Las edades del amor: ¿qué buscamos en cada momento?

Amor. Es una sola palabra, pero tiene tantos significados y tan diferentes que podríamos rellenar un diccionario con el resultado. Y eso sólo en el caso de las mujeres, claro. Hemos recurrido a la ciencia y a los últimos estudios para descubrir qué significa la palabra “amor” y que le pedimos según nuestra edad.

A los quince años: no sé lo que quiero, pero lo quiero ya.

Alrededor de los doce años y siete meses es el momento exacto en el que una niña se transforma en una mujer, vamos, cuando tiene el periodo por primera vez (aunque este momento está bastante influenciado por nuestra herencia genética y los factores ambientales y puede variar mucho entre una chica y otra). Y partiendo de ese momento las hormonas de cualquier mujer se despiertan ¡y con ganas de juerga!

Según la ciencia a los catorce ya están bastante alborotadas, lo que suele conducir a bastantes pataletas con los padres y complicados conflictos con el sexo masculino. Es como subirse a una montaña rusa emocional llamada Double Inferno Loop y bajarse para subirse en la Demon Triple Twist.

No tenemos ni idea de lo que queremos, de tan confusas que podemos llegar a estar.

Según el Dr. Wyndol Furman, profesor de Psicología de la Universidad de Denver y autor del libro “The Development of Romantic Relationships in Adolescence”, entender el amor en la adolescencia requiere de comprender que la adolescente es una caldera emocional en la que el principal combustible -mucho más que los padres, los amigos o los estudios y todas las cosas que le interesan en general- es el sexo opuesto.

Pero también según el doctor Furman los adolescentes carecen de habilidades sociales y no pueden controlar sus emociones, lo que no son buenas noticias a la hora de mantener una relación y puede hacerlas realmente difícil. Entonces ¿por qué las buscamos? Porque son divertidas, nos entretienen, nos hacen compañía y además nos permiten practicar a la hora de manejar nuestras emociones.

El doctor Reed Larson de la Universidad de Illinois también ha estudiado en profundidad el mundo del amor adolescente y una de las primeras cosas que confirman sus estudios es que las adolescentes pueden ser felices o muy infelices, a unos niveles infinitamente superiores a los de los adultos. Especialmente si esa emoción está asociada al amor. Y es que en palabras de este profesional se necesita tiempo para que una chica descubra que una relación es algo más que un loco flechazo o una atracción irresistible, es una entidad en la que las personalidades de dos personas trabajan juntas.

Y mientras tanto... practicamos sexo. Según el estudio Hábitos de vida y salud en los adolescentes, la sexualidad de los jóvenes forma parte de la amistad, un intercam­bio divertido y ocasional entre amigos. Algo que hay que hacer para pasarlo bien, pero que no está libre de la presión de pertenecer a una pandilla, porque es también algo a lo que hay que supeditarse para ser aceptado.

A los veinte años: busco experiencia pero encuentro experimentación.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Texas, son las chicas que han esperado hasta esta década para buscar pareja y, ojo, perder su virginidad, las que están mejor educadas, tienen mejores trabajos y consiguen al final mejores relaciones. Suena muy conservador, ¿verdad?

Son las sextimentales.

Gozan de más libertad que nunca, en un mundo plural, cambiante y dominado por la tecnología... y su concepción del amor va en paralelo a todos estos continuos cambios. Prima huir de las complicaciones, el sexo sin compromiso, la fiesta, el no comerse la cabeza, el hacer zapping en las relaciones,...

En el fondo todo forma parte de un proceso de autoconocimiento. Según la psicóloga Jaione García “a esa edad ya se han vivido varias experien­cias sexuales y amorosas que van influyendo y configurando el concepto sobre uno mismo y también la idea de cómo es el mundo de la pareja. En muchos casos, las primeras relaciones dejan un poso de frustración, de inseguridad y de falta de autoestima que se arrastra”.

Pero los veinte no son sólo la etapa de libertad y frenesí que nos imaginamos por esa razón.

Según un estudio también se trata de una década marcada por terribles inseguridades en torno a nuestra autoestima y confianza sexual. Al cumplir los veinticinco pasamos por nuestro momento personal más bajo, con nuestra confianza por los suelos, demasiado obsesionadas por conseguir el cuerpo perfecto o comparándonos con las acrobacias sexuales que pensamos que hacen las demás. Este estudio también hace hincapié en lo muchísimo que nos afecta el estrés a la hora de afrontar una relación sexual, especialmente nuestra preocupación por quedarnos embarazadas por accidente o por pillar una enfermedad por contagio sexual. Si combinamos todos estos “miedos” y los sumamos a la inestabilidad del día a día de cualquier mujer joven llegamos a la conclusión de que prima más la experimentación que la experiencia.

