Qué es la amaxofobia y por qué afecta sobre todo a mujeres

Miedo a conducir. A salir a la carretera. A que te arrollen en la ciudad. A que el coche se te cale en una cuesta. A arañarlo contra la columna del parking. A que te piten sin parar porque vas tan muerto de miedo que apenas pasas de los veinte kilómetros por hora. Según un estudio realizado por el Instituto Mapfre de Seguridad Vial, un 30% de los conductores de nuestro país tiene miedo a conducir y hasta un 6% confiesa que es incapaz de hacerlo. ¿Eres tú uno de ellos?

Puede que te sacaras el carnet de conducir a la primera. O a la segunda, vale, sin exagerar. Pero ahora que tienes el permiso en las manos, éstas tiemblan como locas y no te atreves ni a arrancar el coche. ¿Te suena esta situación? Quizá padezcas amaxofobia, un miedo irracional a conducir que padecen muchísimas personas en nuestro país.

Cuando conducir se convierte en una pesadilla.

La amaxofobia puede deberse a múltiples factores. Desde haber sufrido un accidente, haber tenido algún percance en carretera o cualquier tipo de recuerdo relacionado con conducir. Y ni siquiera hace falta que nos haya pasado a nosotros mismos, también la experiencia de seres queridos nos puede afectar. Sientes sudores, malestar, taquicardias, te duele la tripa del puro miedo... Lo peor: la ansiedad y la sensación de impotencia de no poder hacer algo que para los demás parece resultar tan fácil.

Las estadísticas de cómo afecta la amaxofobia a los conductores de nuestro país están basadas en dos estudios. Uno realizado en el año 2005 por la Fundación Mapfre que tras realizar 1.500 entrevistas llegó a la conclusión de que un tercio de los conductores sufre ansiedad al volante y recalca que el miedo que sufre la mayoría se debe a la manera de conducir del resto de los usuarios. Hasta un 18% sufre un miedo paralizante.

El 54% de los conductores españoles sufren diferentes niveles de ansiedad cuando se ponen al volante de un vehículo y el 41% evita coger el coche siempre que puede, según el estudio de Attitudes.

El otro estudio lo realizó en el año 2010 el programa Attitudes, el programa de responsabilidad social de la marca Audi, y concluyó que sólo el 4% de los conductores ha desarrollado una gran fobia a conducir, pero hasta el 22% sufre ansiedad al volante.

¿Qué síntomas sufre una persona con amaxofobia?

La crisis de nervios o el pánico que produce ponerse al volante puede producir síntomas como ansiedad extrema, taquicardias, sudoración, temblores incontrolados, vértigo, dolor de cabeza, molestias en el estómago o agarrotamiento muscular. Pero también hay otro tipos de síntomas menos físicos como ganas de llorar, pesadillas antes o después de conducir y todo tipo de pensamientos negativos, como el miedo a sufrir un accidente, atropellar a alguien, dañar tu coche, etc.

¿Por qué afecta más a las mujeres?

Según el estudio mencionado de Mapfre, la amaxofobia es más frecuente en mujeres, hasta un doble más de propensas a sufrirla. Suelen ser personas muy responsables, con un alto nivel de estrés, antecedentes de depresión o ansiedad, fragilidad emocional, baja autoestima, reducido nivel de tolerancia a la frustración, gran nivel de autoexigencia y con alta susceptibilidad al miedo.

El estudio realizado por Attitudes en el 2010 destaca que la ansiedad es el problema en una gran mayoría de los casos. Y las mujeres las que más la sufren. Una de cada cuatro mujeres conductoras declara tener bastante o mucha ansiedad al volante, mientras que entre los hombres conductores esta razón sería de uno de cada cinco.

¿Lo peor? Sentir que los demás no te entienden, que no comprenden cómo algo tan sencillo para ellos es un imposible para ti. Esto hace que muchas personas que lo sufren tengan problemas para asumir su fobia y se escuden en pretextos para no coger el coche.

¿Tiene cura?

Para empezar, lo realmente importante es detectar el grado de amaxofobia que tenemos y tratar de superarlo conduciendo progresivamente. Y con la ayuda de profesionales, claro.

La Fundación CEA lleva años organizando cursos terapéuticos gratuitos de conducción para víctimas de accidentes de tráfico que han sufrido ese problema. Estas sesiones están coordinadas por un equipo de psicólogos y formadores viales especializados en tratamiento de víctimas de tráfico y amaxofobia que ayudan a los participantes a superar su miedo, corregir situaciones de riesgo en carretera y solventar imprevistos al volante. Además de una charla-coloquio con un psicólogo especializado, cuenta con una sesión práctica en circuito cerrado donde aprender a afrontar maniobras seguras en situaciones difíciles.

Otra opción es acudir a una autoescuela especializada en tratar este problema, que ofrecen terapias personalizadas que combinan el trabajo de un psicólogo con un instructor de formación vial. Por ejemplo, la asociación Autoescuelas de Garantía se ha posicionado como un referente en este asunto, aportando más de 40 años de experiencia y un personal en constante formación. Ofrece una amplia variedad de cursos teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada alumno, entre ellos uno de amaxofobia.

Marcas como Mercedes-Benz también cuentan con escuelas de conducción que nos pueden ayudar a superar el estrés y la ansiedad de enfrentarse al tráfico.

Todos los profesionales comentan que el tiempo necesario para superar el problema depende de cada uno y de su grado de fobia. Desde una persona que está pasando por un momento puntual de ansiedad producida por una sobrecarga de estrés, que tendrá posibilidades de volver a conducir tras tres o cuatro meses de trabajo, hasta una persona que se sacó el carnet hace años y desde entonces no ha vuelto a coger el coche, que necesitará entre seis meses y un año.

Fotos: Pixabay.com

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