Si lo visitas fuera de la temporada de verano, aún se respira la vida marinera y local
Hay un pueblo pesquero escondido en la costa de Formentera que, aunque parezca imposible, aún mantiene en pie algunas de sus casetas de pescadores tradicionales. A pesar de ser una isla tan turística, este rincón costero ha logrado mantener intacto el espíritu mediterráneo y, si lo visitas fuera de la temporada de verano, aún se respira la vida marinera y local.
Es Caló de Sant Agustí es una aldea marinera preciosa, cuyas casas blancas encaladas se han levantado en torno a las casetas varadero típicas de Formentera. Estos refugios de madera protegen a los barcos pescadores de los vientos baleares y todos ellos cuentan con raíles que se adentran en el mar, para poder bajar la barca fácilmente y salir a faenar cada día.
Cuando hablamos de que es un puertito tradicional, lo decimos con conocimiento de causa. La historia de Es Caló se remonta al siglo XI, cuando los monjes agustinos se asentaron en el monasterio en lo alto de la montaña y aprovecharon esta cala recogida para proteger las embarcaciones que llegaban desde Ibiza con mercancía. Así pues, este lugar es un centro de comercio marinero desde hace mucho, mucho tiempo.
Con estas edificaciones en primera línea de costa, pasear por aquí es como retroceder en el tiempo. Este muelle natural con casetas es tan auténtico que está considerado Bien de Interés Cultural por el Consell Insular de Formentera. Y es que es pura esencia viva del pasado de Formentera, antes de que el turismo masivo hiciera mella en la isla.
El entorno de Es Caló de Sant Agustí es idílico, rodeado de bosque mediterráneo y calas de arena y roca prístinas, como Ses Platgetes. El fondo marino de esta zona es rocoso, lo que da al mar un color turquesa que parece imposible que exista en la realidad. No hacía falta elevar esta apuesta, pero este pueblito marinero lo consigue a golpe de gastronomía. Y es que el Restaurante Es Caló, uno de los más emblemáticos de Baleares, está aquí y tiene un pescado fresco exquisito.
Ojo, porque el planazo que es Es Caló no termina aquí. Desde esta localidad parte el Camí de Sa Pujada, uno de los senderos más bonitos de la isla. Esta antigua vía de piedra del siglo XIII fue construida por los mismos monjes que fundaron el pueblo, para poder ir y venir desde el monasterio. El resultado es una ruta entre pinos y acantilados con vistas preciosas a la costa que, a día de hoy, se puede transitar sin problema.
Fotos |Formentera-Island, Turismo Formentera.
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