
José Antonio Iniesta guardó durante años un recuerdo muy personal sobre la primera noche de su hijo en La Masía. Un relato que pocos conocían y que él mismo decidió contar.
José Antonio Iniesta, padre del histórico centrocampista del FC Barcelona y de la selección española, ha revivido en distintas entrevistas uno de los momentos más duros de la familia: la noche en que dejó a su hijo, entonces un niño de doce años, en La Masía.
Así, lo que debía ser un trámite de adaptación se convirtió en una crisis personal para él mismo, lejos de casa y sin la compañía de Andrés en un hotel de Barcelona que él mismo ha decidido compartir.
La noche del hotel y el ataque de ansiedad
El propio José Antonio ha comentado que, en el momento en que tuvo que dejar a su hijo en la academia juvenil y centro de formación del Real Madrid, no aguantaba en aquel hotel y llegó a pensar que se moría porque sentía que no tenía oxígeno en la habitación. La angustia fue tal que, esa misma noche, hizo la maleta dispuesto a ir a buscar a su hijo y volver con él a Fuentealbilla.
La versión de José Antonio coincide con la que el propio Andrés Iniesta ha contado en distintas ocasiones. El futbolista manchego llegó a calificar aquella jornada de septiembre de 1996 como la peor de su vida, marcada por un sentimiento de abandono y de pérdida, como si algo se hubiera arrancado desde muy dentro de él.
Reconoció que fue un trago amargo tener que dejar a su familia y no tenerla cerca en el día a día, aunque con el tiempo entendió que aquella separación fue clave para forjar al jugador y a la persona en que se convirtió.
De la crisis familiar al ejemplo de salud mental
Aquella vulnerabilidad compartida entre padre e hijo se repitió más adelante en la carrera de Iniesta, cuando el centrocampista se convirtió en una de las primeras grandes figuras del fútbol mundial en hablar abiertamente de ansiedad y depresión. El propio jugador explicó que, en el verano de 2009, tras conquistar un triplete histórico con el Barça, empezó a sentirse mal sin motivo aparente, con una sensación de vacío que ninguna prueba médica lograba explicar. Aquella etapa, sumada al recuerdo de la muerte de su amigo Dani Jarque, terminó llevándolo a pedir ayuda profesional.
La familia Iniesta, y en particular la relación entre José Antonio y Andrés, quedó siempre señalada como el sostén que permitió superar tanto la separación de la infancia como las crisis emocionales de la vida adulta. El propio futbolista lo remarcó en su despedida de Barcelona, cuando agradeció públicamente a su padre haber sido su motor y su inspiración desde los primeros años en la cantera.
La historia de aquella noche en el hotel, contada por José Antonio años después, sigue siendo uno de los relatos más humanos detrás del mito deportivo de Iniesta. Retrata el precio emocional que pagan muchas familias cuando un hijo joven se marcha de casa para perseguir un sueño futbolístico, y explica en parte por qué el propio Andrés ha insistido tanto, ya retirado, en hablar sin tapujos de salud mental en el deporte de élite.
Fotos de Andrés Iniesta
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