Seguro que si piensas en los pícnics de tu infancia, te viene a la mente el olor de una pineda, la ensaladilla rusa, la tortilla de patatas, los refrescos y las tardes de juegos mientras los mayores echaban la siesta.
De esos momentos nos hemos quedado con algún toque vintage, como las cestas de mimbre o los manteles de cuadros vichy. Pero el pícnic de hoy es otra cosa, mucho más cómodo y libre, para que lo montes totalmente a tu manera.
Hay tantas opciones que se ha convertido en toda una tendencia. Busca “picnic” en Pinterest o en Instagram y te saldrán millones de publicaciones que lo confirman.
¿Por qué? Porque conecta con la naturaleza, es flexible, fotogénico y se adapta a lo que te apetezca ese día. Un superplanazo en el que puedes improvisar o cuidar hasta el último detalle, desde la ruta hasta las recetas. Eso sí: en cualquier caso, ayuda tener un cómplice de cuatro ruedas que convierta el camino en parte de la experiencia. Spoiler: no solo ayuda, lo cambia todo.
Primero, escoge el lugar (o no lo escojas)
Empecemos por lo importante: ¿dónde montar el pícnic? Y aquí llega la mejor parte, porque la respuesta es “donde quieras”.
El parque al lado de casa nunca falla, pero ¿y si esta vez te alejas un poco? Un prado a las afueras de un pueblo, a la sombra de un árbol y con olor a tierra. Ese descampado elevado en lo alto de la ciudad, sin nada alrededor, pero con todos los tejados a tus pies. Un acantilado donde comer con el mar de fondo y la brisa acariciando la piel, o la orilla de un pantano para quedarte luego a contemplar las estrellas.
Las alternativas son infinitas.
Y si no te apetece decidir, no decidas. Arranca y conduce hasta que algo te haga frenar: un claro entre encinas, una cala que se ha quedado vacía, una luz de media tarde que te hace sentir dentro de un cuadro de Monet…
A veces el mejor sitio es el que no ibas buscando, pero para encontrarlo ayuda no tener prisa ni miedo a desviarte. Aquí entra en escena Renault 4 E-Tech eléctrico, con hasta 408 km de autonomía, que te deja alargar el plan sin pensar en la batería, y si hace falta repostar, recupera del 15 al 80 % en unos 30 minutos.
Además, sus 18,1 cm de altura libre, sus ruedas de 18” y el sistema Extended Grip (que controla las ruedas para que agarre mejor cuando el suelo está malo)le dan la tracción necesaria para llegar a cualquier rincón escondido que te propongas. Y lo mejor, el trayecto se disfruta tanto como el destino: con el techo Plein Sud abierto, el aire y la luz te envuelven en esa agradable sensación de que la escapada ya ha empezado.
Por otra parte, el sistema openR link, con sus dos pantallas de 10”, lleva Google integrado: planificas la ruta con Google Maps y pones tus apps de siempre, como Spotify o Amazon Music. La banda sonora de tu viaje sonará de lujo gracias al equipo de audio Harman Kardon. Por el camino, además, puedes apoyarte en reno, el asistente de voz inteligente desarrollado por chat GPT, para consultar algo sobre un destino o programar una recarga sin soltar el volante.
Aunque antes toca pensar un momento en los preparativos…
Cómo preparar un pícnic ideal en cualquier momento
La gracia de un pícnic es que es fácil de organizar, pero para que todo salga bien, el secreto está en tener tu lista de imprescindibles. Aquí tienes algunos elementos clave:
- La base: un mantel grande y bonito, mejor si es aislante para cortar la humedad del suelo, y unos buenos cojines para estar a gusto.
- Para comer y beber: platos, vasos, cubiertos y servilletas, a poder ser reutilizables.
- Una nevera: con bebidas bien frías (agua siempre) y fruta de postre: la sandía y el melón cantalupo son tan refrescantes como instagrameables.
- Para que dure: cartas o un juego de mesa, un libro (la excusa perfecta para aparcar el móvil) y una playlist con vuestras canciones favoritas.
- El kit para cuidar tu piel y el entorno: protector solar, agua termal para refrescar el cutis, gel limpiador de manos, una bolsa para la basura y, si te apetece un pícnic coquette, flores frescas para decorar.