Hasta que llegan los 27. Hasta ese momento y según un estudio realizado por la compañía Opera North nos podemos haber enamorado unas cuatro veces de media. ¡Y no todas de Ryan Gosling! Pero lo que realmente queremos ya es estabilidad, una pareja estable, un hogar y la posibilidad de poder planificar vacaciones juntos.

Ese estudio también llega a la conclusión de que el 33% de las mujeres encuentra su primera relación seria y estable a la edad de veintisiete años.

A los treinta años: quiero disfrutar de mi mejor momento.

Es más: la ciencia ha determinado que a los treinta y cuatro años estarás en tu mejor momento sexual y personal. Los treinta son la década de la realización personal y profesional. También el momento de conocerse a una misma, ser más realista, prestar más atención a las emociones y estar abierta a aprender o a cambiar lo que sea necesario. Y eso también afecta a nuestra forma de ver el amor.

Probablemente en esta década estés ya viviendo con una pareja estable y hayas conseguido llegar hasta dónde querías en tu trabajo. Este también será el momento en el que disfrutarás de un aumento, aunque ya sabes que según las estadísticas de la Unión Europea tu salario seguirá siendo hasta un 20% más bajo que el de los hombres.

Viajarás. Conocerás mundo. Te sentirás bien en tu piel.

Según el Informe Durex sobre el bienestar sexual en España las mujeres de treinta años se sienten más satisfechas que los hombres (hasta los 25 años los niveles de satisfacción son mayores en ellos, y a partir de los 34, en nosotras), comienza una búsqueda más real de la pareja definitiva. No es que olvidemos el romanticismo o la espontaneidad, pero también valoramos aspectos más prácticos de cara al futuro y a formar una familia. Según la psicóloga y sexóloga Carmen Raya, hay que evitar "la baja autoestima, quedarte enganchada a una relación insana por creer que si no se te pasa el arroz".

También es el momento en el que te empiezas a obsesionar con ser madre, ahora que te sientes segura, tanto emocional como económicamente. Y eso puede ser un huracán que lo ponga todo patas arriba. Incluida esa relación en la que has invertido tanto.

A los cuarenta: tengo ganas de comenzar desde el principio.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la edad media en nuestro país para que una mujer decida acabar con su matrimonio es de 42,8 años.

Sí, con los cuarenta llega también las ganas de comenzar de nuevo y darle una nueva oportunidad a nuevas relaciones.

Y, qué curioso, también en esta década es cuando mejor y más seguras nos sentimos ¡¡en bikini!! Y es que la confianza en una misma parece una cosa de la juventud, pero según un estudio realizado en el año 2014, las entrevistadas se sentían mejor y más seguras de ellas mismas ahora que estaban llegando a los cincuenta que cuando tenían veinte años. Y hasta un 36% se sentía más guapa y en forma que nunca. ¡Bravo!

A partir de los cincuenta: nunca es tarde para decir “Sí, quiero”.

Buenas y malas noticias. Las buenas: que a esta edad ya estás segura de lo que realmente quieres hacer con tu vida, te has librado de las deudas y por fin te has despedido de la hipoteca, que te sientes más segura en el trabajo y en tus relaciones.

¿Las malas? Que con la llegada de la menopausia y los signos evidentes de envejecimiento empiezas a convertirte en La Mujer Invisible.

Pero no es el fin de tu vida amorosa. Para nada. Según un estudio tu vida sexual puede ser más rica e interesante que en años anteriores, en parte debido que ahora tienes más tiempo para relajarte y no hay embarazos inesperados de los que preocuparse. Este mismo estudio llegó a la conclusión de que hasta el 37% de las parejas maduras entrevistadas hacían el amor al menos una vez a la semana y el 16% ¡más!

Y también defenderás a muerte que nunca es tarde para el amor. Un estudio realizado en el Reino Unido descubrió que hasta un 10% de los solteros de más de sesenta y cinco años estaba más que dispuesto a embarcarse en una relación a su edad. Y hasta un 12% confesó que estaba deseando probar cosas nuevas con su pareja de siempre.

Según la Britain´s Office for National Statistics, el matrimonio está más de moda que nunca entre las parejas de edad madura. Y el número de prometidas con más de sesenta y cinco años ha crecido en los últimos tiempos hasta un 21%. La conclusión es que con más de sesenta años seguimos creyendo en el amor y nos sentimos más libres que nunca para rehacer nuestras vidas.

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