James Franco: ¿bigote sí o bigote no?

Elegido como la persona más cool de 2010 por la revista ‘Time‘ y presentador de la próxima gala de los Oscar junto a Anne Hathaway, James Franco es sin duda uno de los hombres del momento. Con un marcado estilo, el actor suele acertar tanto en sus looks de gala como en aquellos más informales.

Al margen de ello, si hay algo que caracteriza a su imagen en los últimos años es la utilización de bigote. Aunque en general juega bastante con su look facial, parece ser que el bigote es su opción preferida y, para muchos, también arriesgada.

¿Es su uso un acierto por parte del actor o en realidad le está perjudicando? En este post vamos a hacer un repaso por varios de sus estilismos de vello facial para que vean, analicen y saquen sus conclusiones. ¿Bigote sí o bigote no para James Franco?

En 2008, se dijo que su rostro era perfecto, llegando a ser comparado con el de James Dean. ¿Creéis que con el bigote acaba con esa perfección? Con una belleza ligeramente aniñada, a sus 32 años sigue manteniendo un aire adolescente. Con el bigote logra lo que en otros casos podría ser algo negativo: echarse algunos años encima.

Por otra parte, el bigote ha sido históricamente señal de virilidad y hombría, aspectos directamente vinculados con lo anterior. Con esta mezcla, Franco consigue transmitir una imagen de juventud y experiencia con bastante picardía.

Un punto muy a favor es que no se lo deja crecer demasiado y que el espacio que tiene entre el labio superior y la nariz no es muy extenso, por lo que su bigote no es muy ancho. Además, si os fijáis, en la parte central no tiene vello, algo que en realidad no supone un problema en este caso, porque queda bastante armónico.

Y ahora sin bigote. ¿Mejor? ¿Peor? Tal vez solo distinto. Eso sí, como os decía, parece más un adolescente que un hombre adulto, una imagen a la que también contribuye el pelo desaliñado que tan a menudo lleva. Asimismo, considero que de este modo su imagen pierde algo de personalidad.

Aunque el maquillaje masculino está cada vez más extendido, no da demasiado juego a la hora de cambiar de imagen. En su lugar, los hombres tenemos la ventaja de poder jugar con nuestro vello facial con bastante facilidad. Y no, no me gusta James Franco con la “cara lavada”.

Otra opción a la que recurre con cierta frecuencia es el bigote con perilla (candado), adecuado para la forma ovalada de su cara. A pesar de ello y tal vez sea porque el candado está mucho más visto, en el caso de James Franco no me transmite absolutamente nada.

Le queda bien, sí, ¿pero realmente le aporta algún beneficio estético? Para mí le convierte en uno más.

Y para terminar, le vemos aquí con barba por toda la cara, un look que utiliza más bien poco y con motivo: el actor es barbilampiño. Si os fijáis, por la parte de las mandíbulas le crece poco y de manera desigual. Esto supone un problema a la hora de dejarse barba completa, porque realmente queda bastante feo.

Supongo que más o menos ya sabéis cuál es mi opinión al respecto: James Franco, bigote sí. Le aporta madurez, personalidad e incluso un mayor atractivo. Pero esto como en todo, al final el gusto de cada uno es el que prevalece.

Parece ser que el actor está de acuerdo conmigo y si no mirad el siguiente vídeo que pertenece a un especial del ‘New York Times’. Sí, sí, está claro, a James Franco le gusta mucho su bigote.

Imágenes | ZimbioStyle.com
Vídeo | Youtube
En Mensencia | James Franco imagen de la campaña de Gucci Sport | Ellos también se apuntan a la moda del bigote
En Ambiente G | James Franco, una historia de amor consigo mismo para el New York Times

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