Las mujeres se han convertido en pilar psicológico dentro de la pareja, y eso ha sido el punto de quiebre de muchas relaciones
En los últimos años ha emergido un término que resuena en las conversaciones sobre dinámicas de pareja modernas uno que, según la experta Angelica Puzio Ferrara, investigadora de Stanford, describe la labor emocional no remunerada que muchas mujeres asumen al estar en relaciones heterosexuales, debido al déficit de habilidades emocionales y redes de apoyo social en sus parejas masculinas.
El 'mankeeping' es, para muchas mujeres, una carga resulta insostenible y se convierte en la razón por la cual deciden terminar las relaciones. Dicho término fue acuñado por Ferrara como una extensión de 'kinkeeping', donde se alude al trabajo emocional femenino necesario para mantener cohesión familiar. Sin embargo, en el 'mankeeping', las mujeres se convierten en una suerte de terapeutas, gestores sociales y consejeras no oficiales para hombres que carecen de redes emocionales propias.
Este fenómeno tiene un fundamento estructural: el llamado "male friendship recession", o declive de las redes masculinas, obliga a que muchas parejas femeninas asuman esa carga emocional, que muchas veces resulta agobiante: ya que las mujeres suelen encargarse de actividades como organizar la agenda social del hombre, recordarle compromisos importantes, explicarle cómo disculparse o apoyar emocionalmente ante situaciones difíciles.
Todo ello sin recibir reciprocidad ni reconocimiento, lo que genera agotamiento emocional en ellas mismas y que, a su vez, repercute en su relación.
La causa social detrás del 'Mankeeping'
La raíz del 'mankeeping' está en una combinación de normas culturales, socialización de género y dinámicas estructurales que afectan de manera diferenciada a hombres y mujeres desde la infancia. Uno de los factores clave es cómo se educa a los varones en relación con sus emociones: desde temprana edad se les desalienta a expresar tristeza, vulnerabilidad o miedo, y se refuerzan rasgos como la autosuficiencia y el control.
Esta represión emocional, según la American Psychological Association, está vinculada con lo que se conoce como "masculinidad tradicional" o "restrictiva", que dificulta la apertura emocional y la formación de vínculos afectivos profundos con otros hombres.
En contraste, las mujeres son educadas con una mayor libertad emocional y habilidades interpersonales que les permiten construir y mantener relaciones sociales abundantes. Este desbalance se refleja en la vida adulta: los hombres tienden a tener menos amigos cercanos y, a menudo, delegan sus necesidades emocionales en sus parejas, lo cual refuerza el rol de la mujer como cuidadora afectiva dentro de la relación.
Además, investigaciones recientes muestran que los hombres heterosexuales en relaciones románticas tienen redes de apoyo mucho más reducidas que las mujeres, lo que intensifica su dependencia emocional de la pareja femenina. Un artículo del New York Times cita estudios que muestran cómo la "recesión de amistades masculinas" ha hecho que los hombres recurran casi exclusivamente a sus novias o esposas para obtener consuelo emocional, escucha activa y validación.
El fenómeno del 'mankeeping' también es reforzado por estructuras laborales que premian el rendimiento sobre el bienestar: los varones suelen trabajar más horas o en entornos más competitivos donde no se fomenta la intimidad emocional y donde la falta de espacios seguros para compartir sentimientos termina desplazando esa necesidad al hogar, sobrecargando aún más la relación de pareja.
De acuerdo a un estudio por parte del Relationship Wellness Institute, el 72 % de mujeres solteras encuestadas afirman sentirse exhaustas por tener que actuar como mentoras emocionales de sus parejas. En EE. UU., solo un 38 % de mujeres solteras están activamente buscando pareja, frente al 61 % de hombres; muchas reportan que esta desigualdad emocional las lleva a decidir terminar relaciones o evitar iniciarlas: se habla de "burnout relacional" e incluso de optar por la soltería como una alternativa de bienestar emocional.
Ferrara y otros expertos subrayan que, para equilibrar estas dinámicas, los hombres deben asumir responsabilidad emocional, buscar amistad entre iguales, acudir a terapia, y construir redes de apoyo fuera de la relación romántica, porque favorecer la inteligencia emocional masculina y reducir la dependencia de las parejas puede aliviar la carga del mankeeping y fomentar relaciones más justas y sostenibles.
Foto de Etienne Boulanger en Unsplash
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