Apuesta por un outfit cómodo y fresco, tipo vestido largo y vaporoso o shorts vaqueros con una camisa ligera. Que se vea genial si haces fotos, pero sobre todo que te deje tirarte en la hierba sin pensarlo.
Ahora bien, todo esto hay que meterlo en algún sitio, y ahí R4 juega a tu favor. En sus 420 litros de maletero caben los cojines, una sombrilla divina con flecos e incluso una mesa plegable con sus sillas si lo tuyo no es el suelo, y aún queda sitio de sobra hasta para una cesta de mimbre XXL. Pero si un día necesitas más, los asientos son abatibles y el espacio se multiplica hasta los 1.405 litros.
También tiene otra función muy práctica: gracias a la tecnología V2L y su sistema de carga bidireccional, puedes conectar aparatos como si tuvieras una toma de corriente en pleno campo.
¿Lo más recomendable? Una nevera eléctrica, que mantiene las bebidas frías y la fruta en su punto durante toda la tarde sin depender del hielo, aunque también puedes añadir una barbacoa eléctrica o incluso un hervidor de agua o una cafetera, para terminar la comida con un buen té o un café. Y hablando de comida, ¿qué vas a poner en la cesta?
Recetas deliciosas y fáciles de llevar
Antes el pícnic era cosa de domingos. Hoy no entiende de calendarios. Un brunch de sábado, una merienda con amigas al salir del trabajo, una cena romántica en plenas vacaciones…
La única regla que hay que seguir es sencilla: piensa en preparaciones que estén ricas, que viajen bien y que se coman sin complicaciones. A partir de ahí, puedes incluso preparar pícnics temáticos, como una tabla de quesos con su vino para una tarde de cata, un menú marinero para la playa o un festín mexicano para compartir.
Aquí van algunas ideas para copiar o para inspirarte:
- Wraps de ceviche. Frescos, ligeros y con un punto picante. Marina dados de pescado blanco (previamente congelado) en zumo de lima y limón con cebolla morada picada, cilantro, un poco de chile y sal, unos 30 minutos, hasta que el pescado se vea opaco. Escúrrelo bien, repártelo sobre unas tortillas de trigo, añade aguacate en láminas y enrolla. Guarda los wraps en la nevera y sácalos al llegar para atemperar. Se comen con la mano y entran de maravilla con calor.
- Ensalada de peras con parmesano. El dúo dulce y salado más fácil del mundo: pera bien madura en gajos, escamas de parmesano, unas nueces, aceite, sal y vinagre balsámico. Cero cocina, máximo “efecto wow”.
- Focaccia rellena. La estrella del mantel. Puedes hornearla tú o comprarla hecha y abrirla para rellenarla a tu gusto: de mortadela con pistachos y burrata, tomate y pesto, o con jamón, rúcula y queso ahumado.
- Caponata. El acompañamiento perfecto para untar y salir del clásico hummus. La receta requiere un poco de tiempo, pero es fácil y se deja hecha con antelación.
¿Quieres ir a lo seguro? Los sándwiches y las tortillas nunca fallan. ¿No te apetece cocinar? Pues no cocines. Paras a por sushi o unas pizzas para llevar y tienes tu picoteo listo en unos minutos.
Y cuando cae el sol… que no se acabe el plan
Llega ese momento en que el cielo se tiñe de naranja, baja la temperatura y a nadie le apetece marcharse. ¿La buena noticia? No hace falta.
Conectas unas luces cálidas y un pequeño proyector al adaptador V2L de tu Renault 4 y montas tu propio cine al aire libre con una manta sobre el suelo y una feel good movie proyectada contra una sábana colgada entre dos árboles.
Aunque si lo prefieres, también puedes abrir el portón trasero y sentarte en el borde del maletero, en primera fila. Un final redondo para un día redondo, sin olvidar lo más importante del pícnic, que siempre es la compañía.
Como decía el poeta y ensayista W. H. Auden: “La vida es un pícnic en un precipicio”, así que disfrútala como quieras, cuando quieras y con quien quieras. Y el pícnic también.
Imágenes | Renault | Pexels - Taryn Elliott - Mathilde Langevin - KoolShooters - cottonbro studio - AI25.Studio Studio
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