, salvaría el look de 10 personas contadas. Soy una chica de letras, pero este porcentaje es tan ínfimo que solo tiene una conclusión: ha sido una gala mediocre. Ahora solo queda replantearla desde cero para recuperar su magia o hacer como ha ocurrido con Eurovisión: dejar que muera a manos de la corrupción, el blanqueo y los pocos famosos que quieran seguir siendo parte de este circo. Yo, como Sarah Paulson, con un billete de un dólar en los ojos de esos que usaron para malvender la Gala MET, para no ver lo que ocurre a mi alrededor.
Fotos | Gtres, @everyonehateselon_.
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