Ahmad Abdul-Karim, electrofisiólogo, advierte que "Comenzar el día con estimulación digital inmediata puede desencadenar una respuesta de estrés"

Un simple gesto por las mañanas puede no parecer una decisión médica, pero para el corazón, lo es

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Existe una ventana de tiempo silenciosa, casi invisible, que ocurre cada mañana en los primeros minutos después de despertar: en ese intervalo, el cuerpo humano atraviesa una de sus transiciones fisiológicas más delicadas del día: el paso del estado de reposo a la vigilia activa. 

El Dr. Ahmad Abdul-Karim, electrofisiólogo cardíaco certificado en la especialidad de electrofisiología clínica, advierte que los hábitos que se adoptan en esa franja horaria tienen consecuencias directas sobre la salud cardiovascular: sus observaciones forman parte de un debate médico cada vez más urgente sobre cómo las rutinas matutinas modernas están afectando al corazón de maneras que todavía se subestiman.

Según el Dr. Abdul-Karim, que cuenta con casi dos décadas de experiencia en el manejo de trastornos complejos del ritmo cardíaco, "comenzar el día con estimulación digital inmediata puede desencadenar una respuesta de estrés y elevar la presión arterial". 

En su criterio, este tipo de comportamientos activa el sistema nervioso simpático, incrementa los niveles de hormonas del estrés y puede provocar una presión arterial matutina exagerada. Lo que podría parecer un gesto inocente como revisar el móvil antes de levantarse, pone en marcha una cascada biológica que el organismo no está preparado para manejar de manera abrupta en ese momento del día.

El problema no es solo conductual, sino profundamente bioquímico: la respuesta de cortisol al despertar (conocida por sus siglas en inglés como CAR) consiste en un incremento de entre el 38% y el 75% en los niveles de cortisol, que alcanza su pico entre 30 y 45 minutos después de despertar. Este mecanismo existe para preparar al cuerpo frente a las demandas energéticas anticipadas del día, pero cuando se superpone a una estimulación digital inmediata, su efecto puede amplificarse de formas problemáticas para el sistema cardiovascular.

Lo que la neurociencia dice sobre el cortisol al despertar

Investigadores de la Universidad de Cambridge han revisado a fondo este fenómeno: la investigación monitoreó los niveles de cortisol libre en tejido de 201 voluntarios sanos antes y después de despertar en sus propios hogares, encontró una variabilidad considerable entre individuos, explicada en parte por la duración del sueño y el horario de despertar en relación con la mañana anterior.

 Los hallazgos subrayan que la biología del despertar es más compleja de lo que se creía y que factores cotidianos como cuánto se duerme o a qué hora se despierta cada día, pueden alterar significativamente la dinámica hormonal matutina.

Estudios han demostrado que la respuesta de cortisol al despertar se caracteriza por un marcado aumento, en el rango del 60 al 150%, en la secreción de cortisol hacia el torrente sanguíneo tras despertar, alcanzando su máximo aproximadamente 30 minutos después. 

A esto se suma que el proceso de despertar está asociado con una notable activación cardiovascular, y que la respuesta de cortisol es modulada en parte por la activación simpática directa de la glándula suprarrenal, lo que genera un desplazamiento hacia el predominio del sistema nervioso simpático. En ese contexto, agregar la estimulación de una pantalla no es un acto neutro.

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El problema de revisar el teléfono de inmediato no se limita a una cuestión de atención o productividad: desde una perspectiva electrofisiológica, es una intervención en un proceso hormonal y neurológico que ya está en marcha. Investigaciones sobre el uso de dispositivos electrónicos en las horas próximas al sueño han encontrado que la exposición a luz de pantalla puede alterar la respuesta de cortisol al despertar, reduciendo su patrón natural y afectando el estado de alerta en la mañana.

Frente a este panorama, el Dr. Abdul-Karim propone una alternativa concreta y accesible. En lugar de sumergirse caóticamente en el día desde que se abren los ojos, el especialista sugiere comenzar con hidratación, realizar ejercicios de bajo impacto como estiramientos suaves o una caminata de diez a quince minutos, y consumir un desayuno saludable y rico en fibra.

Lo que hace especialmente relevante la advertencia del Dr. Abdul-Karim es que apunta a uno de los hábitos más extendidos y normalizados de la vida contemporánea. Revisar el teléfono al despertar no parece peligroso, pero desde la perspectiva de la electrofisiología cardíaca, ese gesto puede no parecer una decisión médica, pero para el corazón, lo es.

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