
Por vanidad, por salud o por moda. Cualquier razón es válida para comenzar a trabajar el culo
Durante décadas, la cultura del gimnasio masculino giró en torno a un mismo eje: hombros anchos, pecho pronunciado y bíceps prominentes. El tren inferior, en el mejor de los casos, se resumía en algunas sentadillas para no parecer del todo descuidado. Los glúteos, en cambio, quedaban fuera de la conversación, como si su entrenamiento intencionado fuera territorio exclusivo de las mujeres.
Ese tabú, sin embargo, está llegando a su fin gracias a una inesperada combinación de evidencia científica, tendencia estética y el empuje de las redes sociales que está llevando a más hombres a pararse frente a la máquina de hip thrust sin ningún complejo.
La señal más visible de este cambio llegó desde las pasarelas: en uno de los desfiles de Gucci, 41 de los 46 looks presentados incluían shorts que apenas cubrían el muslo, incluso Paul Mescal, presente en el desfile, resumió el espíritu de la temporada con una frase que se volvió viral en TikTok: "Soy un gran defensor de que los hombres usen shorts más cortos". Lo que comenzó como una declaración de moda se convirtió en el detonador cultural de una tendencia que ya venía cocinándose en los gimnasios.
Del vestuario al hip thrust: los shorts cortos llegaron a cambiar el entrenamiento
Los llamados "running shorts" se han convertido en el uniforme de una nueva masculinidad atlética que no le teme a mostrar el cuerpo. En TikTok, el hashtag #5InchSeam acumuló decenas de millones de videos con hombres exhibiendo sus piernas y, claro, sus glúteos. La consecuencia lógica fue inevitable: si el short lo va a mostrar todo, más vale que haya algo que mostrar.
Los entrenadores personales reportan que cada vez más hombres llegan al gimnasio con un objetivo específico: construir lo que en el mundo del hockey sobre hielo se conoce como hockey butt, esa silueta de glúteos prominentes y bien definidos que los jugadores desarrollan por la postura cuclillada constante que exige el patinaje.
Lo que diferencia este fenómeno de otras tendencias estéticas pasajeras es que la ciencia lo respalda con firmeza. Los glúteos son el grupo muscular más grande y potente del cuerpo humano. Según investigadores de la Universidad de Westminster, la forma y la masa del gluteus maximus no solo revelan el nivel de actividad física de una persona, sino que también están asociadas con marcadores de envejecimiento, fragilidad, osteoporosis e incluso diabetes tipo 2, pero no sólo eso: en hombres con diabetes, el estudio mostró una reducción notable del músculo, lo que sugiere que el estado de los glúteos puede funcionar como un indicador temprano de deterioro metabólico.
Por qué los médicos quieren que los hombres entrenen su trasero
La relación entre glúteos fuertes y longevidad tiene una base fisiológica sólida. Elaina Manolis, profesora asistente de fisioterapia en la Universidad de Northeastern, lo sintetizó con claridad: "La masa muscular es la clave de la longevidad. Es nuestra póliza de seguro para mantenernos funcionales el mayor tiempo posible".
Según datos de Harvard Health, el promedio de las personas pierde alrededor de una cuarta parte de su fuerza muscular para los 70 años, y la mitad para los 90. El músculo del glúteo, además de ser el más grande del cuerpo, actúa como regulador metabólico: su tamaño y actividad mejoran la sensibilidad a la insulina, ayudan a controlar el azúcar en sangre y reducen el riesgo de enfermedades crónicas.
El problema es que la vida moderna conspira activamente contra este músculo. Los expertos advierten sobre el llamado "síndrome del glúteo muerto", una condición real y cada vez más frecuente que ocurre cuando el sedentarismo prolongado debilita el músculo hasta hacerlo prácticamente inactivo. Cuando el glúteo deja de funcionar, el cuerpo empieza a compensar con otros grupos musculares (la zona lumbar, las rodillas, los isquiotibiales) lo que desencadena una cadena de dolores y lesiones que muchos hombres atribuyen erróneamente a "hacerse mayor".
Más allá del esqueleto y el metabolismo, existe incluso evidencia emergente que conecta la fortaleza del tren inferior con la salud cerebral. El Dr. Chris Renna, fundador de LifeSpan Medicine, explicó que los músculos de las piernas actúan como bombas que impulsan la circulación cerebral durante la caminata habitual, entregando más oxígeno y nutrientes a las neuronas, y que la actividad muscular mejora la sensibilidad a la insulina en el cerebro, reduciendo la inflamación. Dicho de otro modo, entrenar el trasero podría ser, literalmente, un acto de inteligencia preventiva.
Lo más llamativo de esta tendencia es la velocidad con que logró atravesar la barrera cultural que durante años mantuvo a los hombres alejados del entrenamiento de glúteos: ahora el fenómeno converge hoy en un punto donde la moda, la ciencia y el bienestar hablan el mismo idioma: si los shorts van a ser cada vez más cortos, parece que los hombres han decidido estar a la altura y ponerle atención a su culo.
Foto de Francesca Martinez en Unsplash | Guilherme Muller en Unsplash
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