Callejeros y su programa de Extralujo en Cuatro

Ya no puedo más: si no lo digo, reviento. Ayer estuve viendo el especial Callejeros Extralujo de la cadena de televisión Cuatro y, como siempre, estoy dividida entre dos opiniones opuestas sobre estos reportajes.

Es cierto que los temas de actualidad que tratan son interesantes y se meten en todos sitios: el carnet de prensa y televisión abre muchas puertas. Pero no soporto el tono ni el poco saber estar de la reportera durante las entrevistas y visitas a los lugares de la noticia.

Me da lo mismo que el programa haya recibido premios varios, entre otros el Ondas 2008 al mejor programa de actualidad. Las temáticas son interesantes y los entrevistados también. Pero en educación y buenos modales, tienen un largo camino que recorrer.

Ya pensé lo mismo cuando hicieron un programa especial de casas de lujo. Por muy aire popular que le quieran dar al programa, si vas a entrevistar a la señora de una perfumería selectiva, a la que se supone no conoces, ¿cómo te despides de ella: “Venga, guapa, que vaya bien”?. Sentí una especie de vergüenza ajena.

Y así se despedía de todos los entrevistados: “Venga, que vaya bien”. Atención: no estoy diciendo que porque eran personas que venden extralujo tengas que ser remilgada. Personalmente, odio el snobismo y las pretensiones varias. Pero un mínimo de cortesía mundana sí es obligatorio.

Si eres reportera y sabes que vas a ir a una peletería, no tienes porqué saber si la marta cibelina es una piel de lujo de las de toda la vida pero, por favor, no preguntes: “Ah, ¿y eso qué es, es muy bueno?”. Yo creo que gente con verdadera profesión tiene modos de preguntar las cosas sin parecer que ‘pasaba por aquí y vengo a preguntar lo primero que se me pasa por la cabeza’.

Eso sí, la señorita del micro sí sabía que la seda de Damasco azulada de la pared tapizada de la suite del Hotel Ritz era muy buena: supongo que porque oyó que era seda y como encima era de Damasco, ufff: “esa es muy buena”.

Yo creo que se pueden hacer entrevistas en un tono deliberadamente popular (el extralujo, ¿es popular?) y no por ello no cumplir ni una mínima norma de, no ya de modales básicos, sino de profesionalidad a la hora de formular las preguntas y saludar, al entrar y al salir. Porque de la forma que entrevistaron ayer a todas esas personas, no es necesario haber estudiado periodismo.

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