Jochen Opitz, punto de encuentro gourmet en Frankfurt

Mi escapada a Frankfurt para visitar por fín el tradicional mercado navideño ha sido perfecto bajo la nieve: valió la pena pasar frío. En mi corto recorrido por el centro de la ciudad alemana tuve la suerte de pasar por la chocolatería Jochen Opitz, un punto de encuentro gourmet.

Si os gustan las especialidades dulces, tenéis que ir a ver tanto su escaparate como su interior. Una tienda pequeña, acogedora y con mucho encanto. Las estanterías en madera oscura hacer resaltar los colores de las barras de chocolates selectos, los tés e infusiones escogidos y todas la bollería del día.

La foto principal está tomada desde dentro, un escaparate reducido pero lleno de cremas, chocolates, azúcares o bombones envueltos individualmente con un gusto exquisito. Estaba todo colocado de manera impecable.

La estantería de la foto superior era un auténtico catálogo de mini-pastillas de azúcar en forma de corazones rojos, estrellitas blancas y todo un batallón de garrapiñadas y bombones con corazón de avellanas enteras. Algunos de los candys tenían el tamaño de la uña del dedo meñique.

Las cajas alargadas de la última estantería son bastoncillos con azúcar perfumados con vainilla y otros aromas para el té o el café. Y a su izquierda, lo más divertido de la tienda después de los mini Papá Noël de mazapán: una caja de sardinas color amarillo como packaging de sardinas de chocolate. ¡No recuerdo el nombre de la marca!

Entre los chocolates destacaban las barras de Valrhona y los productos de Caffarel, los famosos y deliciosos bombones artesanales con pasta de almendra. De esta centenaria empresa y de sus Gianduiotti vamos a hablar en breve. Los italianos Amedei y La Molinatambién tenían su sitio de honor, junto a Green & Black's organic Chocolate. ¡Una locura!

La selección de tés e infusiones tenía dedicada una doble estantería. Mi acompañante insistió en que me llevara las galletas Duchy Original y suerte que le hice caso porque son deliciosas (foto superior, estantería de la derecha). Las escogí a la naranja y le dan un punto de frescor fantástico para la hora del té.

A Jochen Opitz les gusta el champagne Henri Goutorbe. En la foto, una botella Henri Goutorbe Brut Grand Cru del 2002 junto a un árbol de Navidad de los turineses Caffarel. Agradezco mucho a la señora que nos atendió y que, muy educada y discreta, nos dejó hacer fotos a nuestro antojo, cosa que no siempre consigo. Había también una botella de Henri Goutorbe Brut Cuvée Prestige y poco más.

La atención al cliente fue impecable: paciente, sonriente, muy amable en sus respuestas a nuestras cien preguntas. Me hubiese quedado toda la tarde allí dentro repasando las estanterías. Tan concentraba estaba en las ellas que no fue hasta que salimos que me fijé en la lámpara hecha con flexos color negro en forma de pulpo del techo.

PD: ¡Encontré el diseñador de la lámpara! No, no es Aladino. Es el modelo ‘Dear Ingo’ de Ron Gilad.

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