Coachella: Hemos estado y te contamos cuánto tiene de festival y cuánto de postureo

Coachella es el place to be. No es un mero festival de música, eso ya lo sabemos. La gente que se acerca hasta allí mola, y simplemente por el hecho de llevar la pulsera de tela con el chip (no importa si es General Admission o VIP) ya te da un caché. Pero, ¿qué hay de mito en toda la parafernalia que envuelve este evento? ¿mola tanto como las celebrities y bloggers nos hacen creer?

¿Regreso al pasado? Los 70 modernos

Cruzar las varias muchas vallas para poder acceder al festival es ya de por sí un espectáculo, pero una vez dentro (y sobre todo esta temporada) una se siente como si hubiese subido a la máquina del tiempo para teletransportarse a la era de los 70. Todo es paz, amor, buen rollismo y looks dignos del street style más loco del momento. Gorros de ala ancha, vestidos con mangas acampanadas, pantalones de crochet, crops minúsculos...

Pero esa época se ve truncada por la realidad: todas las setenteras van con teléfono en mano, haciéndose selfies y buscando desesperadamente señal Wifi para poder subir ipso facto la imagen en Instagram (para aumentar sus seguidores en la cuenta y alimentar así su ego).

¿Quién toca qué? ¡Qué importa!

No diré que todo el mundo, pero un 40% de los que se acercan al festival lo de la música le toca un pie. No conocen ni a Perry Mason y están allí porque toca. Una pena pero el postureo es lo que tiene. Cuando ven que los demás se emocionan con una canción la bombilla de su cabeza se ilumina y deciden Snapchatear el momento para hacer ver que ellas son diferentes a las demás y sí que les gusta la música (¡JA!). El aparentar es lo que interesa y lo demás son tonterías. Y no intentes adivinar si lo suyo es postureo o no, es algo que jamás lo sabrás si no lo vives en primera persona.

Mito Vs. realidad

Ni la noria (La grande Wheel) es tan grande ni los escenarios son gigantescos (aunque el recinto así lo sea). Hay un mito que rodea este festival que desde 1999 da que hablar. Lo que nació como una reivindicación ahora es un clásico que nadie quiere perderse. Y no nos engañemos, el segundo fin de semana no mola, si vas has de hacerlo el primero. ¿La razón? Ninguna, simplemente es así y nadie más lo puede rebatir. Pero hay cosas que no se explican y deberían ser dichas.

  • El estacionamiento se encuentra en Mordor. Ya seas VIP o no, pagues un parking especial o no, dejar el coche significa hacer piernas. Y es que nadie te comenta la hora y pico que tienes de trayecto para llegar a la entrada del festival (sin contar los 20 minutos que te lleva el acercarte a un escenario).
  • No verás a todos los artistas. Si eres de las pocas personas que se acerca hasta Indio para disfrutar de la buena música debes saber una cosa: no verás a todos los artistas. Aunque te lo propongas. Y es que en el mismo momento puede tocar Florence + The Machine mientras que en el Sahara (así se llama uno de los escenarios) está pinchando David Guetta junto a Fergie. Y la elección es difícil, ¿quién merece más la pena? No hay respuesta para ello, debes aceptar que te vas a perder espectáculos dignos de ser vistos de todas las maneras posibles.
  • Una persona normal no aguanta todo el día. Llegar a las 12 del mediodía e irse a la 1 de la madrugada no lo aguanta nadie. No hay persona normal que no tenga momentos de bajón, aburrimiento y desasosiego. Hay un punto sobre las cuatro de la tarde en que el cuerpo te dice ¡basta! y el pagar por una hamaca se hace más que interesante (inexistentes BTW). Por muy emocionada que estés de vivir un Coachella, el sueño aparece en algún momento del día, y los bostezos se hacen reales.
  • Jamás irás bien vestida. Y no solo porque el nivel es altísimo y los pibones en potencia (masculinos y femeninos) dejan las expectativas muy altas. No, jamás irás bien vestida ya que una de dos: o pasas calor o frío. y es que por la mañana hace un calor de mil demonios, pero cuando el sol te dice hasta luegui el frío te cala en los huesos (y el ir hasta el coche en busca de una chaqueta no entra en tus planes, para eso te apuntas al gym).
  • No verás a ningún famoso. ¿Quién dijo que nadie vería a ningún famoso pasearse por Coachella? Bien es cierto que todos ellos son VIP, pero eso no significa que los traten como Dioses. Entran como todo hijo de vecino por la puerta principal y cruzan todos los espacios abiertos para salvaguardarse en las carpas VIP. pero entre trayecto y trayecto una puede coincidir con Constance Jablonski (sus piernas a modo alambre dan miedete), las hermanas Hilton (vestidas para la alfombra roja) o al simpático Aaron Paul (is Jesse Pinkman biatch!) que te negará hacerle una foto, solo aceptará selfies (WTF?!).

La dieta de la cerveza

En Coachella hay puestos de comida pero en sus colas solo encontramos a gente normal. Las celebrities, modelos y demás no se ven en ellas. ¿La razón? Dieta de la cerveza. Y es que al fin y al cabo es poco glamouroso comerse un pollo rebozado con las manos (lo importante aquí es el postureo puro y duro) y no está bien visto el untar los dedos en ketchup y honey mustard. Por ello se quedan resguardadas en las áreas donde se puede comprar alcohol (cerveza, margaritas y para de contar) llamadas Beer gardens. Exacto, no se puede salir de estas zonas con vaso en mano, por lo que una no puede disfrutar de una refrescante birra mientras Hozier entona su buen rollero Jackie and wilson, o Vance Joy nos deleita con su Riptide.

Fotos | Trendencias
En Trendencias | Instagram sustituye a los paparazzi en Coachella: así presumen las celebrities de look festivalero

Ver todos los comentarios en https://www.trendencias.com

VER 4 Comentarios

Portada de Trendencias