Cuando lo único revolucionario es ser funcionario: la vocación no da de comer ni ofrece estabilidad, una oposición sí

Nos hicieron creer en la meritocracia, pero la única forma de ver nuestros esfuerzos recompensados es aspirar a lo que no queríamos

Si eres millennial seguro que te suena lo de la meritocracia y que durante tus años más tiernos de formación tus padres te repitieron por activa y por pasiva eso de que si te esforzabas, al final lograrías lo que querías. ¿El resultado después de incontables crisis existenciales, económicas y sanitarias? Tu vocación ha pasado a un segundo plano y has descubierto que estudiar una oposición es más revolucionario que hacer lo que te apasiona.

Sí, estoy haciendo lo que quiero, ¿pero a cuánto sale el kilo de vocación?

Normalmente las personas con las que hablo sobre mi vida laboral enfocan sus conversaciones en lo afortunada que soy por hacer lo que quiero y por tener un trabajo tan llamativo. En cuanto a lo primero, sí, a pesar de todo me considero suertuda, pero la segunda premisa es incorrecta, sobre todo por lo de usar la palabra trabajo en singular, ya que para hacer todo lo que quiero y poder mantenerme no me basta con un empleo, sino que abarco varias cosas.

Sin embargo, este verano en un lugar insólito para hablar de según qué temas, una discoteca, estuve charlando con una persona que resumió bastante bien lo que a mí y a tantos nos pasa, en parte porque también ha vivido lo mismo que yo, aunque en otro plano: tener vocación es fundamental, lo que nos mueve, ¿pero qué precio estamos pagando por hacer lo que en principio nos hace felices? Por esto cada vez está más presente en el mercado la renuncia silenciosa, por ejemplo.

Hablando con esta misma persona una y otra vez sobre el tema, es algo que nos resulta liberador a ambos, la pasada semana llegué a la conclusión de que lo verdaderamente revolucionario en 2024 es ser funcionario, ya que es la única forma de asegurarnos una estabilidad económica, algo que ya no viene determinado por tener estudios superiores como hace unas décadas, o un empleo con bastante responsabilidad, además de garantizar un horario establecido y cerrado, lo que se traduce un tiempo de descanso y ocio, e incluso la posibilidad de acceder a, atención, alquilar o comprar una casa. ¡Qué cosas más locas queremos los jovencitos!

Así es el perfil del opositor en España: 1 de cada 2 españoles lo ha hecho o está pensando en hacerlo

Igualmente, en esta conversación a la que volvemos de forma habitual también salió a relucir que tanto él como varios de sus amigos han apostado por opositar, en su mayoría a plazas de profesorado, pero también de policía o veterinaria, como en su caso.

Pensando en mi entorno, en mi grupo de amigas de toda la vida, somos ocho y cuatro han opositado en alguna ocasión o se están preparando para ello: puestos de enfermería, magisterio o ingeniería. Y casualmente esa es la cifra que arrojó el último estudio de la plataforma Opositatest sobre el peso del opositor en España: 1 de cada 2 españoles ha opositado o está pensando en hacerlo, pero hay otras conclusiones que también se pueden extraer y que ayudan a saber por qué 1+1=2.

  • El 74% de los españoles considera que ser funcionario permite tener una calidad de vida mejor que la que ofrecen la mayoría de los empleos.
  • Por otra parte, Canarias es la comunidad autónoma que cuenta con mayor número de opositores y Cataluña la que menos. Y como hay cosas que se entienden mejor en contexto, creo que es importante resaltar que la tasa de desempleo en Canarias según la web datosmacro.com extraída de la última Encuesta de Población Activa (EPA) es del 16,2% en comparación con el 9% de Cataluña.
  • En cuanto a los motivos, un 65% de los perfiles encuestados buscan en la oposición una forma de encontrar con una estabilidad laboral más allá del salario; el 20% tiene una motivación económica; y solo el 15% opta por ello por una cuestión vocacional o porque tienen estudios dirigidos a ese tipo de carrera.
Infografía extraída del estudio de Opositatest.
  • Por otra parte, me parece muy curioso y muy lógico el dato de que el perfil medio del opositor en España responde al de una mujer de 41 años de edad con formación universitaria, experiencia laboral superior a cinco años y que vive en pareja y en un entorno urbano. Y si se buscan los porqués detrás de esto, no es difícil hilar con una explicación que se base en la maternidad.

Según Newtral, España es el país de la Unión Europea donde nacen más bebés de madres de 40 años sobre el total de nacimientos y la edad media para serlo es de 32,61 años. Sin embargo, no se reduce solo al embarazo y los primeros meses, sino que las mujeres somos las que seguimos encargándonos de los cuidados y lo de la corresponsabilidad parental, aunque cada vez más asentado, sigue siendo algo aspiracional, aunque no debiera.

¿Qué implica esto para las mujeres? Un parón profesional de forma más o menos voluntaria o una reducción de jornada que se traduce en una ralentización del crecimiento profesional, además de convertirse en un perfil mucho menos deseable por las empresas por una cuestión social. Esto hace que cuando nos queremos reincoporar al mercado sea realmente complicado al margen de la cuestión de formación y experiencia y al final se acabe optando por una oposición, que también facilita ese ente tan manido como poco real que es la conciliación entre la vida profesional y personal.

