¿Padeces el Síndrome de la Mujer Acelerada? Si lo intuyes, confírmalo con este test

Querer tener el control de todo (y no conseguirlo, claro), dormir mal y despertarse mucho, sentir ansiedad permanente o viajar en una montaña rusa emocional, como si sufrieras el síndrome premenstrual a diario son algunos de los síntomas de El Síndrome de la Mujer Acelerada, detectado por la doctora Libby Weaver. Un trastorno biológico y emocional que puedes estar sufriendo sin ni siquiera saberlo.

Tras casi dos décadas tratando a mujeres con trastornos biológicos y alimenticios, incluyendo síntomas de menopausia, pérdida de la libido y síndrome del ovario poliquístico, la doctora Libby Weaver llegó a la conclusión de que el frenético estilo de vida que llevamos hoy en día, las interminables tareas que nos echamos sobre los hombros para intentar convertirnos en esas superwoman de las que tanto hablan en las revistas, está teniendo serias consecuencias para nuestra salud. En su libro, Rushing Woman´s Syndrome, The Impact of a Never Ending To-Do List on Health, la doctora Weaver nos advierte de que nuestro organismo no está preparado para este estilo de vida tan exigente y caótico, por mucho que nos quieran convencer de lo contrario.

Estamos pagando muy caras las consecuencias de tenerlo todo.

Una carrera profesional, niños, estar en forma, una vida en pareja, tener vida social, etc. La mujer del siglo XXI está sometida a una gran presión por cumplir todos estos requisitos. Queremos tenerlo todo y hacerlo todo bien. Estar al tanto de las últimas novedades, sacar sobresaliente en todas las asignaturas y aprovechar cada momento de nuestras vidas para cumplir todos los objetivos, aunque el objetivo sea leerse este artículo desde el móvil en el único momento que tienes libre (que puede ser cuando te dejan ir al aseo).

A veces tienes la impresión de que la vida es eso que pasa mientras tú te dedicas a redactar listas y más listas.

Y es precisamente en esta época del año cuando es más fácil caer presa de El Síndrome de la Mujer Acelerada. Las mujeres somos expertas en encargarnos de la logística para que todo funcione a la perfección en Navidad: compramos los regalos, organizamos las citas familiares, escribimos listas y más listas de cosas por hacer (que nos toca hacer a nosotras, por supuesto) y tendemos a olvidarnos de que no podemos con todo. ¿El resultado? Problemas para dormir. Cansancio constante. Comer sin masticar. Adicción al café. Incapacidad para pedir ayuda o relajarse. Si estás leyendo y estás asintiendo con la cabeza (o directamente, gimoteas), quizá padezcas El Síndrome de la Mujer Acelerada y no lo sabes. Quizá estés empezando a entender por qué te sientes tan cansada, duermes mal y hay algo en tu vida que, simplemente, no funciona como debería. O por qué no puedes parar de decirle a todo el mundo que estás muy estresada y no puedes con la vida.

No sólo tomas demasiado café, también lo tomas demasiado deprisa y sin pararte a disfrutarlo.

Nuestro cuerpo no está preparado para el nivel de estrés que nos exige la vida moderna.

La explicación biológica de El Síndrome de la Mujer Acelerada es que cuando estamos estresadas la reacción natural de nuestro cuerpo es pensar que estamos siendo atacadas, así que entramos en modo “autopiloto”. Es decir, nuestro cuerpo genera adrenalina, lo que tiene como consecuencia que se incremente nuestra presión arterial para generar ese estado de “alerta permanente”. Y nuestro cuerpo no distingue entre las preocupaciones del día o el ser atacado por una horrible criatura. La sensación es que nos han teletransportado a una escena de Jurassic Park y no está persiguiendo un velocirraptor todo el tiempo. Y tener los niveles altísimos de adrenalina a largo plazo puede degenerar en depresión, ansiedad, pérdida del deseo sexual, problemas de alteración del sueño y períodos irregulares. Además, para sobrevivir a este estado de cansancio constante, nos refugiamos en sustancias como el café y el azúcar (o peor, alcohol), lo que genera que pillemos unos kilos de más y nos sentimos peor aún. Un círculo vicioso del que es difícil salir. Pero no imposible.

¿Padeces el Síndrome de la Mujer Acelerada?

La doctora Libby Weaver ha preparado un sencillo cuestionario para detectar si padeces el síndrome que puedes rellenar online. Responde con sinceridad a todas las preguntas y no te agobies si el resultado es que estás excesivamente acelerada. El primer paso es detectar el problema. Y el segundo, hacer caso de sus recomendaciones (la doctora Weaver es muy cuca y sí quieres saber cómo salir de esta tendrás que pasar por caja y comprar su libro, por ejemplo, aquí) y comenzar a introducir unos ligeros cambios en nuestra vida: no agobiarse ni intentar llegar a todo, renunciar al abuso del café y otras sustancias que provocan picos de azúcar y, lo más importante, aprender a decir no y no marcarse metas imposibles.

Está claro que El Síndrome de la Mujer Acelerada es un mal de nuestro tiempo: siempre tenemos mucho que hacer y muchas cosas pequeñas, del día a día, que controlar, pero lo más importante es no perder la perspectiva de lo que es realmente importante, empezando por nuestra salud y por nuestro propio bienestar emocional y físico.

Fotos: Mark Probst, M Car, Susan Sermoneta

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