
Durante 30 años, este neurólogo ha comenzado cada domingo de la misma manera: un ritual que le permite cuidar su salud mental
Adam Mednick, neurólogo certificado y autor de un libro sobre la hidrocefalia normotensiva, lleva tres décadas con la misma costumbre: caminar casi todos los domingos. No lo hace solo por mantenerse en forma, sino porque considera que es uno de los hábitos más sencillos para proteger el cerebro. Así lo explicó a Parade, donde detalló su rutina dominical y cómo cualquier persona puede adoptarla.
Mednick suele caminar por un parque estatal cercano a su casa, casi siempre acompañado de amigos o familiares. Según contó, lo ha hecho la mayoría de los domingos durante los últimos 30 años y se lo recomienda también a sus pacientes. Para él, la caminata es la parte central de un día que incluye otras costumbres tranquilas, como cocinar y compartir la mesa con los suyos.
El domingo no es casual. Mednick explicó que es el día con menos obligaciones y, por eso, el más fácil para crear hábitos nuevos. Asociar una conducta a una señal fija, como la mañana del domingo, es una de las formas más eficaces de que se mantenga en el tiempo. Además, un día más calmado favorece lo que el cerebro necesita: moverse sin prisa, estar al aire libre, conversar y comer en casa.
Sobre el beneficio de caminar, el neurólogo fue directo: "La actividad física es una de las mejores formas de proteger el cerebro". Señaló que las personas más activas tienen menos deterioro cognitivo y menor riesgo de demencia, según una revisión publicada en el British Journal of Sports Medicine.
También mencionó un metaanálisis de JAMA Psychiatry que relaciona unas dos horas y media de caminata rápida por semana con un 25 % menos de riesgo de depresión. Y, si hay perro, un estudio de 2023 vio un deterioro cognitivo más lento en quienes caminaban con su mascota.
Hay beneficios que se notan el mismo día, como un mejor ánimo, menos estrés y más atención. Los efectos protectores más profundos, en cambio, llegan tras meses o años de constancia. Por eso Mednick recomienda empezar con poco: elegir un horario fijo, por ejemplo después del desayuno, y apuntarlo en la agenda como cualquier cita.
Con 10 o 15 minutos basta al principio, y se puede subir a 20 o 30 minutos a lo largo de varias semanas, siempre de forma gradual y según tolere el cuerpo. Si se puede, conviene elegir rutas con naturaleza, aunque una calle con árboles también sirve, y salir con alguien ayuda a no abandonar.
La caminata no es su único hábito. Mednick también arma maquetas, prepara la cena del domingo para su familia y sus amigos, procura dormir de forma regular y sigue una dieta tipo MIND, basada en verduras, frutas, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva, que un ensayo publicado en NEJM relacionó con un deterioro cognitivo más lento. Su consejo de fondo es que la salud del cerebro se construye un día a la vez, con pasos pequeños y constantes.
Fotos de Regional Brain
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