La nueva obsesión masculina por la salud no está en el gym, sino en el armario. El nuevo enemigo de muchos hombres es su ropa interior

Cada vez más hombres miran la etiqueta de su ropa interior con más atención que la lista en el menú

Editor

En los últimos meses ha surgido una curiosa obsesión masculina por cuidar la salud que va más allá del gym y las proteínas: se ha mudado al armario, concretamente al cajón de la ropa interior. 

Un número cada vez mayor de hombres está optando por cambiar calzoncillos y pantalones cortos hechos de tejidos sintéticos como el poliéster por opciones de algodón, lana u otras fibras naturales, impulsados por preocupaciones sobre los microplásticos, los denominados "químicos eternos" y la posible relación con la fertilidad y la salud hormonal.

La historia tiene su origen en un informe del Wall Street Journal, donde se señala que muchos tipos convencionales de ropa interior y ropa de deporte están hechos en gran parte de poliéster, una fibra derivada del petróleo que, al lavarse, desprende microfibras que pueden convertirse en microplásticos. Estos microplásticos han sido detectados incluso dentro de órganos humanos, lo que ha encendido las alarmas entre algunos consumidores preocupados por su impacto en la salud reproductiva.

Además, estudios recientes han encontrado partículas de microplásticos en fluidos reproductivos (incluido el semen) aunque los expertos destacan que esto no prueba necesariamente un efecto directo sobre la fertilidad.

Un cambio en los cajones del armario

El movimiento no es puramente estético: muchos hombres explican que sienten una tranquilidad mental al usar prendas de algodón 100 % u otras fibras naturales, porque perciben que están haciendo algo activo por su bienestar general (más allá de mirar cuántos gramos levantan en el gimnasio). Esta tendencia ha sido amplificada en redes sociales y podcasts de salud masculina, donde se discute cada vez más el papel de los plásticos, los disruptores endocrinos y la exposición tóxica en los tejidos sintéticos.

Sin embargo, tal y como matizan varios especialistas, no hay evidencia científica sólida que demuestre que simplemente cambiar la ropa interior de poliéster a algodón vaya a mejorar la fertilidad por sí solo. Muchos urólogos coinciden en que factores como la temperatura escrotal elevada por calzoncillos demasiado ajustados, el estilo de vida sedentario, la dieta o el sobrepeso tienen un impacto más claro en la salud reproductiva masculina.

Aun así, reducir la exposición a plásticos y optar por tejidos más transpirables puede ser una medida razonable dentro de un enfoque global de bienestar, especialmente para quienes ya están volcados en optimizar su salud desde varios frentes.

Al final, lo que empezó como un debate curioso sobre si los microplásticos y los "químicos permanentes" escondidos en la ropa sintética podrían estar afectando a la testosterona o a la calidad del semen, ha terminado por convertir la elección de ropa interior en un tema serio entre los hombres preocupados por su salud.

Foto de Jorge Brito en Unsplash | Indiewire

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