
La esencia del preppy demuestra que la irreverencia también se lleva con elegancia
En España se le conoce como pijos, en México como mirreyes. De cualquier forma que se les mencione, siempre nos viene a la mente la imagen del chico que, con gafas de sol y actitud relajada, lleva el cuello levantado como símbolo de una irreverente confianza que ayuda a dominar la elegancia a su antojo.
Este gesto es mucho más antiguo de lo que crees, y se remonta a los años ochenta porque no es exclusivo de los chicos guapos que vimos en las pantallas de Disney Channel: levantar el cuello del uniforme era casi una declaración de pertenencia a la élite tradicional de la Costa Este estadounidense que dio pie a la Ivy League, básicamente el génesis del estilo preppy.
Ya entrada la década de los 2000, ese gran detalle de estilo y distinción de un reducido grupo de entusiastas de la moda llegó a las filas del diseño y marketing de Ralph Lauren, Tommy Hilfiger, Abercrombie & Fitch, Hollister y todas aquellas marcas que representaran en su ADN la masculinidad americana, sobre todo en los polos con enormes logotipos de principios del siglo XXI, que convirtieron el cuello levantado en un uniforme global de cualquier adolescente que gustara de ver a los gemelos Zack y Cody en la tele o de los hombres entusiastas a jugar golf.
Hoy en día, ese gesto se ha banalizado demasiado hasta ser un simple movimiento para mitigar el calor, más que ser un movimiento de rebeldía o de pertenencia.
Sin embargo, tiene un gran peso cultural, tanto como el que se vivió en el momento de su concepción, porque ahora, con las olas de calor que azotan a varios países alrededor del mundo, el cuello se lleva levantado por la necesidad de no sentirse asfixiados por una corbata, modificando así el eterno código de vestimenta que nos invita a relajar más la etiqueta en la oficina, algo que ya pasó en Japón al permitirse lleva pantalones cortos a las áreas de trabajo.
Por supuesto que las pasarelas han aprovechado el auge del preppy: en desfiles como los de Dunhill, Wales Bonner, Auralee,o Willy Chavarria se vio a los modelos llevar el cuello, tanto de polos como de camisas, levantados como un sinónimo de arrogancia pura, sin embargo, hubo firmas que lo llevaron al exceso, como Ralph Lauren, en donde el layering de una prenda sobre otra marcó la pauta para el próximo gran look de temporada.
Así, lo que comenzó como un acto de rebeldía en el vestuario, se convirtió en un sinónimo de estilo que, casi medio siglo después sigue formando parte de la vestimenta de hombres elegantes que suman, en la medida justa, irreverencia a su formalidad del diario.
Fotos de @chicho_webster | Zara | Ralph Lauren
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