Cuando tenerlo todo no es suficiente: formación, experiencia y vocación

Hace unos días El País publicó un reportaje sobre la precariedad laboral en el sector de la veterinaria para los profesionales con formación superior: desde jornadas interminables con salarios irrisorios, hasta problemas de salud mental pasando por un mercado que es incapaz de absorber todo el talento que sale de las universidades, más aún desde la fuerte apuesta de las instituciones privadas por lanzar también sus grados.

Por todo esto ha pasado Matías Moreno Torres, un veterinario de 30 años con un perfil que lo tiene todo a nivel profesional: formación, experiencia y vocación. Y aún así se ha visto obligado por el mercado a terminar opositando.

"A pesar de que mi sueño desde pequeño siempre ha sido ser veterinario y dedicarme a trabajar en un hospital de animales, después de llevarme varios años de mi vida empleando tiempo, dinero y esfuerzo en formarme y especializarme para “diferenciarme” y destacar, tras volver de mi estancia en Reino Unido me di cuenta de que si quería vivir bien (entendido esto como sinónimo de tener cierta calidad de vida), tenía dos opciones: o quedarme en Reino Unido, ya que allí pagan mejor y las condiciones laborales también lo son; o estudiar unas oposiciones, ya que como veterinario en España las condiciones son pésimas, teniendo en cuenta el grado de formación y responsabilidad que se requiere a cambio de sueldos precarios y malos horarios".

Un perfil que cumple todos los checks

Matías estudió veterinaria en Córdoba y posteriormente hizo unas prácticas en una clínica de pequeños animales en Andújar (Jaén). Más tarde llegó un internado rotatorio de medicina de pequeños animales en el Hospital Veterinario de la Universidad Católica de Valencia, un programa que consiste en estar trabajando a la vez que formándose pasando por las diferentes áreas del hospital

Después de eso, pasó por lo que muchos hemos probado, la salida al extranjero, donde estuvo un año y medio trabajando como veterinario generalista en una clínica de pequeños animales en Inglaterra y más tarde hizo un internado de un año y tres meses especializado en Urgencias y Cuidados Intensivos en Escocia.

A esto se le añaden estancias en los servicios de UCI del Hospital de la Universidad de Glasgow, en el de la de Londres y en el de la Autónoma de Barcelona. Sin olvidar la asistencia a congresos, participación en cursos formativos y publicación de diferentes papers de investigación científica.

No, llegar a ser funcionario no es fácil

Por supuesto, hay diferentes oposiciones y la dificultad de las mismas muchas veces viene marcada por la categoría de estas. En cualquier caso, entrar en un proceso así implica una dedicación de tiempo prácticamente total y de forma consecuente una privación de otros aspectos de la vida más placenteros, rutinarios o de ocio.

En este caso, se trata de una oposición estatal de categoría A1, la más alta, para entrar al Cuerpo Nacional de Veterinarios (CNV). Son puestos caracterizados por desempeñar labores de alta responsabilidad y dirección, ocupando cargos de mayor nivel jerárquico dentro de la administración pública, por lo que el proceso para conseguir la plaza también es más dificil. Consta de cuatro pruebas:

  • Un examen escrito para desarrollar dos temas propuestos por el tribunal relacionado con el temario establecido.
  • Un examen de inglés que puede convalidarse con un título que acredite un nivel mínimo de B2.
  • Un examen oral en el que hay que desarrollar tres temas al azar del temario (140 temas en total).
  • Y un examen escrito en el que se resuelven preguntas sobre un caso práctico.

Se busca la tranquilidad

La respuesta de Matías en cuanto a los porqués tras su decisión va en línea con lo que reflejan los datos que se pueden extraer del estudio de Opositatest: "lo que más me llama es la tranquilidad de saber que voy a tener un puesto que me va a permitir tener un buen equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Desde que terminé la carrera no sé lo que es trabajar y tener tiempo libre, ya que el poquísimo que tenía siempre lo dedicaba a estudiar, escribir algún artículo de investigación que tuviera entre manos o prepararme alguna charla de formación para mis compañeros del hospital. Por ello, tener un trabajo en el que pueda tener las tardes libres para poder hacer lo que quiera sería un sueño".

Vamos, que básicamente estamos aspirando a vivir en lugar de a sobrevivir. Con la tristeza que ello implica.

¿Hay algo que te provoque miedo de todo lo que llevas y lo que te queda?

Al principio tenía mucho miedo de arrepentirme por haber dejado la veterinaria clínica. Llevo toda la vida estudiando y formándome para ser un buen veterinario, y después de todo este camino tener que decidir dejarlo y dedicarme a otra cosa es duro. Sinceramente, para mí fue la decisión más difícil que he tomado en mi vida, por eso me he llevado mucho tiempo con miedo a arrepentirme. Sin embargo, cada vez tengo más claro de que he tomado el camino correcto y que voy a ser mucho más feliz.

Fotos | Pixabay, Opositatest y @matiasmorenotorres

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