
El mundo del lujo y su contradicción tan perfecta: un auto odiado por los suyos y reservado por todos
El 25 de mayo de 2026, Ferrari presentó en Roma el Luce, su primer automóvil 100% eléctrico, y en lugar de aplausos, el lanzamiento desató una de las controversias más sonadas en la historia reciente de la marca, ya que este modelo rompe con varios elementos históricos del fabricante: incorpora cuatro puertas, cinco plazas reales y un tamaño claramente superior al de los deportivos clásicos desarrollados en Maranello.
Su diseño, encargado al colectivo LoveFrom del exjefe de diseño de Apple, Jony Ive, dividió al mundo del automovilismo desde el primer instante, y las reacciones no tardaron en llegar desde los rincones más inesperados, incluyendo el Vaticano.
Luca Cordero di Montezemolo, quien presidió Ferrari entre 1991 y 2014, fue tajante al ser consultado sobre el nuevo eléctrico: "Si dijera lo que realmente pienso, dañaría a Ferrari. Estamos arriesgando la destrucción de un mito, lo siento mucho por eso. Espero que al menos retiren el Cavallino Rampante de ese coche", fueron las palabras del exdirigente que durante más de dos décadas construyó buena parte del aura que hoy, según él, se pone en juego.
Y ante las preguntas sobre la competencia china, cerró con una ironía que recorrió el mundo del motor: "Este es, sin duda, un coche que al menos los chinos no nos van a copiar".
Lo que Montezemolo cuestiona es algo más profundo que la tecnología eléctrica: la legitimidad de este modelo para representar a Ferrari. En su visión, el riesgo no está en una batería o en unos motores eléctricos, sino en que la marca acabe diluyendo aquello que la convirtió en un símbolo mundial. El analista de Oddo BHF, Anthony Dick, lo sintetizó sin rodeos desde los mercados: "Es, con diferencia, la reacción más pronunciada que hemos visto ante el diseño de un automóvil. El mercado ha hablado", haciendo alusión a que las acciones de Ferrari llegaron a caer más de un 8% en la Bolsa de Milán el mismo día del lanzamiento.
Pero el Papa León XIV le da el visto bueno
En medio de la tormenta, el lanzamiento del Luce tuvo un capítulo que nadie esperaba. El papa León XIV se sentó al volante del Ferrari Luce durante una presentación privada realizada en Castel Gandolfo, adonde llegaron el presidente de la marca, John Elkann, el consejero delegado Benedetto Vigna y otros directivos.
Ante las cámaras, el pontífice le preguntó a Elkann si ese era el primer Ferrari de cuatro puertas, a lo que el presidente respondió que era el primero de cinco plazas. Las imágenes del Papa al volante se volvieron virales en redes sociales y añadieron una capa de simbolismo difícil de ignorar al debut del automóvil más polémico del Cavallino.
La paradoja más llamativa del debut del Luce es que, pese a todo el rechazo, la producción completa de 2027 ya está agotada. Ferrari llega a este momento tras casi duplicar sus ingresos entre 2019 y 2025, y el Luce es su declaración de que el futuro de la marca pasa por la electrificación, le guste o no a sus guardianes del pasado.
Fotos de @bottegadalmut | Ferrari | Nuevo Orden
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