Su espíritu es marinero, pero en una versión muy majestuosa y señorial que se mantiene intacta desde el siglo XIX
Recorriendo la increíble costa de Asturias hemos dado con uno de los pueblos pesqueros más pintorescos, uno que no tiene nada que ver con las típicas villas marineros asturianas. San Esteban de Pravia está bañado por la ría de Pravia, justo en el punto en el que el río Nalón se encuentra con el mar. Su espíritu es marinero, pero en una versión muy majestuosa y señorial que se mantiene intacta desde el siglo XIX, a pesar del avance de los años.
Aunque San Esteban existe desde la Edad Media, su gran boom ocurrió en la era industrial de finales del siglo XIX, cuando se convirtió en el primer y único puerto carbonero de España. La fortuna que trajo el carbón se refleja en sus calles engalanadas de colores alegres y en sus fachadas que respiran tradición indiana e industrial a partes iguales.
Es totalmente inesperado que, entre los acantilados de la costa cantábrica y los bosques densos de Asturias, haya un pueblo con palmeras, balconadas de madera espectaculares y jardines de flores exóticas. Sin embargo, edificios como la Casa Altamira y su fachada azul o la Junta de Obras del Puerto y su escalinata de 1929 así lo prueban.
El corazón de este pueblo es su puerto carbonero, que aún mantiene vestigios de su glorioso pasado en las imponentes grúas, en los viejos almacenes y en los restos de cargadores de carbón. Incluso mantienen el remolcador, conocido como 'El Vaporín', construido en 1902 y considerado el buque más antiguo del Cantábrico. Todo está en tan buen estado de conservación que le ha valido el título de Conjunto de Interés Histórico Industrial.
No hay pueblo de pescadores que se precie sin una buena playa donde pasar el verano fresquito. San Esteban no iba a ser menos y, aunque no tiene una playa urbana como tal, tiene una piscina natural de agua salada en los diques y unas playas eternas y paradisiacas en las cercanías.
Para llegar a estas playas de arena salvajes y paradisiacas solo hay que cruzar la ría hacia el este. Allí encontramos la playa de los Quebrantos y el Playón de Bayas, dos de los arenales más grandes de todo Asturias.
Además, desde la ermita del Espíritu Santo o desde las piscinas de San Esteban sale la senda costera de Muros de Nalón, que te permite ver desde lo alto rincones mágicos como la playa del Fucarón o del Garruncho. Esta última cuenta con una escalera para acceder a la playa en marea baja, pero el oleaje es peligroso y hay que hacerlo con cautela y responsabilidad.
Y, para completar esta escapada, nada como disfrutar de la gastronomía local más tradicional y darse un festín de pixín (rape), salmón, bonito, pulpo, sardinas y que no falten las populares angulas de San Esteban. Todo ello fresco, directo del mar al plato y sin menús y precios turísticos que le quiten el encanto.
Fotos | Vivir Asturias, Pueblos Mágicos de España, Turismo Asturias.
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