He encontrado el pueblo pesquero más auténtico sin salir de España. Mantiene su encanto marinero sin turistas ni hoteles

Puede que no sea el viaje típico, pero ahí radica su magia

Pepa López

Editor Senior

Me encanta cuando los lugares más especiales de un viaje aparecen sin ni siquiera buscarlos. Así fue como encontré este pueblo marinero, alejado de todo y desconocido por todos. Se llama Tamaduste y di con él de casualidad en una escapada a la isla de El Hierro, buscando dónde comer y hacer tiempo antes de que saliera mi vuelo. Y así, sin planearlo, quedé totalmente enamorada.

Tamaduste se encuentra ubicado sobre una bahía natural preciosa, excavada en la orilla de un risco que se ha puesto verde de vegetación y cierra el pueblo por completo, protegiéndolo del viento. Es una localidad costera pequeñita, tranquila y sin apenas turistas. En mi visita solo me crucé a un par de curiosos más, todos atraídos por su playa familiar, lo más famoso del pueblo.

Todo el pueblo está construido en torno a esta entrada del océano Atlántico, protegida por piedras que frenan el oleaje y dejan unas aguas tranquilas y casi transparentes, como una piscina natural. Este mar es tan manso que lo apodan el río Tamaduste, ideal para hacer snorkel o practicar kayak, que se puede alquilar allí mismo. Se puede acceder con escaleras en diferentes puntos, está perfectamente preparado para el baño.

El viento estaba un poco fuerte para bañarme, pero recorrí toda la orilla de esta piscina natural paseando sobre rocas volcánicas, puentes y plataformas de madera e incluso una pequeña cala de piedra y arena negra. La oscuridad de los materiales volcánicos hace resaltar las casas con fachadas blancas encaladas y deja una visión de postal.

La zona de baño está perfectamente cuidada y equipada con sombrillas, mesitas, escaleras de piscina para poder acceder a los charcos sin resbalarte en las piedras mojadas. En una pasada, casi parece un parque acuático sin gente, aunque hay que estar pendiente para evitar la marea alta. Además, en los extremos más lejanos del pueblo puedes ver barquitos fondeando y pescadores en los riscos, lo que da una visión aún más encantadora y auténtica del lugar.

En Tamaduste no hay mucho más que hacer que disfrutar de la vida despacito, dando un paseo por el pueblo lleno de flores, un chapuzón en su bahía y desconectar de todo. Además, si pasas allí el día no dejes de ir a comer a Bimbache.

Es un bar sencillo y todoterreno, pero tienen la mejor mousse de gofio que he probado en mi vida. Puede que no sea el viaje típico, pero ahí radica su magia.

Fotos | @pepatatas para Trendencias.

En Trendencias | Los 27 pueblos más bonitos cerca de Madrid para una escapada de fin de semana.

En Trendencias | Low Festival 2025: todo lo que se sabe sobre el cartel, las entradas y los horarios.

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 0 Comentario