Su entramado medieval se ha conservado intacto y hace de este pueblito castellano un auténtico viaje al pasado
Guadalajara es la cuna de muchísimos pueblos encantadores para escaparse a desconectar. Los turistas suelen ignorarlos, porque no tiene costa y es parte de esa España vaciada y desconocida. Aún mejor, porque así evitamos la masificación y podemos descubrir auténticas joyas escondidas. Hoy es el turno de Cifuentes, una villa medieval románica y amurallada que se levantó en torno al nacimiento de un río.
Cifuentes es la preciosa capital de La Alcarria y está ubicada exactamente en el nacimiento del río Cifuentes. Su entorno natural y su entramado medieval, que se ha conservado intacto hasta nuestros días, hace de este pueblito castellano un auténtico viaje al pasado. Lo notarás nada más entrar en la localidad por la carretera N-204, con el Rollo de los Tobares o la ermita de la Soledad, que data del siglo XVII, dándote la bienvenida.
Cifuentes no es un pueblo grande. De hecho, resulta fácil de recorrer a pie, paseando y perdiéndote entre sus callejones y casas solariegas. Sin embargo, tampoco se hace de rogar y tiene en la misma entrada del pueblo su imagen más famosa: la balsa y el molino, un embalse lleno de agua donde antaño lavaban la ropa y donde el río descansa antes de continuar su camino hasta el Tajo.
La visita continua por la Plaza Mayor, un precioso recinto portalada castellano del siglo XVI que mantiene todo su encanto y que sigue siendo, a pesar del paso de los años, el corazón del pueblo. Allí mismo está la imponente iglesia de El Salvador, un precioso templo románico levantado en el siglo XIII cuya torre se ve desde la lejanía. No en vano, es una parada de la Senda de la Lana del Camino de Santiago.
En este mismo punto, el corazón de Cifuentes, está también el ayuntamiento y la iglesia de Santo Domingo, con una portada renacentista imponente. Hoy en día alberga el Centro de Arte Santo Domingo y del Centro de Recepción de Visitantes de Cifuentes. Además, a su lado está la Casa de los Gallos, una de las muchas casonas señoriales del pueblo, famosísima por ese escudo nobiliario con dos gallos en su balcón de forja y convertida en restaurante.
El espectáculo histórico continua con otras paradas de interés, como el Hospital y Ermita del Remedio, un conjunto arquitectónico del siglo XV con estilo gótico flamígero que aún mantiene los arcos de la época románica.
Por supuesto, cualquier escapada medieval tiene que tener torres, murallas y castillos y Cifuentes no iba a ser menos. Hoy en día quedan en pie retazos de la muralla del siglo XIV que han logrado resistir el paso del tiempo, con sus torreones esquineros y la Puerta Salinera.
Desde ella tenemos las mejores vistas del castillo y de su Torre Homenaje, que están restaurando en la actualidad para convertir en el futuro Museo de Temas Locales y Arqueológicos. Ahora solo queda disfrutar de un atardecer dorado en las llanuras castellanas, una comida calentita y contundente para combatir el frío y de vuelta a la ciudad, pero con el botón de reset pulsado.
Fotos | Turismo Cifuentes, Turismo Castilla-La Mancha, Turismo en Guadalajara.
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